
Funcionamiento desigual de aeropuertos en EE. UU. ante crisis en controles de seguridad
En Estados Unidos, los aeropuertos enfrentan demoras variables debido al cierre parcial del gobierno y la falta de personal federal, mientras que 20 terminales con controles privados mantienen operaciones fluidas.
La red aeroportuaria de Estados Unidos presenta un escenario dispar en medio del cierre parcial del gobierno federal que afecta directamente el control de seguridad en los aeropuertos. Mientras que terminales de alto tráfico como las ubicadas en Atlanta, Houston y Nueva York experimentan largas esperas, al menos 20 aeropuertos continúan operando con normalidad, sin registrar filas extensas ni demoras significativas.
Impacto del cierre parcial del gobierno en los controles de seguridad
El origen de esta diferencia radica en el modelo de gestión de los controles de seguridad. En los aeropuertos afectados, el personal de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) trabaja sin recibir salario debido a la crisis política que mantiene cerrado parcialmente el gobierno desde el 14 de febrero. Esta situación ha generado ausencias masivas y una reducción considerable en la fuerza laboral disponible para realizar inspecciones de pasajeros y equipaje.
Demoras en los principales aeropuertos
El aeropuerto internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, reconocido por ser el de mayor tráfico mundial, ha reportado tiempos de espera en los controles de seguridad que alcanzan hasta 125 minutos. El aeropuerto George Bush Intercontinental de Houston presenta demoras incluso mayores, con filas que superan los 150 minutos. Por su parte, el John F. Kennedy (JFK) en Nueva York registra esperas de hasta 30 minutos, cifras considerablemente elevadas para los estándares habituales.
Estos retrasos están estrechamente vinculados a la reducción del personal de TSA debido a que más de 50,000 empleados continúan laborando sin remuneración. La tasa de ausentismo en estos aeropuertos alcanza alrededor del 21%, con 21.5% en Atlanta, 21.4% en JFK y un 21% en Houston Hobby. Además, desde el inicio del cierre, se reporta la renuncia de al menos 366 trabajadores, lo que agrava la crisis operativa.
Aeropuertos que operan con normalidad gracias a la privatización del control de seguridad
En marcado contraste, un grupo de 20 aeropuertos estadounidenses mantiene operaciones ágiles y tiempos de espera mínimos. Esta diferencia se debe a que estos terminales están fuera de la jurisdicción directa del personal federal para los controles de seguridad, ya que la inspección está a cargo de empresas privadas bajo el Programa de Asociación de Inspección de la TSA.
Entre estos aeropuertos destacan San Francisco International, Kansas City International y Orlando Sanford International, donde los tiempos de espera en los puntos de seguridad son inferiores a los tres minutos, según datos recopilados por la empresa VMD Corp.
El especialista Sheldon Jacobson explicó en conversación con CNN que estos aeropuertos “son completamente ajenos al cierre del gobierno”, debido a que las compañías privadas continúan pagando a su personal, lo que evita ausencias y mantiene la operatividad normal.
Lista de aeropuertos con controles privados y operación fluida
- Atlantic City International Airport (Nueva Jersey)
- Charles M. Schulz–Sonoma County Airport (California)
- Dawson Community Airport (Montana)
- Great Falls International Airport (Montana)
- Glacier Park International Airport (Montana)
- Greater Rochester International Airport (Nueva York)
- Havre City-County Airport (Montana)
- Kansas City International Airport (Misuri)
- L. M. Clayton Airport (Montana)
- Orlando Sanford International Airport (Florida)
- Portsmouth International Airport (Nuevo Hampshire)
- Punta Gorda Airport (Florida)
- Roswell International Air Center (Nuevo México)
- San Francisco International Airport (California)
- Sarasota-Bradenton International Airport (Florida)
- Sidney-Richland Municipal Airport (Montana)
- Sioux Falls Regional Airport (Dakota del Sur)
- Tupelo Regional Airport (Misisipi)
- Wokal Field/Glasgow International Airport (Montana)
- Yellowstone Airport (Montana)
Desde el sector privado, Nat Carmack, representante de BOS Security, declaró a CNN que las operaciones en estos aeropuertos privatizados continúan con normalidad porque las empresas siguen pagando a sus empleados pese al cierre gubernamental.
Consecuencias y perspectivas para el tráfico aéreo estadounidense
La disparidad entre aeropuertos pone en evidencia una brecha significativa en la gestión de la seguridad aeroportuaria. Mientras que las terminales que dependen del sistema federal sufren demoras crecientes y ausencias masivas de personal, los aeropuertos con controles privados logran mantener un nivel operativo eficiente, beneficiando al usuario final con tiempos de espera reducidos y menor congestión.
Esto se refleja en las estadísticas nacionales, donde FlightAware reportó un día con 1,284 vuelos demorados y 425 cancelaciones, mostrando el impacto negativo en toda la red aérea estadounidense.
Ante esta situación, el secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió en entrevista con CNBC que la crisis podría derivar en el cierre de aeropuertos pequeños, prolongadas filas y una posible paralización del tráfico aéreo si no se resuelve el conflicto laboral y político en Washington.
Contexto y relevancia para El Salvador
El funcionamiento irregular de los aeropuertos en Estados Unidos, uno de los principales destinos y puntos de conexión para vuelos internacionales desde y hacia El Salvador, genera preocupación entre viajeros y operadores de vuelos comerciales. La posibilidad de demoras prolongadas y cancelaciones afecta la conectividad aérea regional, impacto que se traduce en retrasos, mayores costos y dificultades para quienes viajan por motivos laborales, familiares o turísticos.
Además, este escenario subraya la importancia de modelos alternativos de gestión en el sector aeroportuario que puedan ofrecer mayor flexibilidad y resiliencia ante crisis políticas o económicas, una consideración que diversos países, incluido El Salvador, podrían analizar para fortalecer sus propias infraestructuras de transporte aéreo.
Conclusiones
La actual crisis en los aeropuertos estadounidenses muestra cómo la dependencia del personal federal para controles de seguridad puede afectar la eficiencia operativa en momentos de conflictos políticos. Por el contrario, la privatización parcial del servicio en determinados aeropuertos ha permitido mantener la continuidad y calidad del servicio.
De mantenerse el cierre gubernamental, se espera que las demoras y cancelaciones aumenten, complicando la movilidad aérea tanto a nivel nacional como internacional. La experiencia reciente también plantea un debate sobre la necesidad de diversificar los mecanismos de gestión aeroportuaria para garantizar la seguridad y fluidez en el transporte aéreo en situaciones excepcionales.
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