Esperanza de vida en El Salvador es de 72 años, por debajo del promedio regional

Esperanza de vida en El Salvador es de 72 años, por debajo del promedio regional

En 2024, la esperanza de vida en El Salvador es de 72.3 años, cifra inferior al promedio latinoamericano de 75.9 años. Factores sociales y de salud explican la brecha regional.

13 marzo 2026
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La esperanza de vida en El Salvador para el año 2024 se sitúa en 72.3 años, posicionándose por debajo del promedio registrado en América Latina, que alcanza aproximadamente 75.9 años. Esta información se desprende de los datos más recientes del Observatorio Demográfico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL),que monitorea continuamente las tendencias demográficas en la región.

Contexto regional y comparativo en Centroamérica

A pesar de los avances que El Salvador ha experimentado en las últimas décadas en materia de salud y condiciones de vida, persiste una brecha significativa si se compara con los países de América Latina con mayor longevidad. En particular, algunas naciones presentan promedios de esperanza de vida que superan los 78 o incluso 80 años.

Dentro de Centroamérica, las diferencias son especialmente notorias. Costa Rica destaca como líder regional con una esperanza de vida de 81 años, ubicándose entre los países con mayor longevidad en América Latina. Panamá le sigue con 79.8 años, mientras que Nicaragua alcanza 75.1 años. Honduras y Guatemala registran 73 y 72.7 años, respectivamente, cifras cercanas a la de El Salvador.

Este panorama indica que El Salvador está entre los países centroamericanos con menor esperanza de vida, aunque la brecha con algunos vecinos es relativamente estrecha. Sin embargo, la diferencia con Costa Rica supera los ocho años, un reflejo de las disparidades en desarrollo social, acceso a servicios de salud y condiciones socioeconómicas.

Factores que inciden en la longevidad

Especialistas en salud pública y demografía señalan que diversos factores inciden en la esperanza de vida, entre ellos la calidad y cobertura del sistema sanitario, atención materna e infantil, prevención de enfermedades y las condiciones económicas y sociales que enfrenta la población.

En El Salvador, estas variables continúan siendo retos importantes. La desigualdad, las limitaciones en infraestructura médica y la incidencia de enfermedades crónicas impactan directamente en los indicadores de longevidad.

Impacto y recuperación tras la pandemia de COVID-19

La evolución de la esperanza de vida en América Latina ha estado marcada en los últimos años por el impacto de la pandemia de COVID-19. Según CEPAL, entre 2019 y 2021 la región experimentó una reducción histórica de aproximadamente tres años y medio en la esperanza de vida, un retroceso no visto desde hace décadas, que llevó los promedios a niveles similares a los registrados a inicios de los años 2000.

El aumento de la mortalidad, especialmente entre adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, la presión sobre los servicios de salud, la interrupción de atención médica y las desigualdades sociales exacerbaron este efecto en los países latinoamericanos.

No obstante, desde 2022 se observa una recuperación gradual impulsada por las campañas de vacunación, la mejora en la capacidad de los sistemas sanitarios y la reactivación económica tras la crisis sanitaria.

Países con mayor y menor esperanza de vida en América Latina

En el panorama latinoamericano, Chile encabeza la lista con una esperanza de vida de 81.4 años, seguido por Costa Rica (81 años) y Panamá (79.8 años). También sobresalen Cuba y Uruguay, con cifras cercanas a los 78.3 años, mientras que Colombia y Perú alcanzan alrededor de 77.9 años.

Estos países comparten características que favorecen la longevidad, tales como sistemas de salud robustos, alta cobertura en vacunación infantil, menor mortalidad infantil y mejor acceso a servicios médicos especializados. Por ejemplo, Chile presenta uno de los índices de desarrollo humano más altos en la región, con programas integrales de prevención y atención médica que contribuyen a la mejora constante en la calidad de vida de su población.

En contraste, Haití registra la esperanza de vida más baja de América Latina y el Caribe, con apenas 65.1 años. Este país ha enfrentado diversas crisis estructurales, como desastres naturales, inestabilidad política, pobreza profunda y fragilidad institucional, que han impactado negativamente en la salud y bienestar de sus habitantes. En 2010, tras un devastador terremoto, la esperanza de vida cayó abruptamente hasta cerca de 45 años, iniciando luego una lenta recuperación.

Le sigue Bolivia, con una esperanza de vida de 68.7 años, donde persisten retos importantes ligados a la mortalidad materna e infantil, que siguen siendo elevadas en comparación con otras naciones de la región.

Transformaciones demográficas en América Latina

Durante las últimas seis décadas, América Latina ha experimentado un notable aumento en la esperanza de vida. En 1960, el promedio era de 54.7 años, y hoy se acerca a los 76, lo que implica un incremento superior a 20 años. Este progreso se debe a avances significativos en medicina, vacunación, alimentación, saneamiento y condiciones de vida, además de una reducción considerable en la mortalidad infantil.

Al mismo tiempo, la región atraviesa una acelerada transición demográfica. La tasa de fecundidad ha disminuido drásticamente, pasando de 5.8 hijos por mujer en 1960 a cerca de 1.8 en 2024. Esta transformación está modificando la estructura poblacional, con un aumento progresivo de la población adulta mayor, lo que plantea nuevos desafíos sociales y económicos.

Perspectivas y retos para El Salvador

En el caso de El Salvador, el aumento en la esperanza de vida refleja mejoras en salud y condiciones socioeconómicas respecto a décadas anteriores. Sin embargo, el país aún enfrenta retos para alcanzar y superar el promedio regional.

Entre los principales desafíos destacan el fortalecimiento del sistema de salud pública, la ampliación de programas de prevención de enfermedades y la reducción de desigualdades sociales que afectan a sectores vulnerables.

Especialistas coinciden en que estos aspectos serán determinantes para mejorar la longevidad de la población salvadoreña en los próximos años. Asimismo, las proyecciones indican que la esperanza de vida en América Latina continuará creciendo, aunque el ritmo dependerá en gran medida de la capacidad de los países para garantizar acceso equitativo a servicios básicos y condiciones dignas de vida para todos.

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