
Hermanos Maclean logran récord al remar 14,484 km desde Perú hasta Australia cruzando el Pacífico
Los hermanos Maclean completaron una travesía inédita a remo de casi 15,000 km cruzando el Pacífico desde Perú hasta Australia en 132 días, estableciendo un nuevo récord mundial y apoyando proyectos de agua potable en Madagascar.
En una hazaña sin precedentes, los hermanos Jamie, Ewan y Lachlan Maclean lograron cruzar el océano Pacífico a remo, recorriendo 14,484 kilómetros desde Perú hasta Australia en 132 días, cinco horas y 52 minutos. Esta travesía estableció un nuevo récord para el cruce del Pacífico en una embarcación sin asistencia y sin paradas, superando todas las expectativas previas.
El origen de una aventura marítima
Los Maclean, originarios de Edimburgo, Escocia, desarrollaron su amor por el mar durante su infancia en Assynt, un pueblo costero en el noroeste escocés. Allí, en una pequeña casa familiar frente al mar, aprendieron a remar y a conocer el océano. Su primera embarcación fue un bote improvisado construido con sus propias manos cuando tenían entre 5 y 11 años, una experiencia que cimentó su confianza mutua y su pasión por la navegación.
En 2020, los hermanos se embarcaron en un desafío que les abrió el camino hacia retos mayores: cruzaron el Atlántico a remo desde las Islas Canarias hasta Barbuda, cubriendo 4,800 kilómetros en 35 días y estableciendo un récord en esa categoría. Este logro despertó en ellos la ambición por afrontar una travesía aún más exigente, el cruce del Pacífico, que hasta entonces ningún equipo había realizado sin asistencia ni paradas.
Un sueño que desafió límites físicos y logísticos
El proyecto de cruzar el Pacífico a remo estuvo gestándose durante varios años. Aunque inicialmente dudaron debido a las limitaciones que representaba la necesidad de llevar suficiente alimento y recursos, la idea permaneció como un desafío personal y familiar. La construcción de la embarcación adecuada fue un punto clave para avanzar en la planificación.
El bote, bautizado Rose Emily en honor a la hermana fallecida de la familia, fue diseñado especialmente para soportar las condiciones extremas del océano. Este nombre también simbolizó un homenaje espiritual para sus padres, reforzando el vínculo afectivo durante la travesía.
El viaje requería una preparación meticulosa, incluyendo entrenamientos para enfrentar situaciones críticas, como caer al agua durante la noche. Los hermanos simularon estas condiciones en sesiones de larga duración para adquirir confianza y habilidades que serían vitales en alta mar.
Inicio y desarrollo de la travesía
El 12 de abril de 2025, después de superar retrasos en aduanas con el barco y los suministros, los hermanos zarparon desde Lima, Perú, al ritmo de la banda marcial de la Academia Naval. Desde los primeros días enfrentaron dificultades, como el mareo que afectó a Jamie y Ewan, y las largas jornadas de remo bajo el sol intenso con solo dos pequeños refugios para protegerse.
Durante aproximadamente 6,500 kilómetros, el paisaje oceánico permaneció invariable y desolado, lo que generó una sensación de aislamiento y pérdida de referencia temporal y espacial. Sin embargo, los espectáculos naturales que acompañaron las jornadas, como los impresionantes amaneceres y atardeceres, así como el ciclo completo de fases lunares, brindaron consuelo y esperanza a los hermanos.
La luna, en particular, se convirtió en un aliado especial durante las guardias nocturnas, iluminando el mar y ayudando a mantener la vigilancia ante las olas y corrientes oscuras.
El desafío de las condiciones extremas
Aproximadamente a mitad de travesía, los hermanos fueron alertados sobre la llegada de un anticiclón con olas de entre 7 y 9 metros, las peores condiciones enfrentadas por el equipo. Durante la noche, una ola gigantesca volcó parcialmente la embarcación, provocando que Lachlan cayera al agua en plena oscuridad. Gracias a su arnés de seguridad y a la rápida reacción de Ewan, logró reincorporarse al bote después de varios intentos bajo una situación crítica.
Este episodio intensificó la incertidumbre y el temor, pero también reforzó el compromiso del equipo para continuar a pesar de las adversidades. La amenaza de un ciclón también obligó a modificar el destino inicial, desviándose de Sydney hacia Brisbane y luego hacia el puerto de Cairns, en el norte de Australia.
La llegada y la celebración del logro
Después de 139 días en el océano Pacífico, la costa australiana finalmente apareció como una silueta distante en el horizonte. La llegada a Cairns el 30 de agosto de 2025 estuvo marcada por una emotiva bienvenida con gaitas y la presencia de familiares y amigos que celebraron el éxito de la expedición.
El reencuentro con sus seres queridos fue, para los hermanos, uno de los momentos más inolvidables y emotivos de la aventura, simbolizando el fin de un largo y exigente viaje que puso a prueba su resistencia física, mental y emocional.
Un mensaje de esperanza y colaboración
Más allá de la hazaña deportiva y el récord alcanzado, los hermanos Maclean tenían un propósito solidario: recaudar más de un millón de dólares para proyectos de agua potable en Madagascar. Este objetivo humanitario movilizó a miles de personas en todo el mundo que siguieron la travesía y apoyaron la causa.
La experiencia vivida en alta mar demostró la importancia del trabajo en equipo, la complementariedad entre los hermanos y la fuerza que puede nacer de un propósito común. La travesía también renovó en ellos una visión optimista sobre la humanidad y la capacidad de impactar positivamente a través de acciones concretas y desafíos personales.
Con esta travesía histórica, los Maclean han dejado un legado que inspira a afrontar retos con valentía y propósito, recordando que, incluso en las circunstancias más complejas, la colaboración y la esperanza pueden guiar el camino.
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