
Fitch mantiene calificación B- para El Salvador pese a retrasos en acuerdo con FMI
Fitch Ratings reafirma la calificación B- para El Salvador, resaltando la reducción de necesidades financieras y los retrasos en el acuerdo con el FMI, con riesgos asociados a precios del petróleo y contexto electoral.
La agencia internacional de calificación crediticia Fitch Ratings confirmó la nota crediticia de B- para El Salvador, en un reporte reciente que analiza el desempeño fiscal y macroeconómico del país centroamericano. Esta decisión se fundamenta en la reducción de las necesidades de financiamiento del gobierno, aunque también reconoce una "demora prolongada" en el cumplimiento del acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Contexto del acuerdo con el FMI y revisiones pendientes
El reporte de Fitch señala que, si bien El Salvador avanzó en la primera revisión del programa con el FMI, las revisiones siguientes —la segunda realizada el año pasado y la tercera programada para marzo de este año— aún permanecen pendientes. Según la agencia, esta situación refleja principalmente el incumplimiento de algunos hitos específicos, entre los que destacan la reforma del sistema de pensiones y asuntos relacionados con la implementación y regulación del bitcoin, más que un bajo desempeño macroeconómico general.
La calificadora destaca que las dificultades para avanzar en estas reformas han generado retrasos en la ejecución del programa, pero mantiene expectativas de que se produzcan avances próximamente. Sin embargo, advierte que la cercanía de las elecciones presidenciales y legislativas previstas para este año podría complicar las perspectivas de cumplimiento y la implementación de reformas estructurales.
Consolidación fiscal y riesgos económicos
Fitch proyecta que El Salvador continuará con su proceso de consolidación fiscal durante 2024, con un esfuerzo sostenido para reducir el déficit y mejorar la sostenibilidad de la deuda pública. En este sentido, la agencia prevé que el peso de la deuda pública sobre el Producto Interno Bruto (PIB) se reduzca hasta un 87.4% este año, un descenso significativo respecto a años anteriores.
No obstante, la agencia también subraya riesgos relevantes para el panorama económico nacional, principalmente derivados de la volatilidad en los precios internacionales del petróleo. En caso de que el gobierno decida implementar medidas para contener el costo de los combustibles como en 2022, Fitch advierte que esto podría generar presiones fiscales adicionales y afectar la consolidación financiera.
Deuda y financiamiento a corto plazo
En cuanto a la emisión de deuda, Fitch no anticipa nuevas colocaciones en el corto plazo, lo que refleja el menor requerimiento de financiamiento externo por parte del Estado salvadoreño. Esta menor dependencia se atribuye a la gestión eficiente en la administración de recursos y a la mejora en las finanzas públicas, factores que contribuyen a la estabilidad crediticia del país.
La agencia también señala que la reducción en las necesidades de financiamiento ha sido un elemento clave para mantener la calificación en B-, a pesar de los desafíos en la implementación del acuerdo con el FMI y otros factores internos.
Impacto del bitcoin y reformas estructurales
Uno de los puntos más destacados en el análisis de Fitch es el impacto que ha tenido la adopción del bitcoin como moneda de curso legal en El Salvador. La calificadora indica que las cuestiones relacionadas con esta criptomoneda han influido en la evaluación del acuerdo con el FMI, principalmente por la incertidumbre regulatoria y los retos asociados a su implementación.
Además, la falta de avance en la reforma del sistema de pensiones ha sido identificada como un obstáculo importante para el cumplimiento de los compromisos adquiridos con el organismo internacional. Estas reformas son consideradas cruciales para la sostenibilidad fiscal a largo plazo del país.
Perspectivas para El Salvador en 2024
En resumen, Fitch mantiene la calificación B- para El Salvador, reconociendo las mejoras en la gestión financiera y la reducción gradual de la deuda pública en relación con el PIB. Sin embargo, la agencia advierte que los retrasos en las reformas estructurales, la incertidumbre política derivada del proceso electoral y los riesgos externos como la volatilidad en los precios del petróleo representan desafíos significativos para el país.
El seguimiento a la evolución del acuerdo con el FMI y la capacidad del gobierno para avanzar en las reformas pactadas serán determinantes para la estabilidad económica y financiera de El Salvador en el mediano plazo. La consolidación fiscal y la prudencia en la gestión de los recursos públicos seguirán siendo elementos clave para mejorar la percepción internacional y atraer inversión.
En este contexto, la calificación de Fitch refleja un balance entre los esfuerzos realizados y los riesgos existentes, situando a El Salvador en una posición que requiere continuidad y compromiso en las políticas públicas para fortalecer su trayectoria económica.
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