Inspección revela múltiples violaciones en el mayor centro de detención migratoria de EE. UU.

Inspección revela múltiples violaciones en el mayor centro de detención migratoria de EE. UU.

Una inspección en Camp East Montana, el mayor centro de detención de inmigrantes en EE. UU., detectó 49 violaciones a normas de seguridad y salud, exponiendo a los detenidos a riesgos graves.

2 abril 2026
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Una reciente inspección en Camp East Montana, la instalación más grande de detención de inmigrantes en Estados Unidos, reveló decenas de incumplimientos de normas nacionales que podrían haber puesto en riesgo la seguridad y el bienestar de los detenidos. El informe, publicado esta semana por la Oficina de Supervisión de Detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE),documenta 49 deficiencias en áreas como el uso de la fuerza, seguridad, atención médica y manejo general del centro.

La revisión, ordenada por el Congreso, se llevó a cabo durante tres días en febrero y representa la primera inspección pública desde que el campamento fue construido de manera acelerada y comenzó a operar el verano pasado en El Paso, Texas. Los hallazgos indican un panorama preocupante en un sitio que alberga a cerca de 3,000 detenidos por día, en su mayoría hombres sin condenas penales, que permanecen en el lugar mientras esperan su deportación o traslado a otras instalaciones.

Hallazgos alarmantes y contexto del centro de detención

El informe detalla violaciones sistemáticas a las políticas de detención, incluyendo un uso excesivo de la fuerza, falta de supervisión adecuada y deficiencias en la atención médica y de salud mental. La cantidad de irregularidades detectadas es excepcionalmente alta en comparación con otras inspecciones del mismo organismo, donde el mayor número de deficiencias encontradas en lo que va del año fue 13.

Entre los casos más graves, se documentaron omisiones en la realización y registro de revisiones para prevenir autolesiones y suicidios, un problema recurrente en la instalación evidenciado también en llamadas de emergencia. Asimismo, se reportó la ausencia de controles adecuados sobre herramientas y municiones, así como la falta de informes escritos y revisiones en incidentes donde se utilizó fuerza física o agentes químicos.

Atención médica insuficiente y riesgos sanitarios

La inspección también reveló que el personal médico no aisló a un detenido con síntomas compatibles con tuberculosis, una enfermedad contagiosa que puede propagarse fácilmente en espacios cerrados. Además, la respuesta a quejas relacionadas con la atención médica fue lenta, con tiempos de respuesta que oscilaron entre seis y catorce días hábiles, lo que evidencia una atención deficiente y poco oportuna para la población detenida.

A pesar de estos problemas, el informe calificó las condiciones generales del campamento como "aceptables/adecuadas" y destacó que el programa alimenticio cumplía con los requerimientos calóricos federales, rebatió una de las quejas frecuentes sobre la escasez de porciones de comida, basándose en certificaciones presentadas por el subcontratista encargado del servicio.

Cambio de contratista en medio de críticas y cuestionamientos

Estas revelaciones se producen en un momento de transición en la administración de Camp East Montana. Meses después de la inspección, ICE decidió reemplazar al contratista original, Acquisition Logistics LLC, responsable de la construcción y operación del centro bajo un contrato de hasta $1,300 millones. Esta empresa, que carecía de experiencia en el sector, enfrentó críticas por la gestión deficiente de la instalación.

El nuevo contratista, Amentum Services, asumió la administración el 12 de marzo bajo un contrato sin licitación valorado en casi $453 millones, con responsabilidades que incluyen servicios de detención, transporte y atención médica, vigente hasta septiembre. El cambio busca mejorar la atención y la supervisión, según indicó un portavoz de ICE, quien aseguró que habrá mayor dotación de personal y control estricto sobre las condiciones del campamento.

Reacciones de legisladores y defensores de derechos humanos

La gravedad de los hallazgos fue calificada como "devastadora" por expertos en derechos humanos y abogados vinculados a casos de detenidos. Entre las muertes registradas en el centro desde su apertura, destaca la de un hombre de 36 años en enero, que ha generado inquietud sobre la seguridad y el cuidado en el lugar.

La congresista federal por El Paso, Veronica Escobar, quien ha visitado el campamento en varias ocasiones y dialogado con detenidos, manifestó que los resultados de la inspección representan solo una pequeña parte de los problemas estructurales del centro. Escobar denunció que los detenidos reportan frecuentemente negligencia médica y otras condiciones precarias, y cuestionó si la falta de mejoras es una estrategia para presionar a los inmigrantes a aceptar la autodeportación.

En sus declaraciones, la legisladora afirmó que ICE muestra poco interés en implementar cambios reales o en exigir responsabilidades al contratista anterior, lo cual se ve reflejado en los múltiples incumplimientos y deficiencias persistentes.

Implicaciones y desafíos para el sistema de detención migratoria

El caso de Camp East Montana evidencia los retos que enfrenta el sistema migratorio estadounidense para garantizar condiciones dignas y seguras en sus centros de detención, especialmente ante el aumento en la cantidad de personas detenidas y las críticas internacionales por violaciones a derechos humanos. La pausa en la adquisición de nuevos almacenes para albergar a grandes grupos de inmigrantes, anunciada recientemente por el Departamento de Seguridad Nacional, refleja la creciente preocupación sobre la capacidad y gestión de estas instalaciones.

Este contexto también pone en relieve la importancia de supervisiones rigurosas y transparentes, así como la necesidad de contar con contratistas con experiencia y compromiso en la administración de centros de detención migratoria. La situación en Camp East Montana llama a un examen profundo de las políticas migratorias y de detención para evitar que las condiciones inseguras y deficientes pongan en riesgo la integridad física y mental de las personas bajo custodia.

En El Salvador, donde la migración hacia Estados Unidos es una realidad constante, estos informes generan preocupación entre comunidades y organizaciones que defienden los derechos de los migrantes y exigen un trato justo y humano en los procesos migratorios.

Las autoridades estadounidenses y los nuevos administradores del centro enfrentan el desafío de revertir las deficiencias detectadas y responder a las críticas para garantizar que los derechos fundamentales de los detenidos sean respetados y protegidos.

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