¿Está temblando más? Esto dicen los registros sobre los terremotos recientes
Terremotos fuertes separados por apenas días, imágenes de edificios destruidos, alertas en los teléfonos y videos que recorren las redes sociales en cuestión de minutos. Ante esa sucesión de información, una pregunta resulta inevitable, ¿está temblando...
Terremotos fuertes separados por apenas días, imágenes de edificios destruidos, alertas en los teléfonos y videos que recorren las redes sociales en cuestión de minutos. Ante esa sucesión de información, una pregunta resulta inevitable, ¿está temblando más en el mundo?
Los datos disponibles no muestran que el planeta haya entrado en una etapa de actividad sísmica global fuera de lo habitual.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) explica que la cantidad de terremotos puede aumentar o disminuir temporalmente sin que esto represente una anomalía. Para determinar si existe un cambio significativo es necesario analizar períodos largos y no solamente una concentración de eventos ocurridos durante días o semanas.
La percepción ha cobrado fuerza tras varios terremotos de gran magnitud registrados recientemente en distintas partes del mundo. El 15 de agosto, por ejemplo, un sismo de magnitud 7.7 afectó la zona de Flores, Indonesia, y posteriormente se produjo una numerosa secuencia de réplicas.

Otros terremotos fuertes registrados durante 2026 también han colocado la actividad sísmica en el centro de la atención internacional.
Hasta mediados de agosto se contabilizaban 11 terremotos de magnitud 7 o superior en el mundo durante el año, según el recuento citado. Aunque la cifra puede parecer elevada, el contexto histórico ayuda a dimensionarla.4
¿Cuántos terremotos fuertes ocurren normalmente?
De acuerdo con el USGS, tomando como referencia los registros desde alrededor de 1900, en un año promedio pueden esperarse aproximadamente 16 terremotos de magnitud 7 o superior.
De estos, alrededor de 15 corresponden a terremotos de magnitud 7 y aproximadamente uno alcanza magnitud 8 o más.

Eso no significa que todos los años deban terminar exactamente con esa cantidad. Existen variaciones importantes. El USGS ha documentado años con más de 20 terremotos de magnitud 7 o superior y otros en los que la cantidad ha sido considerablemente menor. Esa fluctuación forma parte del comportamiento sísmico que muestran los registros históricos.
Los terremotos de magnitud 6, además, son todavía más frecuentes y ocurren en numerosas regiones asociadas a límites de placas tectónicas y sistemas de fallas.
Por esa razón, que varios movimientos fuertes ocurran en un período relativamente corto no demuestra, por sí solo, que exista una escalada mundial.
Entonces, ¿por qué parece que ahora tiembla más?
Una parte de la explicación está fuera de la geología, nunca habíamos tenido tanta información sobre los terremotos de todo el planeta al alcance de la mano.

Los sistemas de monitoreo permiten detectar movimientos con gran rapidez y las comunicaciones actuales hacen posible que un terremoto ocurrido a miles de kilómetros llegue casi inmediatamente a los teléfonos de personas en El Salvador.
A eso se suman las redes sociales. Videos captados durante un terremoto, cámaras de seguridad, testimonios, mapas, imágenes de daños y reportes de réplicas pueden circular durante días. Si un usuario interactúa con ese contenido, los algoritmos también pueden recomendarle publicaciones similares.
Así, varios terremotos ocurridos en países diferentes pueden terminar apareciendo consecutivamente en una misma pantalla y generar la sensación de que todo el planeta está temblando al mismo tiempo.
Las réplicas también contribuyen a esa percepción. Después de un terremoto importante pueden registrarse cientos de movimientos posteriores. Cada uno puede generar una alerta, una publicación o una nueva noticia, aunque forme parte de la secuencia asociada al evento principal.

¿Los terremotos recientes anuncian uno más grande?
No existe evidencia científica que permita llegar a esa conclusión. El USGS sostiene que un aumento o una disminución temporal de los terremotos a escala mundial no constituye una señal de que esté por producirse un gran terremoto.
La ciencia puede identificar fallas, estudiar el movimiento de las placas tectónicas, elaborar mapas de amenaza y estimar probabilidades sísmicas a largo plazo. Lo que actualmente no puede hacer es predecir con precisión el día, la hora, el lugar y la magnitud de un terremoto futuro.
Tampoco existe sustento científico para asumir que terremotos ocurridos recientemente en países distantes signifiquen que se aproxima necesariamente uno de gran magnitud en El Salvador.
Eso no elimina el riesgo local. El Salvador se encuentra en una región de elevada actividad sísmica y la prevención debe mantenerse independientemente de que durante una determinada semana ocurran muchos o pocos terremotos en otras partes del planeta.
La diferencia es importante, una cosa es reconocer el riesgo sísmico permanente del país y otra interpretar una seguidilla de terremotos mundiales como una advertencia de que uno específico está por ocurrir.
Hasta ahora, los registros históricos no indican que la Tierra haya entrado en una etapa global extraordinaria. Puede que no estemos sintiendo un planeta que tiembla más, sino viviendo en una época en la que nos enteramos de prácticamente cada terremoto importante que ocurre.

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