
Historias de madres y flores en el Mercado San Miguelito por el Día de la Madre
Tres mujeres del Mercado San Miguelito comparten su pasión por las flores y la maternidad, reflejando sacrificio, dedicación y amor en el Día de la Madre en San Salvador.
El Mercado San Miguelito: epicentro de flores y emociones en el Día de la Madre
El Mercado San Miguelito, ubicado en San Salvador, es reconocido como el principal centro de comercio de flores en la capital salvadoreña. Cada año, en vísperas del Día de la Madre, este mercado se convierte en el punto de encuentro para quienes buscan obsequiar flores como símbolo de cariño y gratitud. Sin embargo, detrás de los exhibidores coloridos de rosas, crisantemos, lirios y claveles, se esconden historias de mujeres que, además de ser vendedoras de flores, son madres que reflejan valores de sacrificio, dedicación y amor hacia sus familias.
Raquel Carías: valentía y legado familiar entre flores
Raquel Carolina Carías Ortega de Crespin, de 46 años, es un ejemplo claro de cómo la maternidad y el trabajo se entrelazan en el Mercado San Miguelito. Residente en Mejicanos, Raquel se inició en el comercio desde 2004, siguiendo los pasos de sus padres, quienes vendían granos básicos en el mismo mercado. Fue precisamente en ese entorno donde despertó su interés por la floristería, al observar la labor de una comerciante vecina que armaba arreglos florales.
“Cuando ayudaba a mis padres, veía los arreglos de flores y un día me invitaron a colaborar. Descubrí que me apasionaba, aunque nunca pensé dedicarme a ello”, relata Raquel. Su vida dio un giro en 2012 con el fallecimiento de su madre, Juana Paulina de Carías, a causa de cáncer. Ese acontecimiento marcó la decisión de abandonar sus estudios en Ciencias Jurídicas para dedicarse por completo al comercio y continuar el legado familiar, esta vez con un enfoque en la floristería.
Así nació Raquel Flowers, un negocio que comenzó como un sueño y que hoy, catorce años después, sostiene a su familia con dos puestos de venta: uno ubicado sobre la 21 calle poniente, cerca del redondel Don Rúa, y otro en los locales 48 y 49 del Mercado San Miguelito. Raquel destaca que sus hijos la apoyan diariamente, combinando sus responsabilidades académicas con la colaboración en el negocio.
Para ella, el mercado es más que un espacio laboral: es un lugar donde encuentra plenitud. “Cada arreglo floral representa amor, gratitud y emociones especiales. A través de mi trabajo, he conocido muchas historias que me hacen más sensible y empática”, comenta. Aunque nunca ha descansado en Día de la Madre desde que es madre, Raquel afirma que su mayor regalo es compartir esta fecha junto a su familia en el negocio, ayudando a otros a expresar cariño mediante las flores.
Su mensaje para las mujeres que luchan diariamente es claro: “Ser madre es ser valiente, trabajadora y luchadora. Cada día salimos adelante con esfuerzo, aportando a nuestros hogares y a la sociedad. Debemos sentirnos orgullosas de lo que logramos”.
Evelyn Claros: emprendimiento y cariño en cada detalle
En los locales 77 y 78 del primer nivel del Mercado San Miguelito se encuentra Evelyn Claros, madre de tres hijos que ha creado su espacio comercial llamado Bazar y Eventos Zabeth. Desde Apopa, Evelyn llega cada día temprano para ofrecer recuerdos, detalles y adornos para celebraciones, con especial dedicación en la temporada del Día de la Madre.
Su negocio se caracteriza por el colorido y la personalización de los productos, elaborados con cariño y pensando en que cada regalo sea tan especial como ella quisiera recibirlo.
“Cada obsequio está hecho de una mamá para otra mamá, con amor, para regalar sonrisas”, expresa Evelyn, quien combina su rol de madre con el emprendimiento para sostener a su familia. Su compromiso y dedicación resaltan en un mercado que es vital para muchas mujeres que buscan equilibrar la maternidad con el trabajo.
Livia Castro: flores, recuerdos y motivación familiar
Livia Ester Castro García, de 49 años, ha dedicado gran parte de su vida al comercio para sacar adelante a sus dos hijos y ahora se mantiene motivada por sus cuatro nietos. Actualmente trabaja como florista en el Mercado San Miguelito, oficio que disfruta por su pasión tanto por las ventas como por las flores.
“Las mujeres siempre tenemos motivos para luchar. Hoy, mis nietos son mi mayor motivación”, afirma Livia, quien inicia sus jornadas desde las 7 de la mañana preparando arreglos florales con el recuerdo constante de su madre, quien falleció hace varios años. “Cuando uno ya no tiene a su mamá es muy duro”, comenta conmovida, e invita a los hijos a valorar y consentir a sus madres todos los días del año.
Aunque reconoce que suele trabajar durante el Día de las Madres, Livia asegura que al final de la jornada comparte una cena y un pastel con sus hijos y familiares, celebrando en familia esta fecha especial.
Su mensaje para las madres salvadoreñas es un deseo de felicidad y unión: “Les deseo a todas las madres del país, especialmente a mis hermanas, que pasen un día feliz junto a sus seres queridos y disfruten plenamente”.
Un reflejo de amor y esfuerzo en San Salvador
Las historias de Raquel, Evelyn y Livia son un reflejo del compromiso y la resiliencia de muchas mujeres salvadoreñas que, en el Mercado San Miguelito, combinan su pasión por las flores con la maternidad. Este mercado no solo es un lugar para adquirir flores, sino también un espacio donde se construyen legados, se fortalecen familias y se expresa el amor a través de detalles que simbolizan gratitud y cariño.
El Día de la Madre en San Salvador tiene en el Mercado San Miguelito un escenario donde convergen el comercio, el arte floral y las historias humanas que inspiran a valorar el esfuerzo diario de las mujeres que son el corazón de sus hogares y de la sociedad.
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