Hoy el día y la noche casi duran lo mismo por esta razón

Hoy el día y la noche casi duran lo mismo por esta razón

Este 22 de septiembre ocurre el equinoccio, un fenómeno astronómico que hace que el día y la noche duren casi lo mismo. Sucede cuando el Sol se ubica sobre el ecuador y ambos hemisferios reciben una cantidad muy similar de luz solar. La explicación est...

22 septiembre 2026
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Este 22 de septiembre ocurre el equinoccio, un fenómeno astronómico que hace que el día y la noche duren casi lo mismo. Sucede cuando el Sol se ubica sobre el ecuador y ambos hemisferios reciben una cantidad muy similar de luz solar.

La explicación está en la inclinación del eje terrestre. Durante buena parte del año, uno de los hemisferios recibe más luz solar que el otro. En los equinoccios, en cambio, ambos reciben prácticamente la misma cantidad de iluminación.

¿Duran exactamente 12 horas?

No necesariamente. Aunque “equinoccio” proviene de términos latinos asociados con “igual” y “noche”, el día y la noche no duran exactamente 12 horas en todos los lugares.

La razón es que el Sol no es un punto y la atmósfera terrestre desvía ligeramente su luz, un efecto conocido como refracción. Por eso, la igualdad perfecta entre horas de luz y oscuridad puede ocurrir algunos días antes o después del equinoccio, dependiendo de la latitud.

Puesta de sol sobre el océano Pacífico en Acajutla con un cielo naranja vibrante y el sol redondo cerca del horizonte.
El sol se despide sobre las aguas del Pacífico, tiñendo el horizonte de Acajutla con tonos cálidos y dorados. Foto archivo elsalvador.com/ Miguel Lemus

En San Salvador, por ejemplo, este 22 de septiembre el Sol salió alrededor de las 5:45 a. m. y se pondrá cerca de las 5:52 p. m., lo que representa unas 12 horas y 7 minutos de luz.

¿Qué cambia después del equinoccio?

El equinoccio de septiembre marca astronómicamente el inicio del otoño en el hemisferio norte y de la primavera en el hemisferio sur.

En países tropicales como El Salvador, sin embargo, este cambio astronómico no significa la llegada de un otoño con las mismas características de las regiones templadas. Su principal importancia está en la posición de la Tierra respecto al Sol y en cómo cambia gradualmente la duración de las horas de luz durante los meses siguientes.

Es uno de los dos equinoccios que ocurren cada año; el otro se registra alrededor de marzo, cuando vuelve a producirse una distribución casi equilibrada de luz entre ambos hemisferios.

Fuente original: elsalvador.com

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