Formación docente en El Salvador: análisis del modelo y retos actuales

Formación docente en El Salvador: análisis del modelo y retos actuales

El modelo de formación docente en El Salvador ha atravesado diversas etapas históricas y enfrenta hoy múltiples desafíos, desde cambios sociales hasta tecnológicos, que requieren una actualización urgente.

17 marzo 2026
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La formación docente en El Salvador ha experimentado transformaciones significativas a lo largo de su historia, configurando un modelo que hoy muestra evidentes señales de desgaste y que demanda una revisión profunda para responder a los retos actuales y futuros del sistema educativo nacional.

Etapas históricas de la formación docente en El Salvador

El proceso formativo de los educadores en el país puede dividirse en tres grandes etapas, cada una marcada por contextos sociales, políticos y económicos muy diferentes.

1. La etapa empírica (siglo XIX e inicios del XX)

Desde la independencia hasta principios del siglo XX, la docencia estuvo en manos de personas con formación mínima, generalmente limitadas a las escuelas de primeras letras, donde predominaba el método lancasteriano, una técnica que privilegiaba la enseñanza en grupos grandes y la repetición entre pares. Este modelo reflejaba una educación básica y poco especializada, acorde con las condiciones sociales y económicas de la época, pero insuficiente para los desafíos educativos posteriores.

2. La etapa normalista (finales del siglo XIX a 1980)

Con la aparición de las primeras escuelas normales, el país inició una senda de profesionalización docente. Destacan dos instituciones fundamentales: la Escuela Normal Superior, creada en la década de 1950 como la primera en especializar a los maestros, y la Ciudad Normal Alberto Masferrer, que representó en su apogeo el mayor compromiso financiero y académico del Estado salvadoreño con la formación de docentes.

Sin embargo, esta etapa se vio abruptamente interrumpida en 1980, cuando la Ciudad Normal Alberto Masferrer fue convertida en cuartel militar por la invasión del batallón Atlacatl en los albores de la guerra civil. Este hecho marcó el inicio de una nueva etapa que desplazó la formación docente hacia las universidades.

3. La formación universitaria tras la guerra civil

La transición hacia la formación universitaria de docentes no fue sinónimo de avance inmediato. Durante los años de conflicto armado, la inversión estatal en educación se redujo drásticamente, con un presupuesto que cayó a menos del 1.25 % del PIB. La prioridad presupuestaria se centró en los gastos militares, relegando la educación y la formación docente a un segundo plano.

Tras la firma de los Acuerdos de Paz, el Ministerio de Educación asumió la dirección plena de la formación docente, encargándose del diseño de planes y programas para las carreras magisteriales. Las universidades quedaron como implementadoras y propuestas de modificaciones, pero sin protagonismo decisivo en el diseño curricular.

Desde entonces, se han publicado dos generaciones de planes de estudio: en 1998 y en 2013, siendo este último el vigente hasta la fecha.

Situación actual y desafíos para la formación docente

A pesar de que han pasado más de diez años desde la última revisión curricular, el sistema enfrenta retos que exigen una actualización urgente y una estrategia integral que responda a las transformaciones sociales, culturales y económicas en El Salvador y el mundo.

¿Es la docencia el centro de las políticas educativas?

Numerosos informes internacionales y nacionales coinciden en que el éxito de las políticas educativas depende en gran medida del capital humano docente. Sin embargo, en la práctica, el diseño y ejecución de dichas políticas no siempre colocan a los docentes en el centro de las decisiones estratégicas. Esta situación plantea un cuestionamiento fundamental sobre las prioridades y enfoques del sistema educativo salvadoreño.

La formación docente requiere un enfoque renovado, que implique no solo la actualización de planes y programas, sino también una mejora integral en las condiciones de formación, la profesionalización continua, el respaldo institucional y la valoración social del rol del maestro.

Perspectivas y recomendaciones

Para avanzar hacia un modelo de formación docente más pertinente y efectivo, es necesario considerar las siguientes líneas de acción:

En conclusión, la formación docente en El Salvador se encuentra en un punto de inflexión. Reconocer su evolución histórica permite entender sus limitaciones y fortalezas, mientras que los desafíos contemporáneos exigen una respuesta estratégica y consensuada que garantice la calidad educativa y prepare a las futuras generaciones para un mundo complejo y cambiante.

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