Gianni Infantino pasa de intocable a cuestionado en la FIFA
Gianni Infantino atraviesa uno de los momentos más delicados desde que llegó a la presidencia de la FIFA en 2016. Durante años fue visto como un dirigente casi imbatible dentro del fútbol mundial, reelegido sin oposición y con una agenda expansiva que...
Gianni Infantino atraviesa uno de los momentos más delicados desde que llegó a la presidencia de la FIFA en 2016. Durante años fue visto como un dirigente casi imbatible dentro del fútbol mundial, reelegido sin oposición y con una agenda expansiva que transformó varios torneos.
Sin embargo, su reciente intento de abrir los eventos de la FIFA a la inversión privada encendió una respuesta poco habitual entre confederaciones y federaciones nacionales.
El proyecto fue finalmente frenado, pero dejó una señal política importante: el poder de Infantino ya no parece tan sólido como hace apenas unas semanas. La UEFA cuestionó con dureza la propuesta y la Concacaf también expresó rechazo, al considerar que reflejaba “un liderazgo que ha dejado de poner al fútbol en primer lugar”.
Aunque el dirigente italo-suizo dio marcha atrás, las críticas no se apagaron. La federación de Gales y la de Suecia anunciaron que no apoyarán a Infantino en las próximas elecciones a la presidencia de la FIFA, previstas para marzo en Marruecos. Por ahora, Infantino es el único candidato.

Un giro inesperado tras el Mundial
El cambio de escenario resulta llamativo porque Infantino venía de presentar el Mundial 2026 como “el mejor Mundial de la historia”, una frase con la que buscó reforzar su gestión y su visión comercial del fútbol global.
Desde su llegada a la FIFA, el dirigente ha insistido en dos ideas centrales: “restaurar la imagen de la FIFA” y “hacer que el fútbol sea realmente mundial”. Esa agenda le permitió consolidar apoyos en distintas federaciones, especialmente a través de programas de redistribución de ingresos hacia asociaciones nacionales con menos recursos.
Pero esa misma visión también lo ha llevado a impulsar proyectos que generan resistencia. La ampliación del Mundial de 32 a 48 selecciones se concretó en 2026, aunque no en 2022 como él quería. También inauguró el Mundial de Clubes de 32 equipos y ha planteado llevar la Copa del Mundo a 64 selecciones para 2034.
Estas iniciativas han aumentado la dimensión comercial de los torneos, pero también han abierto debates sobre calendario, desgaste de jugadores, intereses económicos y control político dentro del fútbol internacional.

El proyecto que encendió las alarmas
La propuesta más reciente consistía en abrir los eventos de la FIFA a la inversión privada. Aunque fue presentada como una forma de liberar el potencial comercial del fútbol, la reacción fue inmediata.
La UEFA, presidida por Aleksander Ceferin, elevó el tono y llegó a poner sobre la mesa la posibilidad de boicotear el próximo Mundial. La relación entre Ceferin e Infantino ya venía marcada por tensiones, especialmente desde el debate sobre el Mundial cada dos años, una idea que Infantino impulsó en 2021 y que terminó abandonando meses después.
La Concacaf también se sumó a las críticas. Su postura tuvo peso porque se trata de una confederación clave para la FIFA, especialmente después de la organización del Mundial 2026 en Norteamérica, Centroamérica y el Caribe.
A la presión externa se sumó una señal interna: la dimisión de Carlos Cordeiro, consejero principal de Infantino. Su salida fue interpretada como otro indicio de desgaste en el entorno del presidente de la FIFA.
De perfil técnico a figura polémica
Infantino llegó a la presidencia de la FIFA en un contexto de crisis institucional. Los escándalos que provocaron la caída de Sepp Blatter y Michel Platini abrieron el camino para que el entonces secretario general de la UEFA asumiera el mando de la organización.
En sus primeros años, buscó presentarse como una figura capaz de limpiar la imagen de la FIFA y modernizar su estructura. Fue reelegido sin oposición en 2019 y 2023, lo que reforzó la percepción de que su liderazgo no tenía rivales reales.
Con el tiempo, sin embargo, su exposición pública también se volvió más polémica. Antes del Mundial de Catar 2022, enfrentó críticas por sus declaraciones sobre derechos humanos, al decir que había sido “discriminado” en su infancia por ser italiano en el cantón suizo de Valais.
También generó comentarios cuando, durante la campaña electoral de 2016, afirmó haberse “inspirado” en la forma en que Ruanda se levantó tras el genocidio de 1994.
Otro episodio cuestionado ocurrió el pasado diciembre, cuando la FIFA creó un Premio de la Paz con el que distinguió a Donald Trump. Sus vínculos con el mandatario estadounidense fueron criticados, especialmente después de que la FIFA levantara una suspensión al atacante Folarin Balogun en octavos de final del Mundial 2026, una decisión sobre la que Trump dijo haber intervenido.
Un liderazgo bajo presión
Pese a esas polémicas, Infantino no parecía haber perdido control. Ni las críticas por sus declaraciones ni los cuestionamientos durante el Mundial parecían amenazar seriamente su continuidad.
La diferencia ahora es que el rechazo al proyecto de inversión privada llegó desde estructuras con peso real dentro del fútbol mundial. La UEFA representa a las principales ligas y selecciones europeas, mientras la Concacaf tiene influencia directa en una región estratégica para la FIFA.
Además, el anuncio de Gales y Suecia marca una ruptura pública que habría sido difícil de imaginar hace poco tiempo. Aunque no necesariamente compromete por sí sola su reelección, sí muestra que el malestar ya no se limita a críticas aisladas.
Infantino todavía conserva apoyos importantes, en parte por su política de redistribución de ingresos hacia federaciones nacionales. Esa base puede ser suficiente para sostenerlo, pero el episodio dejó una pregunta abierta: si el presidente de la FIFA logró ampliar el negocio del fútbol mundial, ¿hasta qué punto sus aliados están dispuestos a acompañarlo en nuevas reformas?
Por primera vez en años, Infantino no llega a una elección como una figura completamente intocable. Su candidatura sigue en pie, pero el debate sobre el rumbo comercial de la FIFA lo colocó en una posición más vulnerable dentro del tablero del fútbol internacional.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar este artículo.
Debes iniciar sesión para poder comentar.
Iniciar sesión