Especialistas instan a fortalecer la alimentación saludable en escuelas salvadoreñas

Especialistas instan a fortalecer la alimentación saludable en escuelas salvadoreñas

La OMS exhorta a fomentar dietas saludables en escuelas ante el aumento de obesidad y desnutrición infantil. En El Salvador, expertos y docentes coinciden en la necesidad de mejorar el Programa de Alimentación Escolar.

28 marzo 2026
0

El 27 de enero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un pronunciamiento dirigido a los sistemas educativos a nivel mundial para promover una alimentación saludable en las escuelas. Por primera vez, la OMS recomendó a los países adoptar un enfoque integral que garantice que los alimentos y bebidas ofrecidos en el entorno escolar sean nutritivos y contribuyan a la salud de la población infantil y adolescente.

Este llamado fue realizado en el marco de la publicación de las Directrices de la OMS para crear entornos alimentarios escolares saludables, documento que resalta que las dietas poco saludables constituyen uno de los principales riesgos para la salud pública mundial. La problemática se presenta en un contexto donde, de manera acelerada, aumenta la prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes, pero persiste igualmente la desnutrición, fenómeno conocido como la «doble carga de malnutrición».

Contexto global y su repercusión en El Salvador

Según la OMS, en 2025 aproximadamente uno de cada diez niños y adolescentes en edad escolar (unos 188 millones) tendrá obesidad, una cifra que por primera vez supera el número de niños con bajo peso. En este escenario, se calcula que cerca de 466 millones de menores consumen alimentos en las escuelas, lo que convierte a estos centros en espacios estratégicos para promover dietas saludables.

En El Salvador, la alimentación escolar está regulada dentro del Programa de Alimentación y Salud Escolar (PASE),administrado por el Ministerio de Educación (MINED). Este programa provee a las escuelas productos básicos como leche en polvo, leche líquida, azúcar, aceite, frijoles, arroz, bebidas fortificadas, biofortik y cereal. Sin embargo, la adquisición de alimentos complementarios, como verduras frescas —tomate, chile, cebolla, papa y otros—, suele ser responsabilidad de los padres de familia.

Desafíos en la implementación del Programa de Alimentación Escolar

Sindicatos de docentes han señalado que los alimentos suministrados a través del PASE no han experimentado cambios significativos en años recientes, y que no existe una evaluación constante sobre el impacto nutricional real en los estudiantes. Según autoridades magisteriales, el menú escolar, a menudo predefinido y poco flexible, no siempre resulta atractivo o adecuado para los niños.

Un ejemplo compartido detalla un menú mensual donde, durante la primera semana, se sirven platos como arroz con leche, casamiento con bebida biofortificada, cereal con leche, frijoles molidos y pastelitos con frijoles. La siguiente semana incluye ensalada de frijoles con arroz, pupusas de arroz con frijoles, poleada de harina de arroz con leche y enchilada con frijoles molidos, siempre acompañados de bebida biofortificada.

Desde la gremial docente se propone una mayor flexibilidad en la planificación de los menús escolares, argumentando que el diseño actual parece basado en criterios poco claros y no siempre responde a los gustos o necesidades reales de los estudiantes.

Normativas y realidad en los cafetines escolares

Además de la alimentación proporcionada en las escuelas, los estudiantes tienen acceso a los cafetines. El MINED ha establecido la Guía para tiendas y cafetines escolares saludables, que regula el tipo de alimentos permitidos para la venta diaria y semanal, priorizando opciones mínimamente procesadas y nutritivas, como atoles naturales, arroz con leche, agua de coco, frutas, vegetales frescos, pupusas sin grasa, entre otros.

No obstante, el cumplimiento de esta normativa varía entre centros educativos. Algunos establecimientos continúan vendiendo bebidas carbonatadas y alimentos con alto contenido de azúcar y grasas, lo que contradice los objetivos de promover hábitos alimentarios saludables entre los alumnos.

Impacto en las familias y la alimentación fuera del aula

El entorno externo a las escuelas también influye en los hábitos alimentarios de los niños. Por ejemplo, en zonas como Santa Tecla, La Libertad Sur, madres y padres de familia reconocen las dificultades para ofrecer una dieta equilibrada a sus hijos debido a limitaciones económicas y de tiempo. La oferta de alimentos altos en azúcar y grasas, como tostadas de plátano, minutas con miel y gaseosas, es frecuente alrededor de los centros educativos.

Esto coincide con estudios internacionales, como el informe de UNICEF sobre nutrición infantil en América Latina y el Caribe, que identifica a esta región como una de las más afectadas por la obesidad en menores de 0 a 19 años.

Perspectiva profesional sobre alimentación infantil

Especialistas en nutrición destacan que una alimentación balanceada debe aportar todos los nutrientes necesarios en cantidades adecuadas para mantener la salud y prevenir enfermedades. Sin embargo, apuntan que existen barreras estructurales que van más allá de la falta de educación alimentaria, incluyendo factores socioeconómicos, disponibilidad de alimentos, tiempo para la preparación de comidas y la influencia del entorno escolar y comunitario.

En muchos hogares con recursos limitados, la alimentación tiende a incluir productos artesanales económicos, bebidas azucaradas caseras, frituras y harinas refinadas, lo que contribuye a una dieta de baja calidad nutricional. Además, se identifican tres errores comunes en la alimentación infantil: falta de variedad, cantidades inadecuadas (tanto por defecto como por exceso) y predominancia de alimentos con alto contenido de azúcar, grasas y sal, con escaso consumo de frutas, verduras, lácteos, carnes y legumbres.

Iniciativas y responsabilidades en el entorno escolar

Algunos centros educativos han desarrollado políticas propias para la operación de los cafetines, buscando garantizar que los alimentos disponibles sean saludables. Sin embargo, un mayor compromiso y supervisión institucional son necesarios para cumplir con los lineamientos nacionales y evitar la comercialización de productos nocivos para la salud infantil.

En conclusión, la promoción de una alimentación saludable en las escuelas salvadoreñas es fundamental para enfrentar la doble carga de malnutrición que afecta al país. La coordinación entre autoridades educativas, docentes, familias y comunidades es clave para mejorar programas existentes y crear entornos escolares que impulsen hábitos alimentarios adecuados, contribuyendo así al bienestar y desarrollo integral de la niñez y adolescencia.

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar este artículo.

Debes iniciar sesión para poder comentar.

Iniciar sesión