Inversión en salud y educación en El Salvador no refleja mejoras sustanciales, revela estudio regional

Inversión en salud y educación en El Salvador no refleja mejoras sustanciales, revela estudio regional

Un análisis regional evidencia que, pese al aumento en inversión pública en salud y educación en El Salvador, persisten ineficiencias que impiden mejoras significativas en servicios y resultados para la población.

31 enero 2026
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El Salvador ha mantenido un aumento sostenido en el gasto público destinado a los sectores de salud y educación durante los últimos años; sin embargo, un estudio reciente señala que este esfuerzo fiscal no se ha traducido en mejoras sustanciales en los servicios ni en indicadores clave para la población.

El análisis fue presentado el 31 de enero de 2026 en un foro organizado por el Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas de El Salvador (COLPROCE) y realizado por la Fundación para el Desarrollo de Centroamérica (FUDECEN). El estudio profundiza en las causas estructurales que limitan la eficiencia del gasto público en estas áreas, destacando que el problema no reside únicamente en el nivel de inversión, sino en la forma en que se gestionan y asignan los recursos.

Eficiencia limitada en el sistema de salud

En el ámbito sanitario, el estudio revela que El Salvador presenta una de las mayores ineficiencias en comparación con los demás países centroamericanos. Los modelos evaluados estiman que el sistema de salud salvadoreño opera con apenas un 70 % de eficiencia, dejando una brecha cercana al 30 % frente al nivel óptimo. Esta diferencia se atribuye principalmente a gastos mal asignados que no se reflejan en mejores indicadores de salud para la población.

Aunque el gasto público en salud ha aumentado desde 2017, esta mayor inversión no se traduce en mejoras palpables en la calidad de los servicios ni en indicadores como la esperanza de vida saludable. El estudio señala que una parte importante de los recursos se concentra en atención hospitalaria, dejando rezagadas áreas clave como la atención primaria, la prevención y los programas de vacunación, que son más costo-efectivos y generan mayor impacto a largo plazo.

Reorientación de recursos y tecnología

El análisis propone que aproximadamente 250 millones de dólares podrían ser reasignados a áreas de mayor impacto, sin necesidad de aumentar el presupuesto total. Se enfatiza la importancia de fortalecer la atención primaria y los programas preventivos para mejorar los resultados en salud.

Asimismo, la limitada capacidad para integrar tecnologías de manera eficiente afecta la productividad del sistema. Aunque se han realizado inversiones en herramientas como historiales clínicos digitales, telemedicina y lectura remota de exámenes, estas no se han incorporado adecuadamente en los procesos operativos. La falta de capacitación del personal y la ausencia de actualización de protocolos basados en evidencia y mejores prácticas internacionales contribuyen a esta situación.

Además, desde la pandemia de COVID-19 se ha observado una caída en los indicadores de vacunación, lo que podría generar efectos negativos en la salud pública, especialmente en la población infantil durante los próximos años.

Dinámica y desafíos en el sector educativo

En el sector educativo, el estudio identifica una problemática diferente, pero con resultados similares en términos de impacto. La ineficiencia no deriva de un gasto excesivo, sino de cómo se distribuyen los recursos y de las políticas públicas que han reformulado la estructura presupuestaria.

En la última década, el porcentaje del presupuesto destinado a la educación básica ha disminuido, mientras que ha aumentado la asignación para programas educativos y gastos administrativos. Esta tendencia está vinculada con la implementación de iniciativas transversales como "Mi Nueva Escuela", "Dos Escuelas por Día" y "Enlaces con la Educación".

Además, entre el 60 % y 70 % del presupuesto educativo se destina a remuneraciones, lo cual limita la inversión en infraestructura, tecnología, materiales didácticos y programas de apoyo a estudiantes, elementos fundamentales para mejorar la calidad educativa.

El estudio también advierte que, aunque El Salvador cuenta con un nivel relativamente alto de capital digital y acceso a internet, estos recursos no se aprovechan eficazmente en el proceso pedagógico, lo que se refleja en bajos niveles de aprendizaje. La desconexión entre acceso tecnológico y resultados educativos indica que la inversión tecnológica no se traduce en mejoras significativas en el aula.

Comparativo regional y conclusiones

En el contexto regional, todos los sistemas de salud de Centroamérica han experimentado una disminución en la productividad total durante la última década. Sin embargo, El Salvador combina rezagos tecnológicos con ineficiencias estructurales que agravan sus debilidades frente a otros países de la región.

El estudio subraya que el desafío principal no es solo el monto de dinero asignado a salud y educación, sino las prioridades establecidas y la calidad de las decisiones de gasto. En ambos sectores, el país ha tendido a expandir programas, infraestructura y tecnología sin resolver primero fallas básicas en organización, prevención y uso eficiente de los recursos.

En salud, esto se traduce en un sistema que concentra recursos en la atención hospitalaria en detrimento de la prevención y atención primaria. En educación, a pesar del incremento en inversión y acceso a tecnología, el gasto se diluye en programas y costos administrativos con un impacto limitado en el aprendizaje efectivo.

Implicaciones para el futuro

Este diagnóstico plantea la necesidad de reorientar el diseño y ejecución de políticas públicas para mejorar la eficiencia y efectividad del gasto en salud y educación. La optimización de recursos y un enfoque en la prevención, capacitación y uso adecuado de la tecnología pueden ser claves para revertir las deficiencias actuales y generar beneficios tangibles para la población salvadoreña.

En conclusión, el incremento en la inversión pública es un paso positivo, pero sin una gestión eficiente y estrategias adecuadas, los recursos no alcanzan a traducirse en mejores condiciones de vida ni en avances significativos en indicadores sociales esenciales.

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