Guatemala activa alerta naranja por intensa actividad en volcanes Fuego y Santiaguito

Guatemala activa alerta naranja por intensa actividad en volcanes Fuego y Santiaguito

Guatemala declaró alerta naranja por explosiones en volcanes Fuego y Santiaguito. Autoridades intensifican monitoreo y recomendaciones para población y sectores afectados.

1 marzo 2026
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Guatemala ha declarado alerta naranja debido a la actividad explosiva registrada en los volcanes de Fuego y Santiaguito, dos de los volcanes más activos del país. Esta decisión responde a la expulsión constante de ceniza y flujos piroclásticos que mantienen en vigilancia permanente a las autoridades de protección civil y a los organismos científicos especializados.

Alerta naranja y su significado en la gestión de riesgos

La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred),con sede en el departamento de Sacatepéquez, emitió la alerta naranja el pasado jueves. Este nivel de alerta implica la activación de planes de respuesta y un refuerzo en el seguimiento técnico de la actividad volcánica, constituyendo una medida preventiva que antecede la posible declaración de alerta roja, la cual conlleva acciones de mayor envergadura ante un incremento significativo del riesgo.

La activación de esta alerta se produjo tras episodios recientes en ambos volcanes que incluyeron explosiones y la emisión de ceniza, lo que motivó la intensificación de la vigilancia y la emisión de recomendaciones específicas dirigidas a la población local, al sector turístico y a las actividades productivas ubicadas en las zonas aledañas.

Monitoreo detallado del volcán de Fuego

El volcán de Fuego, con una altitud de 3,763 metros sobre el nivel del mar y situado a aproximadamente 35 kilómetros de la Ciudad de Guatemala, es reconocido como el volcán más activo de Centroamérica. Según informes del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH),su actividad actual se caracteriza por explosiones recurrentes que varían desde débiles hasta fuertes, con intervalos de ocho a doce horas.

El INSIVUMEH ha alertado sobre la dispersión de ceniza volcánica que podría alcanzar un radio de entre 15 y 40 kilómetros en dirección este y noreste, con alturas estimadas entre 4,300 y 4,800 metros. Esta situación representa un riesgo para las comunidades cercanas y para aquellas ubicadas dentro de las rutas de transporte de partículas volcánicas impulsadas por el viento.

La caída de ceniza tiene el potencial de afectar la infraestructura local, los cultivos agrícolas y las fuentes de agua, elementos fundamentales para la vida diaria y la economía regional. Por ello, las autoridades mantienen una comunicación constante con las poblaciones en riesgo para proporcionar información oportuna y estrategias de mitigación.

El monitoreo del volcán incluye la realización de mediciones sísmicas y observaciones técnicas continuas para detectar cualquier cambio significativo en el comportamiento del cráter, con el fin de anticipar posibles escenarios de emergencia.

Actividad y antecedentes del volcán Santiaguito

El volcán Santiaguito, ubicado en el departamento de Quetzaltenango a unos 206 kilómetros al oeste de la capital guatemalteca, presenta también actividad relevante. Este volcán tiene una altitud aproximada de 2,500 metros y su cráter continúa con la extrusión de lava, lo que genera avalanchas constantes de flujos piroclásticos de corto alcance, principalmente hacia los flancos suroeste, este y noreste.

Históricamente, el Santiaguito ha tenido episodios eruptivos significativos, siendo uno de los más graves el ocurrido en 1929, cuando una erupción causó la muerte de aproximadamente 2,500 personas. Desde entonces, su actividad se manifiesta en fases periódicas que requieren un seguimiento riguroso por parte de las instituciones especializadas para garantizar la seguridad de las comunidades aledañas.

Contexto histórico y riesgos asociados

En cuanto al volcán de Fuego, el antecedente más reciente y de gran impacto ocurrió el 3 de junio de 2018. En esa ocasión, una avalancha de material ardiente arrasó el poblado de San Miguel Los Lotes, dejando un saldo trágico de 215 personas fallecidas y una cantidad similar desaparecidas, según datos oficiales.

Estos antecedentes subrayan la importancia de mantener un monitoreo constante y protocolos de emergencia actualizados para mitigar los efectos de posibles erupciones futuras.

Recomendaciones para turismo y sector agrícola

Ante la actual actividad volcánica, el INSIVUMEH ha emitido alertas específicas para las agencias de turismo, advirtiendo sobre los peligros que representan las actividades recreativas en áreas cercanas a los volcanes activos. Se recomienda evitar el ascenso y la permanencia en zonas próximas mientras persista la actividad explosiva para garantizar la seguridad de visitantes y locales.

Por otra parte, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación ha señalado los riesgos que la caída de ceniza implica para los cultivos, el ganado y las fuentes de agua. La acumulación de material volcánico puede afectar la productividad agrícola y contaminar reservorios utilizados para el consumo humano y el riego, impactando así la economía rural y la seguridad alimentaria.

Guatemala en el Cinturón de Fuego del Pacífico

Guatemala se encuentra dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una región geológicamente activa caracterizada por frecuentes movimientos sísmicos y actividad volcánica. Este contexto exige la implementación constante de protocolos de gestión de riesgo, monitoreo permanente y sistemas de alerta temprana para proteger a la población y minimizar daños materiales.

Las autoridades guatemaltecas mantienen activos los planes de respuesta mientras continúa la actividad explosiva en los volcanes de Fuego y Santiaguito. La evolución de esta situación determinará si se mantienen las medidas actuales o si es necesario elevar el nivel de alerta en los próximos días, conforme a los análisis técnicos oficiales.

El seguimiento constante y la colaboración entre organismos científicos, instituciones de protección civil y comunidades son claves para enfrentar los desafíos que plantea la actividad volcánica en Guatemala, garantizando así una gestión eficiente del riesgo y la protección de vidas y medios de subsistencia.

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