
Expertos anticipan posible inicio del fenómeno El Niño en la segunda mitad de 2026
El Centro de Predicciones Climáticas proyecta un 62 % de probabilidad para que El Niño se establezca entre junio y agosto de 2026, persistiendo hasta finales de ese año. El fenómeno podría tener intensidad variable, lo que genera incertidumbre sobre su...
El fenómeno climático conocido como El Niño tiene una alta probabilidad de establecerse durante la segunda mitad de 2026, de acuerdo con el último informe mensual emitido por el Centro de Predicciones Climáticas (CPC),una entidad dependiente de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.
El reporte indica que entre junio y agosto de 2026 existe un 62 % de probabilidad de que El Niño se manifieste y que podría persistir hasta, por lo menos, finales de ese mismo año. Esta predicción se sustenta en el análisis de las temperaturas superficiales y subsuperficiales del océano Pacífico, así como en las condiciones atmosféricas asociadas, como el debilitamiento esperado de los vientos alisios en los niveles bajos de la atmósfera.
Condiciones actuales y factores determinantes
El CPC advierte que, aunque los pronósticos elaborados en esta época del año tienden a ser menos precisos, la acumulación de calor en la subsuperficie oceánica y la modificación de los patrones de viento apoyan la probabilidad de un evento El Niño. No obstante, todavía no es posible determinar con certeza la intensidad que podría alcanzar este fenómeno.
Según el informe, existe una probabilidad aproximada de una entre tres que El Niño se intensifique a un nivel fuerte durante el último trimestre de 2026 (octubre-diciembre). Esta incertidumbre se explica por la variabilidad en el acoplamiento entre el océano y la atmósfera, así como por los cambios en los índices climáticos globales que influyen en la formación y evolución del fenómeno.
Implicaciones para El Salvador y la región
En contexto nacional, expertos en meteorología y ciencias agronómicas han señalado que la posible llegada de El Niño podría afectar los patrones climáticos tradicionales en El Salvador. Actualmente, el país experimenta condiciones climáticas consideradas normales para la temporada de marzo y abril, caracterizadas por temperaturas cálidas y eventos aislados de chubascos y tormentas.
Históricamente, la estación lluviosa en El Salvador iniciaba en mayo, pero en años recientes se ha observado una tendencia a que comience hasta junio. Este cambio tiene un impacto directo en las actividades agrícolas, especialmente en la planificación de siembras, que deben ajustarse a las nuevas condiciones climáticas.
El monitoreo constante de las temperaturas oceánicas superficiales y subsuperficiales, así como de los vientos alisios, es fundamental para anticipar los efectos de El Niño. La interacción con otros fenómenos atmosféricos, como la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT),también influye en la presencia de lluvias o sequías. Por ejemplo, la actividad de ondas tropicales y vaguadas puede aumentar las lluvias si se desplaza hacia latitudes más altas.
Transición de fases y perspectiva climática
El informe del CPC también señala que la transición de la fase de La Niña hacia una fase neutra en la Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés) se espera para abril de 2026, lo cual es un paso previo al establecimiento de El Niño. Este proceso es monitoreado cuidadosamente, ya que la fase neutra puede presentar condiciones climáticas más variables y menos definidas.
Los especialistas hacen énfasis en la necesidad de un seguimiento continuo para informar oportunamente a la población y a sectores vulnerables, como el agrícola, sobre las posibles condiciones meteorológicas derivadas de El Niño. La capacidad de respuesta y adaptación será clave para minimizar impactos negativos en la agricultura, el suministro de agua y otros sectores económicos.
Consideraciones finales
El fenómeno El Niño es un componente esencial del sistema climático global que afecta significativamente el clima regional y local. En El Salvador, su presencia puede modificar la cantidad y distribución de las lluvias, con efectos directos en la seguridad alimentaria y el manejo de recursos hídricos.
La proyección del CPC para 2026, con una probabilidad superior al 60 % de que El Niño se establezca en la segunda mitad del año, implica que las autoridades nacionales y la sociedad civil deben prepararse para escenarios climáticos variables. La inversión en sistemas de monitoreo, alerta temprana y estrategias de adaptación será fundamental para enfrentar con mayor resiliencia los posibles impactos de este fenómeno.
Finalmente, es importante destacar que los patrones climáticos globales están sujetos a cambios cada vez más frecuentes y complejos, lo que exige un enfoque científico riguroso y actualizado para la gestión del clima y la mitigación de riesgos en El Salvador.
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