Inversión extranjera directa en El Salvador cae 37% en 2025, la cifra más baja en años

Inversión extranjera directa en El Salvador cae 37% en 2025, la cifra más baja en años

En 2025, la inversión extranjera directa en El Salvador retrocedió un 37.1%, situándose en $474.8 millones, la cifra anual más baja desde 2022 y muy por debajo de niveles previos a la pandemia.

30 marzo 2026
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El flujo de Inversión Extranjera Directa (IED) en El Salvador experimentó una significativa reducción durante el año 2025, ubicándose en $474.8 millones, lo que representa una caída del 37.1% con respecto a los $755.7 millones registrados en 2024, según cifras oficiales del Banco Central de Reserva (BCR).

Este monto constituye la cifra anual más baja en los últimos años, apenas superando los $172.47 millones recibidos en 2022, y se encuentra por debajo del volumen de inversión extranjera que el país atraía antes de la pandemia de COVID-19. Por ejemplo, en 2017 El Salvador logró captar hasta $889 millones en IED, un nivel que hoy parece lejano ante la actual contracción.

Factores detrás de la disminución de la inversión

El análisis de las estadísticas oficiales refleja que, pese a un repunte en el último trimestre de 2025, con una captación de $107.2 millones, esta recuperación no fue suficiente para compensar la caída registrada en el tercer trimestre, que alcanzó un retroceso ajustado de $119.35 millones.

Las causas de esta contracción no están completamente determinadas, pero el contexto general apunta a un clima de incertidumbre y falta de confianza que afecta la percepción de inversionistas extranjeros. Aunque el gobierno salvadoreño ha impulsado reformas para agilizar trámites, acelerar permisos de construcción y mejorar procesos aduaneros, tales medidas aún no se traducen en una consolidación del flujo de inversión.

El sector económico nacional depende en gran medida de la inversión extranjera para fomentar el crecimiento sostenible y la generación de empleo, por lo que esta disminución representa un desafío considerable para las autoridades y el desarrollo económico.

Contribución del crecimiento económico y sectores alternativos

Según el BCR, la economía salvadoreña registró un crecimiento del 3.9% del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre de 2025, cifra que superó la proyección inicial que oscilaba entre 3.5% y 4%. Sin embargo, este crecimiento estuvo impulsado principalmente por la construcción y el aumento de las remesas, sectores vinculados directamente con la diáspora salvadoreña en el exterior.

El dinamismo en la compra de viviendas y el envío récord de remesas, atribuidos en parte a un temor creciente entre migrantes debido a políticas migratorias restrictivas en Estados Unidos, han sostenido la economía en ausencia de un incremento significativo de la IED.

No obstante, expertos señalan que depender demasiado de estos sectores es riesgoso, dado que muestran señales de desaceleración para 2026. De hecho, los datos preliminares del BCR indican que las remesas ya comenzaron a disminuir en los primeros meses de este año, lo que podría afectar la estabilidad económica si no se diversifica y fortalece la inversión extranjera.

Comparación regional

Al comparar los niveles de inversión extranjera directa de El Salvador con otros países centroamericanos, la brecha es notable. Costa Rica, por ejemplo, había acumulado hasta septiembre de 2025 un total de $3,533 millones en IED, de acuerdo con la Promotora de Comercio Exterior de Costa Rica (Procomer).

Guatemala, por su parte, captó $1,416.2 millones en esos primeros nueve meses, mientras Honduras alcanzó $881.2 millones según el Banco Central hondureño. Nicaragua recibió una inversión extranjera de $3,059.2 millones en 2025, cifra que también supera ampliamente la obtenida por El Salvador.

Este contraste refleja las dificultades que enfrenta El Salvador para competir por capitales internacionales en la región, a pesar de contar con un marco legal favorable, como la legislación sobre activos digitales y una mejora en su calificación crediticia internacional.

Desafíos y perspectivas

Los esfuerzos gubernamentales para mejorar la infraestructura, agilizar trámites y promover sectores innovadores aún no generan la confianza suficiente entre los inversionistas extranjeros, quienes demandan estabilidad política, seguridad jurídica y un entorno económico predecible.

Si bien la economía mantiene tasas de crecimiento positivas, la reducción de la inversión extranjera directa representa un obstáculo para lograr un desarrollo económico sostenido y la creación de empleos de calidad.

Para revertir esta tendencia, se requiere un trabajo coordinado entre el sector público y privado para mejorar la percepción del país en los mercados internacionales, fortalecer la institucionalidad y ofrecer garantías claras a los inversionistas.

En definitiva, la dinámica de la IED en El Salvador en 2025 evidencia que, aunque existen avances en algunos sectores, la atracción de inversión extranjera sigue siendo un reto fundamental para el crecimiento económico del país.

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