Empresario hondureño busca protección en El Salvador tras huir de violencia organizada

Empresario hondureño busca protección en El Salvador tras huir de violencia organizada

Un empresario hondureño que huyó de amenazas del crimen organizado busca refugio en El Salvador, donde enfrenta violencia y espera respuesta institucional para protección.

19 abril 2026
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Enrique (seudónimo para preservar su identidad) es un empresario originario de Honduras que decidió abandonar su país debido a las amenazas y violencia vinculadas a redes del crimen organizado. Tras buscar un nuevo comienzo en El Salvador, el empresario enfrenta nuevamente situaciones de riesgo y dificultades en el proceso para obtener el estatus de refugiado, lo que pone en evidencia los retos que enfrentan personas desplazadas en la región.

Trayectoria y contexto en Honduras

Originario de Tegucigalpa, Enrique comenzó su vida empresarial emprendiendo pequeños negocios que le permitieron ganar reconocimiento local y hasta cobertura mediática como ejemplo de superación. A pesar de sus esfuerzos, la violencia regional y la presencia de grupos criminales terminaron por alcanzarlo.

En 2011, Enrique observó cómo algunos vecinos de su barrio incrementaron notablemente sus ingresos a través de una red que obtenía y vendía visas estadounidenses de manera irregular. Pese a que inicialmente pensó que se trataba de una estafa, comprobó que muchos de sus conocidos viajaban a Estados Unidos y compartían su estadía en redes sociales.

Un amigo de la infancia, involucrado en esta red, le propuso participar en el negocio. Enrique rechazó la oferta y, poco después, comenzó a recibir amenazas telefónicas advirtiéndole que debía guardar silencio sobre el tema, pues quienes estaban “arriba” tenían poder y capacidad para hacerle daño.

Escalada de violencia y secuestro

A pesar de mantener distancia, años después Enrique volvió a cruzarse con esta persona en un entorno religioso, donde retomaron una relación de amistad. Sin embargo, pronto descubrió que su amigo seguía involucrado en actividades ilícitas. Tras publicar en redes sociales una reflexión relacionada con el suicidio de una menor vinculada a un grupo narcotraficante, Enrique fue secuestrado en una vía pública.

Durante el secuestro, fue sometido a torturas, golpes y amenazas con armas eléctricas. Tras tres días de cautiverio, un conocido que se encontraba entre sus captores lo liberó, pero sin ropa y con la advertencia de no volver a Honduras. Esta situación, sumada a las múltiples agresiones, lo llevó a tomar la difícil decisión de migrar hacia El Salvador en busca de seguridad.

Situación en El Salvador y proceso de refugio

Enrique llegó a El Salvador el 11 de marzo de 2025 esperando encontrar un espacio de protección. Sin embargo, su experiencia en territorio salvadoreño no ha estado exenta de dificultades. En varias ocasiones fue abordado por personas vinculadas a la violencia, quienes lo interrogaron sobre asuntos relacionados con su pasado y lo amenazaron con armas de fuego.

En busca de amparo, acudió a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR),que lo derivó a la Comisión para la Determinación de la Condición de Personas Refugiadas (CODER) en Antiguo Cuscatlán para iniciar el proceso formal de solicitud de refugio.

El 20 de marzo de 2025 presentó la solicitud, que hasta ahora se encuentra en trámite sin resolución definitiva. En septiembre de 2025, Enrique remitió una carta al Ministerio de Seguridad Pública y Justicia, exponiendo en detalle su situación y solicitando apoyo. Sin embargo, la Policía Nacional Civil remitió su caso al Ministerio de Relaciones Exteriores, señalando que era competencia de esa cartera de Estado, sin que hasta el momento haya recibido una respuesta concreta.

Falta de apoyo institucional

Además de las demoras, Enrique ha buscado ayuda en embajadas de México, Canadá y organismos de derechos humanos, pero afirma que no ha encontrado respaldo efectivo. Ha denunciado que muchas instituciones temen involucrarse y que la protección para personas en su situación es limitada.

Ante la persistencia de amenazas y la falta de respuestas, el empresario hondureño presentó una notificación ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en abril de 2026, señalando la violación de sus derechos humanos y solicitando ayuda urgente, incluyendo la posibilidad de reubicación a un tercer país.

Contexto regional y desafíos para refugiados

El Salvador ha recibido un número creciente de solicitudes de refugio, especialmente de hondureños, en medio de un contexto regional marcado por la violencia y la migración forzada. Según cifras oficiales de ACNUR, en 2025 se recibieron 300 solicitudes de refugio en el país, de las cuales 128 fueron otorgadas, y 92 corresponden a ciudadanos hondureños.

Sin embargo, el proceso para acceder a la condición de refugiado puede ser prolongado y complejo, y muchas personas enfrentan riesgos mientras esperan una resolución. Además, la violencia generalizada representa un reto adicional para quienes buscan protección en El Salvador.

Impacto personal y proyectos actuales

Producto de las torturas y el estrés sufrido, Enrique presenta secuelas físicas y psicológicas, incluyendo dificultades para conciliar el sueño y sensación constante de vigilancia. Actualmente, una organización religiosa le proporciona alojamiento, pero él debe cubrir sus gastos básicos por cuenta propia, realizando actividades informales como la venta de alimentos.

Como parte de su búsqueda de alternativas, ha iniciado una campaña de financiamiento colectivo (crowdfunding) y desarrolla su talento artístico componiendo canciones que narran la realidad y desafíos que enfrentan los refugiados en El Salvador. Su intención es visibilizar la situación y generar ingresos para reconstruir su vida.

Respuesta institucional y recomendaciones

ACNUR, por su parte, aclaró que por principios de confidencialidad no comenta casos individuales, y recordó que la determinación del estatus de refugiado es competencia del Estado. La agencia ofrece asistencia técnica y apoyo para que las personas solicitantes accedan a protección, documentación y oportunidades laborales.

Consultas realizadas a ministerios relacionados con seguridad y relaciones exteriores no han arrojado respuestas concretas sobre el seguimiento al caso ni las razones para la remisión del expediente entre instituciones.

Este caso pone de manifiesto la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección y atención para personas refugiadas en El Salvador, así como la importancia de agilizar los procesos para evitar que quienes huyen de la violencia encuentren obstáculos adicionales en su búsqueda de seguridad y estabilidad.

Enrique continúa en espera de una solución que le permita no solo sobrevivir, sino también reintegrarse a la sociedad salvadoreña o acceder a una tercera nación que le brinde la oportunidad de rehacer su vida en un entorno seguro.

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