Gran homenaje en vida a la leyenda de Mauricio "Pipo" Rodríguez
Este martes "Corazón Futbolero" y la Universidad de El Salvador realizaron un homenaje a la leyenda de Mauricio "Pipo" Rodríguez por su trayectoria y testimonio
Este martes, el recinto de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de El Salvador albergó un homenaje a Mauricio "Pipo" Rodríguez, célebre exfutbolista del seleccionado nacional y de la referida casa de estudios superiores.
A la cita concurrieron antiguos compañeros de equipo, familiares, allegados, parciales y reconocidos periodistas del medio local.
Entre los antiguos deportistas dijeron presente figuras de la talla de Carlos "Cali" Cañadas, Joaquín "Quino" Valencia, Jaime "Potro" Portillo, Tomás "Flaco" Pineda, Mario Figueroa, Celso Jurado y Salvador "Chamba" Mariona, junto a una nutrida nómina de glorias pretéritas.
Buena parte de los presentes integra la agrupación «Corazón Futbolero», iniciativa que, además de impulsar la publicación de libros que rescatan vivencias de deportistas retirados, asume la dignificación y el justo reconocimiento de sus trayectorias.
Dicho colectivo postula como premisa central la preservación de la memoria colectiva del deporte, asunto que constituye una asignatura pendiente para las instituciones de fútbol, por lo general absortas en la inmediatez cotidiana y propensas a relegar el legado de sus referentes históricos.
Roberto Hernández, padre del calificado deportista de tiro con arco y homónimo, acudió en su condición de integrante de «Corazón Futbolero» para respaldar de modo afectuoso a "Pipo" durante el desarrollo de la ceremonia.
Con anterioridad al inicio del acto, Pedro Lemus, ferviente parcial del desaparecido equipo de la Universidad de El Salvador, se aproximó portando una casaca del cuadro escarlata a efectos de solicitarle un autógrafo; requerimiento que la leyenda viviente satisfizo con complacencia.

Una muestra de aprecio infinita para "Pipo"
La ceremonia inició con la proyección de un audiovisual que repasó las distintas facetas de "Pipo", tanto en su vida personal como en el terreno de juego. El material exhibió pasajes cotidianos, entre ellos su afición por disfrutar de un refresco de cola como premio a la sencillez de la existencia, al igual que sus conquistas memorables con la camiseta del representativo patrio.
Sostener que "Pipo" encarna al primer gran ídolo del seleccionado salvadoreño resulta una aseveración plenamente justificada, dado que formó parte de la histórica nómina que selló la primera clasificación a los Juegos Olímpicos y a la Copa Mundial de la FIFA, hito de enorme trascendencia continental.
La pieza documental evocó asimismo su paso por el Colegio Externado, el origen del vínculo con su esposa, la consolidación del núcleo familiar que hoy lo arropa con invariable afecto y las semblanzas aportadas por sus antiguos compañeros de aulas y de vestuario.
Tanto el rector Juan Rosa Quintanilla como José Roberto Hernández pronunciaron elocuentes conceptos en elogio a Mauricio Rodríguez. A ellos se sumó el testimonio de su hija Doris; coincidiendo todos en resaltar un legado caracterizado por la destreza futbolística, la entrega paterna y una notable calidad humana.
En el epílogo de la jornada, cuando la ceremonia tocaba a su fin, surgió desde el auditorio la voz de José Domingo Chávez, el popular "Chomingo", referente del deporte tecleño y laureado campeón en básquetbol durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe, quien dedicó sentidas expresiones de admiración hacia el agasajado.
Durante el desarrollo de la reunión se dio lectura a una misiva conmemorativa remitida por Manuel de Jesús Cañadas, integrante de «Corazón Futbolero», exdeportista de primera división, docente, psicólogo, historiador y escritor, quien desde la distancia hizo llegar su fraternal aprecio hacia "Pipo".
Tras la conclusión del acto, numerosos asistentes se aproximaron para estrechar en un abrazo al homenajeado y retratar el momento para la posteridad. "Pipo" optó por no hacer uso de la palabra ante el micrófono, ratificando su preferencia por la sobriedad con la que construyó una trayectoria que la sociedad hoy evoca con entrañable cariño.
Conmovido ante el torrente de afecto recibido, se mostró profundamente agradecido por las muestras de aprecio tributadas en vida por sus seres queridos, colegas y admiradores.
«En vida, hermanos, en vida», postula el dicho popular; y acaso con cierta dilación, se ha retribuido parte del incalculable aporte que brindó a su nación mediante el deporte, su humildad, su solvencia académica y su excelsa condición humana.
Vaya un cálido augurio de prosperidad para "Pipo" y para los integrantes de aquel primer representativo mundialista. ¡Salud, prócer del balompié!

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