Estados Unidos incrementa trabajadores agrícolas temporales y reduce sus salarios hasta 32 %

Estados Unidos incrementa trabajadores agrícolas temporales y reduce sus salarios hasta 32 %

Estados Unidos amplía en 150,000 el cupo de trabajadores agrícolas temporales con visa H-2A, pero reduce sus salarios hasta un 32%, impactando también los ingresos de trabajadores locales.

24 marzo 2026
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El Gobierno de Estados Unidos ha implementado nuevas reglas que incrementan significativamente el número de trabajadores agrícolas extranjeros con visa temporal H-2A, pero que simultáneamente reducen sus salarios hasta en un 32 %. Estas modificaciones, anunciadas durante el Día Nacional de la Agricultura, han generado preocupación por el impacto económico en el sector agrícola y en los jornaleros estadounidenses.

Aumento en el cupo de visas H-2A

Las nuevas disposiciones de la Administración actual proyectan un aumento en el número de trabajadores agrícolas temporales con visa H-2A, pasando de aproximadamente 380,000 en la actualidad a cerca de 515,000 en 2034, lo que representa un incremento cercano al 35 %. Este ajuste responde a la necesidad de cubrir la demanda de mano de obra en el campo, ante las políticas migratorias y la expectativa de deportaciones masivas que podrían reducir la disponibilidad de trabajadores indocumentados.

La mayoría de estos trabajadores extranjeros, cerca del 90 %, provienen de México, país que históricamente ha sido la principal fuente de mano de obra agrícola en Estados Unidos. Este fenómeno refleja la estructura migratoria del sector agrícola estadounidense, donde el 73 % de los trabajadores son hispanos y el 67 % son inmigrantes, de los cuales casi la mitad no cuentan con documentación legal, según datos recopilados por la Kaiser Family Foundation.

Reducción salarial y nuevas deducciones

Al contrario de lo que podría esperarse con la ampliación de visas, la nueva metodología que utiliza el Departamento de Trabajo para calcular los salarios de los trabajadores H-2A ha provocado una caída significativa en sus ingresos. Los jornaleros extranjeros han visto una disminución en sus salarios que oscila entre un 26 % y un 32 %, lo que se traduce en una pérdida de entre 3 y 7 dólares por hora.

Además, se ha autorizado a los empleadores a deducir hasta un 30 % del salario de estos trabajadores por concepto de alojamiento durante su estancia en Estados Unidos, un gasto que previamente era cubierto por los patrones.

Este ajuste a la baja en los salarios de los trabajadores migrantes podría repercutir también en los ingresos de los trabajadores agrícolas estadounidenses, con una reducción estimada de hasta un 9 % en sus salarios. De manera colectiva, se proyecta que los trabajadores del campo podrían perder entre 4,400 y 5,400 millones de dólares anuales en ingresos.

Motivaciones detrás de los cambios

Los reguladores justifican estas medidas argumentando que la Administración Federal prevé que las deportaciones masivas reducirán la disponibilidad de trabajadores en el campo, por lo que buscan facilitar el acceso a mano de obra extranjera temporal a menor costo para los empleadores.

Sin embargo, esta estrategia ha suscitado críticas debido a que, a pesar de las promesas de deportaciones masivas, el sector agrícola ha reportado menos expulsiones de trabajadores de lo esperado, y los empleadores han manifestado su apoyo al programa de visas H-2A para asegurar la continuidad de sus actividades.

Adicionalmente, se ha señalado que el propio ex presidente y sus empresas han utilizado programas de visas temporales, tanto H-2A como H-2B, para cubrir necesidades laborales en propiedades como Mar-a-Lago y viñedos.

Reacciones de sindicatos y legisladores

Ante estos cambios, organizaciones sindicales como la Unión de Campesinos (UFW) y la Fundación UFW han presentado demandas legales contra las nuevas normas que recortan los salarios, calificándolas de arbitrarias y perjudiciales para los derechos laborales.

Estas organizaciones alertan sobre el crecimiento exponencial del programa H-2A, que este año ha emitido más de siete veces las visas que en 2005, y denuncian que la expansión ilimitada del programa favorece la reducción de salarios y condiciones laborales tanto para trabajadores extranjeros como estadounidenses.

En respuesta, congresistas demócratas han promovido iniciativas legislativas como la Ley de Protección de la Fuerza Agrícola de Estados Unidos, que busca establecer un límite anual de 400,000 visas H-2A, con el fin de controlar el crecimiento del programa y proteger los derechos de los trabajadores.

Representantes como Nancy Pelosi, Jesús Chuy García y Joaquín Castro han enfatizado que el aumento desmedido en el número de visas ha sido utilizado como una herramienta para beneficiar intereses corporativos a expensas de los trabajadores.

Impacto para El Salvador y la región

El incremento de trabajadores agrícolas temporales en Estados Unidos y la reducción de sus salarios tienen repercusiones en países de Centroamérica, incluyendo El Salvador, donde la migración laboral hacia Estados Unidos es una vía importante para la generación de ingresos familiares a través de las remesas.

Las modificaciones a las políticas migratorias y laborales estadounidenses afectan la demanda de mano de obra extranjera y pueden influir en las decisiones de migración en la región, además de incidir en las condiciones económicas de los trabajadores salvadoreños que buscan oportunidades en el sector agrícola estadounidense.

En este contexto, es fundamental que los gobiernos y organizaciones regionales analicen las implicaciones de estas políticas para garantizar protección laboral y condiciones dignas para los migrantes que contribuyen al sector agrícola de Estados Unidos.

Conclusión

El aumento en el número de trabajadores agrícolas temporales con visa H-2A en Estados Unidos, acompañado de una reducción significativa en sus salarios, refleja un cambio importante en la política migratoria y laboral del país. Esta situación genera incertidumbre y desafíos para los trabajadores, empleadores y legisladores, quienes deberán encontrar un equilibrio que permita sostener la producción agrícola sin comprometer los derechos y condiciones laborales de la fuerza de trabajo.

El debate continúa abierto en torno a la sostenibilidad del programa H-2A y su impacto en el mercado laboral agrícola, tanto para trabajadores extranjeros como nacionales, en un escenario donde la migración y la economía están estrechamente vinculadas.

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