
El turismo en El Salvador: una apuesta desde el territorio para el desarrollo sostenible
El Salvador busca consolidar su turismo a partir de ocho Destinos Turísticos Especializados, priorizando la gobernanza local y la conservación de la identidad territorial para un desarrollo sostenible.
El Salvador se posiciona en la región como un país con un potencial turístico creciente, sustentado en la identificación de ocho Destinos Turísticos Especializados (DTE). Esta iniciativa, contenida en un reciente Diagnóstico Situacional para la revitalización y conservación de estos destinos, representa un marco estratégico para fortalecer la actividad turística desde la base territorial y con un enfoque sostenible.
Cada uno de estos destinos está definido por una identidad cultural y natural única, que se traduce en un valor irremplazable para el sector. Sin embargo, actualmente, estos destinos funcionan como distritos dentro de municipios más amplios, cuya administración recae en alcaldías ubicadas a veces a decenas de kilómetros. Esta realidad administrativa plantea retos importantes para la gestión efectiva, conservación y promoción de los atractivos locales.
Diagnóstico situacional y política de conservación
El Diagnóstico Situacional, elaborado para el Ministerio de Turismo, se ha convertido en la base documental para la formulación de la Política de Sensibilización para la Conservación de los Destinos Turísticos. Este documento reconoce la importancia de promover la participación activa y representativa de diversos actores locales, incluyendo funcionarios públicos, empresarios y ciudadanía, en los procesos decisionales relacionados con la identificación, priorización y ejecución de proyectos turísticos.
En las últimas décadas, El Salvador ha experimentado avances importantes en la organización de eventos internacionales de alto perfil, así como en el aumento del financiamiento nacional e internacional para el sector turismo. No obstante, estas inversiones han coincidido con una fragilización de la capacidad social e institucional que sostiene la actividad turística a nivel local, debilitando la sensibilización comunitaria y la conservación de los recursos naturales y culturales.
La gobernanza local como eje estratégico
El Diagnóstico destaca que la gobernanza local debe ser un pilar fundamental para el desarrollo turístico, promoviendo la cooperación entre gobiernos municipales, sector privado y organizaciones comunitarias. En este sentido, las Asociaciones de Desarrollo Local (ADESCOS) y los Comités de Desarrollo Turístico (CDT) son organismos clave para la articulación, revitalización y conservación de los destinos turísticos. Sin embargo, en la práctica, estas instancias han enfrentado obstáculos derivados de iniciativas legales que han incrementado la burocracia, elevados costos y desmotivado la organización ciudadana.
La participación local efectiva es indispensable para garantizar que las intervenciones turísticas respondan a las particularidades y necesidades del territorio, evitando la imposición de modelos centralistas que no consideran la realidad ni la identidad cultural de las comunidades.
Retos municipales y recursos limitados
Los municipios en El Salvador tienen responsabilidades legales claras en la promoción del turismo y la conservación de los recursos naturales. La gestión local debe ser el primer nivel de acción en cualquier estrategia turística, dado que es el municipio quien conoce el patrimonio cultural y natural, administra el espacio público, facilita los permisos necesarios y articula a la comunidad involucrada.
Sin embargo, para cumplir con estos roles, los municipios requieren recursos propios y autonomía técnica, dos elementos que actualmente no están garantizados. El Fondo para el Desarrollo Económico y Social de los Municipios (FODES),principal mecanismo de financiamiento municipal, ha sufrido una reducción significativa en su asignación, pasando del 10 % al 1.5 % de los ingresos corrientes del Estado. Esta disminución limita severamente la capacidad de los municipios para desarrollar, mantener, promocionar y conservar atractivos turísticos de manera sostenible.
Además, la reorganización municipal que redujo el número de municipios de 262 a 44 no incluyó disposiciones específicas para preservar la identidad turística de los territorios absorbidos. Aunque la Ley Especial de Reestructuración Municipal establece el respeto a la identidad histórica, sociocultural y a las tradiciones, este principio no se traduce automáticamente en una gestión turística efectiva. La experiencia del centro histórico de San Salvador ejemplifica que la institucionalidad, recursos y poder de decisión son fundamentales para la conservación del patrimonio y el desarrollo turístico.
Identidad cultural y administración territorial
La identidad cultural y patrimonial de destinos emblemáticos como Juayúa corre el riesgo de diluirse en una administración municipal más amplia y centralizada. Esta homogeneización administrativa puede afectar negativamente el activo turístico más valioso de estos lugares, su identidad única. La gestión turística desde el nivel central, aunque cuente con financiamiento internacional y asesoría técnica especializada, tiende a reproducir una lógica centralista que históricamente ha limitado el desarrollo territorial en El Salvador.
Es indispensable que los territorios turísticos no sean meros receptores de decisiones externas, sino actores protagonistas que propongan, prioricen, ejecuten y controlen sus propios proyectos turísticos. Este enfoque tiene respaldo en el Diagnóstico y es fundamental para lograr un desarrollo turístico sostenible y equitativo.
Conclusiones: turismo construido desde el territorio
El desarrollo turístico en El Salvador no puede improvisarse ni imponerse desde instancias centrales sin considerar la realidad local. La clave está en construir el turismo desde el territorio, con la participación activa de los ciudadanos que habitan y conocen el lugar, y que están comprometidos con el desarrollo y la conservación de sus recursos.
Para ello, es necesario fortalecer las instituciones locales, dotarlas de recursos adecuados y otorgarles autonomía real para la toma de decisiones. Solo así será posible aprovechar el potencial turístico del país, preservar la riqueza cultural y natural, y generar beneficios económicos y sociales para las comunidades.
El turismo en El Salvador debe ser un proceso inclusivo, descentralizado y sostenible que reconozca y potencie la diversidad territorial como base para su consolidación como referente regional.
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