
Infantino sale al paso y sostiene que la FIFA aplicó el reglamento en la roja de Balogun
Gianni Infantino salió al paso de la tormenta que sacude al Mundial por el caso Folarin Balogun. El presidente de la FIFA defendió la actuación del organismo después de que la Comisión Disciplinaria dejara en suspenso la sanción automática de un partid...
Gianni Infantino salió al paso de la tormenta que sacude al Mundial por el caso Folarin Balogun. El presidente de la FIFA defendió la actuación del organismo después de que la Comisión Disciplinaria dejara en suspenso la sanción automática de un partido al delantero de Estados Unidos, expulsado ante Bosnia y Herzegovina, una decisión que permitirá al atacante jugar los octavos de final contra Bélgica.
La polémica creció luego de que Donald Trump confirmara que llamó directamente a Infantino para pedir una revisión de la tarjeta roja. El presidente estadounidense aseguró que no exigió anular la sanción, sino que pidió revisar una jugada que, a su criterio, no constituía falta. “Lo único que hice fue pedir una revisión”, dijo Trump en la Casa Blanca, al defender su intervención en un caso que ya dejó de ser únicamente deportivo.
La FIFA, sin embargo, intenta sostener que la resolución no fue una concesión política, sino una decisión tomada dentro de su propio marco disciplinario. El punto central de la defensa es que la tarjeta roja no fue eliminada formalmente. Lo que hizo el organismo fue suspender la ejecución del castigo durante un período de prueba de un año, con base en el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA. Ese artículo permite suspender total o parcialmente la aplicación de una sanción, aunque la propia norma no detalla en qué circunstancias debe aplicarse.
La explicación busca marcar la diferencia pues Balogun no fue absuelto de la expulsión, sino habilitado provisionalmente. Si durante el próximo año comete una infracción similar, la suspensión se reactivará y se sumará a cualquier nuevo castigo que corresponda. En términos jurídicos, FIFA defiende que actuó dentro de una potestad disciplinaria. En términos deportivos, el efecto es mucho más simple: Estados Unidos recupera a su máximo goleador para un partido de eliminación directa.
FIFA President Gianni Infantino:
— FIFA Media (@fifamedia) July 6, 2026
“I have seen the public comments regarding the decision of the independent FIFA Disciplinary Committee related to the suspension of Folarin Balogun, and I would like to reiterate a fundamental principle of FIFA’s governance.
“FIFA’s judicial… pic.twitter.com/FzeWuMQIXf
Origen de la polémica
Balogun, jugador del AS Mónaco, vio la roja directa tras una revisión del VAR por una acción sobre el defensor bosnio Tarik Muharemovic durante el triunfo estadounidense por 2-0 en dieciseisavos. La expulsión implicaba, según la regla habitual, un partido automático de suspensión. Reuters reportó que FIFA mantuvo la tarjeta roja, pero suspendió el partido de castigo durante un año; también señaló que Balogun suma tres goles en el torneo.
La reacción más dura llegó desde Europa. UEFA calificó la decisión como “incomprensible e injustificable” y sostuvo que la FIFA cruzó una “línea roja” al dejar en suspenso una sanción que, para el organismo europeo, debía aplicarse de forma automática. La Federación Belga también impugnó la elegibilidad de Balogun y dijo estar preocupada por la integridad competitiva del torneo.
Bélgica entiende que el caso no solo afecta su partido contra Estados Unidos, sino el principio de igualdad entre selecciones. Su reclamo apunta a que otros jugadores expulsados en el Mundial sí han tenido que cumplir sanciones automáticas, mientras que Balogun recibió un trato excepcional. La Federación Belga citó el artículo 66.4 del Código Disciplinario y el artículo 10.5 del Reglamento del Mundial, que establecen la suspensión automática para el siguiente partido tras una tarjeta roja.
Trump, lejos de bajar el tono, celebró la medida y calificó la decisión de la FIFA como “brillante”. También insistió en que Balogun no hizo nada malo y que dejarlo fuera habría sido “muy injusto”. Sus declaraciones reforzaron la percepción de que la presión política pudo haber influido en el desenlace, aunque la defensa de Infantino y de la FIFA se apoya en una lectura técnica del reglamento.
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