Fenómeno de El Niño amenaza con agravar la inseguridad alimentaria en América Latina y El Salvador

Fenómeno de El Niño amenaza con agravar la inseguridad alimentaria en América Latina y El Salvador

El Niño podría llegar con intensidad moderada a fuerte este año, poniendo en riesgo la producción agrícola y aumentando la inseguridad alimentaria en América Latina y El Salvador.

14 mayo 2026
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La posibilidad de que el fenómeno climático conocido como El Niño se presente con una intensidad moderada a fuerte a partir de la mitad de 2026 ha encendido las alertas entre organismos internacionales, dada su capacidad para afectar la producción agrícola y agravar el acceso a alimentos en América Latina y el Caribe. Durante un evento reciente convocado por organismos multilaterales especializados en alimentación y agricultura, expertos regionales advirtieron sobre los riesgos económicos y sociales que este fenómeno podría desencadenar en una región que ya enfrenta desafíos significativos en materia de seguridad alimentaria.

Impactos esperados en la agricultura y la seguridad alimentaria

América Latina y el Caribe concentran una proporción considerable de pérdidas económicas por eventos climáticos extremos, principalmente en el sector agrícola. Entre 1991 y 2023, las pérdidas acumuladas en la región alcanzaron los 713 millones de dólares, cifra que refleja la vulnerabilidad del sistema alimentario y productivo a las variaciones climáticas.

Además, las brechas en seguridad alimentaria persisten. Según datos recientes, más de 33 millones de personas sufren hambre en la región, mientras que 167 millones enfrentan inseguridad alimentaria y 181 millones no pueden acceder a una dieta nutritiva y saludable. Este escenario se ve complicado por factores adicionales, como los conflictos geopolíticos internacionales y los bloqueos en rutas comerciales marítimas que afectan la disponibilidad y el costo de insumos esenciales como los fertilizantes, incrementando la volatilidad en los precios de los alimentos.

Declaraciones de expertos regionales

Representantes de organismos internacionales destacaron la gravedad de la situación. Un portavoz regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) enfatizó que millones de personas dependen directamente de la agricultura para su subsistencia, por lo que un evento fuerte de El Niño podría deteriorar aún más las condiciones económicas y alimentarias de muchas familias.

El mismo representante subrayó que la combinación de El Niño con otros factores externos crea un contexto de alta presión para los sistemas agrícolas y alimentarios, afectando la estabilidad de los mercados y la disponibilidad de alimentos básicos.

Pronósticos climáticos para el fenómeno de El Niño

El director para las Américas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) detalló que los modelos climáticos apuntan a un evento de El Niño con intensidad moderada a fuerte, comparable al registrado en los años 2015-2016. Este fenómeno se caracteriza por un déficit de precipitaciones, sequías y aumento en las temperaturas medias, especialmente en regiones vulnerables como Centroamérica.

El Centro de Predicciones Climáticas (CPC) de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) corroboró estos pronósticos, indicando una probabilidad del 82 % de que El Niño se manifieste entre mayo y julio de 2026, y de un 96 % de que persista hasta finales de año o principios de 2027.

No obstante, el CPC también advirtió que existe una incertidumbre considerable respecto a la intensidad máxima que alcanzará el fenómeno, con ninguna categoría superando una probabilidad del 37 %. Además, el reporte destacó que los eventos más intensos no siempre implican impactos proporcionales, aunque sí elevan la probabilidad de ciertos efectos adversos.

Situación específica en El Salvador

Desde la perspectiva local, expertos en meteorología y agronomía han explicado que la clasificación de El Niño como fuerte se basa en modelos que miden el calentamiento de las aguas superficiales y subsuperficiales del océano Pacífico ecuatorial. Cuando el índice de temperatura supera los 2 grados Celsius, el fenómeno se considera fuerte o muy fuerte.

El caso del evento ocurrido en 1997 es un referente para las condiciones actuales. En aquel año, El Niño provocó sequías severas, inundaciones y otros fenómenos climáticos que afectaron la agricultura, la ganadería y la salud humana en diversas regiones del mundo. La correlación con las condiciones actuales es motivo de preocupación en El Salvador, donde se han registrado anomalías térmicas similares en las aguas oceánicas.

Estas condiciones han reducido la humedad en el subsuelo, generando sequías meteorológicas y agrícolas que impactan directamente la producción de granos básicos, frutas, hortalizas y otros cultivos esenciales para la dieta nacional.

Proyecciones sobre inseguridad alimentaria y respuestas en la región

La Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET) anticipa que entre junio y septiembre de 2026 la inseguridad alimentaria en El Salvador podría alcanzar niveles críticos. El agotamiento de las reservas alimentarias familiares y la necesidad anticipada de recurrir al mercado para abastecerse, especialmente en zonas rurales y entre hogares pobres, son factores que podrían agravar la vulnerabilidad.

Las precipitaciones irregulares y por debajo del promedio registradas hasta abril de 2026, luego de una temporada 2025 errática, han generado déficits localizados de humedad en el Corredor Seco del occidente del país, una de las regiones más afectadas por la inseguridad hídrica y alimentaria.

Además, la asistencia alimentaria humanitaria continúa siendo limitada en cobertura y alcance, lo que dificulta una respuesta efectiva y oportuna ante el posible deterioro de la situación.

Ante este escenario, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha activado planes de respuesta anticipada en Centroamérica. Más de 76,000 personas ya están siendo preparadas mediante mensajes prácticos, transferencias monetarias y el seguimiento de estaciones meteorológicas para mitigar el impacto de El Niño en sus medios de vida.

Para poner en contexto, durante el evento de El Niño 2015-2016, más de 3.5 millones de personas en Guatemala, El Salvador y Honduras requirieron asistencia debido a las condiciones de sequía severa.

Conclusiones

El fenómeno de El Niño representa una amenaza significativa para la estabilidad alimentaria y económica en América Latina y específicamente en El Salvador. La combinación de condiciones climáticas adversas y factores externos que elevan los costos y limitan la disponibilidad de insumos agrícolas exige una respuesta coordinada a nivel regional y nacional.

La preparación anticipada, el fortalecimiento de sistemas de alerta temprana y la implementación de políticas públicas orientadas a la resiliencia son elementos clave para mitigar el impacto de este fenómeno y proteger a las poblaciones más vulnerables.

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