
El Salvador proyecta déficit de más de 4.3 millones de quintales en granos básicos para 2026
El Salvador prevé un déficit de 4.3 millones de quintales en granos básicos en 2026 debido a sequías por El Niño, aumento en costos de insumos y baja producción nacional.
El sector agropecuario de El Salvador enfrenta un escenario complejo para el año 2026, con un déficit estimado de más de 4.3 millones de quintales en la producción de granos básicos, según un análisis reciente de la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO). Esta situación representa un desafío significativo para la seguridad alimentaria del país debido a factores climáticos, económicos y estructurales que afectan la producción nacional.
Pronóstico de déficit en granos básicos para 2026
De acuerdo con las proyecciones de CAMPO, la producción total de granos básicos en 2026 alcanzaría alrededor de 20.6 millones de quintales, cifra inferior a la demanda nacional que supera los 25 millones. Específicamente, se espera un déficit de aproximadamente 2.8 millones de quintales de maíz, 450,000 quintales de frijol, 650,000 quintales de sorgo y 450,000 quintales de arroz.
Estas estimaciones contrastan con las proyecciones oficiales del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG),que anticipa una producción de 20 millones de quintales de maíz y 2.4 millones de quintales de frijol, cifras superiores a las calculadas por la gremial.
Impacto del fenómeno climático El Niño y la sequía
El presidente de CAMPO señaló que el año 2026 será atípico por la presencia del fenómeno de El Niño, que generalmente provoca condiciones de sequía prolongada en la región. Esta situación climática adversa afectará directamente la productividad agrícola, generando una disminución en los rendimientos de los cultivos.
El sector agropecuario recuerda el impacto sufrido en 2016, cuando una combinación de sequía y canícula provocó la pérdida de casi el 50 % de la producción nacional de granos básicos, con una caída desde una estimación inicial de 26 millones de quintales. Este antecedente ilustra la vulnerabilidad del país ante eventos climáticos extremos y la necesidad de estrategias de adaptación.
Creciente costo de producción y limitaciones en apoyo estatal
Además de los efectos climáticos, la producción agrícola en El Salvador enfrenta un aumento significativo en los costos de insumos. El precio de semillas, fertilizantes y otros productos necesarios para la siembra ha ido en ascenso, afectando la capacidad de los productores para mantener niveles adecuados de producción.
Desde 2021, los costos de insumos agrícolas se han incrementado considerablemente. Por ejemplo, mientras que en 2021 el costo promedio por paquete agrícola era de $485, en 2022 ascendió a $822, casi duplicando el valor. A pesar de una leve reducción posterior, los precios aún no retornan a niveles previos a la crisis, impactando negativamente en la producción y fomentando una mayor dependencia de las importaciones.
La situación se complica por el contexto internacional, en particular el conflicto en Oriente Medio, que ha incrementado los precios de fertilizantes, especialmente los nitrogenados, entre un 30 % y un 60 %. Este factor externo añade presión a los costos que enfrentan los agricultores salvadoreños.
Respecto al apoyo estatal, la tarjeta agrícola de $75 otorgada por el gobierno ha sido catalogada como insuficiente para cubrir las necesidades básicas de los productores, quienes señalan que esta ayuda no les permite adquirir abono a precios más accesibles ni cubrir todos los insumos requeridos para la temporada. En años anteriores, el paquete agrícola incluía semillas, foliares y abono, facilitando un mejor acceso a insumos para los agricultores.
Incremento en las importaciones de granos
La disminución en la producción nacional ha provocado un aumento en la importación de granos básicos para satisfacer la demanda interna. Datos del Banco Central de Reserva (BCR) indican que en 2025 las importaciones de granos crecieron un 24 % en comparación con 2024.
En detalle, las importaciones de maíz aumentaron un 29.8 %, principalmente desde Estados Unidos y Brasil. Por su parte, la importación de frijol creció un 2.1 %, mientras que la de arroz registró un incremento significativo del 58 %.
Este incremento en las compras externas refleja la necesidad de complementar la oferta interna ante la insuficiencia de la producción nacional, situación que podría incrementarse en los próximos años si no se implementan medidas efectivas para fortalecer el sector agrícola.
Estrategias para mitigar el déficit
Ante este panorama, la gremial agrícola ha exhortado a los productores a anticiparse a las condiciones climáticas adversas, especialmente la sequía prevista para abril, promoviendo la siembra en junio y el uso de semillas resistentes a la falta de agua. Esta práctica busca asegurar una parte significativa de la producción, considerando que en la siembra de primera se cosecha aproximadamente el 75 % del maíz, el 20 % del frijol y el 100 % del arroz a nivel nacional.
La preparación y adaptación a las condiciones cambiantes del clima, junto con un mejor acceso a insumos y apoyos estatales eficaces, son fundamentales para revertir la tendencia a la baja en la producción nacional y reducir la dependencia de las importaciones.
Conclusión
El Salvador enfrenta un reto considerable para garantizar la seguridad alimentaria en 2026 ante un déficit proyectado de más de 4.3 millones de quintales en granos básicos, afectado por factores climáticos como El Niño, el encarecimiento de insumos agrícolas y limitaciones en el apoyo gubernamental. La creciente dependencia de las importaciones pone en evidencia la necesidad de políticas públicas y estrategias que fortalezcan la producción nacional, fomenten la resiliencia climática y apoyen a los pequeños y medianos productores para asegurar la estabilidad del sector agropecuario en el mediano y largo plazo.
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