Fenómeno El Niño podría impactar El Salvador entre mayo y julio con reducción de lluvias

Fenómeno El Niño podría impactar El Salvador entre mayo y julio con reducción de lluvias

El fenómeno El Niño tiene alta probabilidad de presentarse en El Salvador entre mayo y julio, con impactos en la reducción de lluvias y riesgo de sequías para la segunda mitad del año.

14 mayo 2026
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El fenómeno climático conocido como El Niño podría manifestarse en El Salvador entre los meses de mayo y julio de este año, y persistir hasta febrero de 2027, según el último informe del Centro de Predicciones Climáticas (CPC) de Estados Unidos. Esta situación fue confirmada también por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN),que anticipa una reducción significativa de las precipitaciones entre julio y agosto, meses en los que tradicionalmente se registran lluvias importantes en el país.

Alta probabilidad de aparición y duración extendida

El CPC estima que existe un 82 % de probabilidad de que El Niño se establezca en el periodo comprendido entre mayo y julio de 2024. Además, se prevé que este fenómeno climático se extienda hasta el invierno del hemisferio occidental, es decir, hasta diciembre de 2026 o febrero de 2027, con una probabilidad del 96 %.

El Niño corresponde a la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS),caracterizado por un aumento anómalo de la temperatura superficial y subsuperficial en el océano Pacífico ecuatorial. Los expertos del CPC señalaron que el índice de temperatura en la subsuperficie ecuatorial ha aumentado por sexto mes consecutivo, con temperaturas significativamente superiores al promedio en toda la región del Pacífico ecuatorial.

Impactos esperados en El Salvador

En el contexto salvadoreño, El Niño se asocia tradicionalmente con una reducción en el volumen de las lluvias, lo que puede provocar sequías de diversa intensidad. Estas condiciones representan un riesgo considerable para sectores clave como la agricultura, la ganadería y la generación de energía hidroeléctrica, que dependen directamente de la disponibilidad de agua.

No obstante, el CPC destaca que los efectos específicos dependerán de la intensidad del fenómeno, un aspecto que aún presenta incertidumbre. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) indicó que, aunque la confianza en la aparición de El Niño ha aumentado, no existe certeza sobre la intensidad máxima que alcanzará, pues ninguna categoría supera el 37 % de probabilidad.

¿Un evento similar al de 1997?

Desde inicios de 2024, la comunidad científica ha alertado sobre la posibilidad de un evento de El Niño de gran intensidad, a veces referido como “Superniño”. El calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, particularmente en su sector oriental, podría superar los 2 grados centígrados por encima del promedio, lo que se consideraría un evento fuerte o muy fuerte.

El fenómeno tendría efectos diferenciados en la región: mientras en Ecuador y Perú podría generar inundaciones, en Centroamérica, incluyendo El Salvador, se anticipan condiciones de sequía y olas de calor. Estas características recuerdan al evento de 1997, uno de los más intensos registrados en el siglo XX, que causó pérdidas económicas millonarias en América Latina y afectaciones significativas en la agricultura.

El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) estimó que en 1997 los daños en el sector transporte alcanzaron los 1,700 millones de dólares en la región. En México, por ejemplo, se registraron pérdidas de alrededor de 2,000 toneladas de granos básicos debido a la sequía.

Perspectiva oficial para El Salvador

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) publicó en su portal oficial que, para el trimestre móvil de mayo a julio, la intensidad más probable del fenómeno sería de débil a moderada. La cartera estatal indicó que se mantendrá un monitoreo constante para evaluar la evolución y posibles cambios en la intensidad de El Niño, así como para anticipar sus efectos específicos en El Salvador y Centroamérica.

Según el MARN, en mayo y junio se espera que las lluvias se mantengan dentro de rangos normales para la época, pero para julio y agosto se prevé un escenario con precipitaciones por debajo de lo habitual. Este comportamiento estaría asociado a una reducción significativa de lluvias y a una entrada temprana de la canícula, fenómeno que suele provocar un período seco y caluroso entre junio y agosto.

Previamente, la institución ambiental había advertido sobre la posible presencia de sequías durante este mismo periodo, lo que subraya la importancia de prepararse ante posibles impactos en los recursos hídricos y actividades productivas.

Implicaciones y recomendaciones

Ante la posibilidad de un evento de El Niño con efectos adversos en El Salvador, es fundamental que las autoridades y sectores productivos implementen medidas de mitigación y adaptación. Esto incluye la gestión eficiente del agua, la protección de cultivos y el fortalecimiento de sistemas de alerta temprana para garantizar la seguridad alimentaria y energética.

Además, el monitoreo climático continuo permitirá ajustar las estrategias conforme se disponga de nueva información sobre la evolución del fenómeno. La coordinación interinstitucional y la comunicación efectiva con la población serán clave para minimizar riesgos y daños potenciales.

En resumen, El Salvador se prepara para enfrentar un posible episodio de El Niño que podría afectar la dinámica de las lluvias y generar condiciones de sequía en la segunda mitad de 2024. La vigilancia constante y las acciones preventivas serán determinantes para reducir el impacto en la economía y el bienestar de la población.

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