
El Salvador registra una de las tasas más altas de rechazo en visas B hacia Estados Unidos en Latinoamérica
En 2025, El Salvador tuvo una tasa de rechazo del 58.22 % en visas B1/B2 hacia EE.UU., la más alta en Centroamérica y una de las mayores en Latinoamérica, según datos oficiales.
El Salvador finalizó el año fiscal 2025 con una tasa de rechazo en solicitudes de visas B1/B2 (turismo y negocios) hacia Estados Unidos que se sitúa entre las más elevadas de América Latina. Según el último informe del Departamento de Estado de Estados Unidos, el 58.22 % de las solicitudes de visa de este tipo presentadas por ciudadanos salvadoreños fueron denegadas, lo que significa que más de la mitad de los solicitantes no obtuvo una aprobación al cierre del periodo.
Contexto regional de las tasas de rechazo
En el marco latinoamericano, este porcentaje posiciona a El Salvador entre los países con mayores niveles de denegación en la categoría de visas temporales para turismo o negocios. En Centroamérica, El Salvador presenta el índice más alto de rechazo, por encima de sus vecinos: Guatemala registró un 39.21 %, Honduras un 46.52 %, Nicaragua un 53.15 %, Costa Rica un 16.14 % y Panamá apenas un 6.51 %.
En Sudamérica, las tasas de rechazo son notablemente más bajas. Argentina reportó un 7.47 %, Uruguay un 2.59 %, Brasil un 14.87 %, Colombia un 32.84 % y Ecuador un 42.24 %. La excepción regional más significativa la constituyó Cuba, con una tasa del 70.86 %, la más alta de toda América Latina.
Metodología para el cálculo de la tasa de rechazo
De acuerdo con información oficial del Departamento de Estado, la tasa de rechazo de visas de visitante no inmigrante se calcula dividiendo el número de solicitudes rechazadas de visas B entre el total de solicitudes presentadas por nacionales de un país durante el año fiscal. El conteo es por persona y considera únicamente el último resultado obtenido; si un solicitante fue inicialmente rechazado pero logró obtener la visa tras subsanar observaciones, se contabiliza como una aprobación.
Motivos comunes de denegación
El Departamento de Estado establece que la negativa formal de una solicitud de visa de no inmigrante se fundamenta en la Ley de Inmigración y Nacionalidad. Los solicitantes deben demostrar su elegibilidad para la categoría requerida; de lo contrario, la visa debe ser denegada.
Especialistas en migración señalan que factores como la demostración de arraigo en el país de origen, solvencia económica y la consistencia en la información suministrada durante la entrevista consular influyen en la aprobación de visas B1/B2. La presentación de información falsa, omisión de datos relevantes o documentos fraudulentos también son causales frecuentes de rechazo. Asimismo, se evalúan antecedentes penales, violaciones relacionadas con drogas, estadías prolongadas o trabajo no autorizado en visitas anteriores, así como ingresos irregulares previos.
Organizaciones especializadas en migración recomiendan a los solicitantes prepararse adecuadamente para la entrevista consular, presentar documentación que demuestre vínculos sólidos con El Salvador (como empleo, propiedades o familiares),y contar con un plan claro para la visita, incluyendo detalles sobre alojamiento, motivación y duración.
Perspectiva diplomática y socioeconómica
Según declaraciones del exembajador de Estados Unidos en El Salvador, los funcionarios consulares buscan asegurar que las personas que solicitan visas temporales no intentan obtenerlas con fines migratorios permanentes. Esto implica verificar que el solicitante tiene lazos fuera de Estados Unidos que garanticen su retorno.
En el contexto salvadoreño, caracterizado por elevados índices de informalidad laboral y condiciones socioeconómicas precarias para un sector significativo de la población, esta carga de prueba representa un desafío considerable para muchos solicitantes, lo que se traduce en tasas de rechazo superiores en comparación con países con economías más diversificadas y menores presiones migratorias hacia Estados Unidos.
Impacto del perfil migratorio y tendencias históricas
El perfil migratorio del país también incide en la evaluación consular. La diáspora salvadoreña en Estados Unidos es numerosa y la relación migratoria histórica ha estado marcada por flujos irregulares, altos niveles de solicitudes de asilo y protección temporal. Esta realidad afecta la valoración del “arraigo” del solicitante y su capacidad para demostrar vínculos sólidos que aseguren el retorno.
Los datos históricos muestran que El Salvador mantiene una tendencia de alta tasa de denegación en la mayoría de los últimos siete años. En 2019 la tasa fue del 58.18 %, alcanzando un pico de 62.95 % en 2020. Tras la reapertura de servicios consulares en 2021, la tasa bajó a 20.63 %, pero desde 2022 volvió a incrementarse: 45.46 % en 2022, 57.91 % en 2023, 52.65 % en 2024 y 58.22 % en 2025.
Medidas y políticas migratorias recientes en Estados Unidos
Durante el segundo mandato del expresidente Donald Trump, se intensificaron los controles de seguridad y la verificación de antecedentes para extranjeros que desean ingresar a Estados Unidos. Esto implicó no solo un endurecimiento en las entrevistas consulares, sino también decisiones administrativas que restringieron el acceso a nacionales de ciertos países considerados de riesgo.
En 2025, se firmó una proclamación que suspendió la emisión de nuevas visas para ciudadanos de 12 países, mayoritariamente de África y Medio Oriente, y estableció restricciones adicionales para otros siete países. Estas medidas se justificaron con presuntas deficiencias en cooperación y verificación de seguridad por parte de esas naciones.
Además, en enero de 2026, el Departamento de Estado anunció la suspensión del procesamiento de visas de inmigrante para nacionales de hasta 75 países considerados de “alto riesgo” debido al supuesto mal uso de programas de asistencia pública. También se han implementado políticas que elevan los costos y requisitos para solicitantes de visas no inmigrantes, incluyendo nuevas tasas administrativas.
En el caso específico de El Salvador, la única medida que impactaría a sus ciudadanos es el incremento en el costo de la solicitud de visas B, con una nueva tarifa de integridad de 250 dólares adicional a los 185 dólares actuales. Esta medida, aunque anunciada en 2025, aún no ha entrado en vigor.
Conclusión
La elevada tasa de rechazo de visas B1/B2 para ciudadanos salvadoreños refleja una combinación de factores socioeconómicos internos, características del perfil migratorio nacional y políticas migratorias estadounidenses cada vez más estrictas. Para los solicitantes, cumplir con los requisitos y prepararse adecuadamente para la entrevista representa un desafío crucial para mejorar sus posibilidades de obtener la visa temporal, mientras que el contexto bilateral y regional seguirá influyendo en las dinámicas migratorias en el corto y mediano plazo.
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