Jamaica sumerge a la Selecta en la penumbra del Cuscatlán

Jamaica sumerge a la Selecta en la penumbra del Cuscatlán

Con una marco de público aceptable que terminó por poblar las tribunas a último momento, el Estadio Cuscatlán albergó el choque entre El Salvador y Jamaica por la tercera jornada de la Liga de Naciones de la Concacaf 2026-2027. Bajo la sombra de la eve...

2 octubre 2026
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Con una marco de público aceptable que terminó por poblar las tribunas a último momento, el Estadio Cuscatlán albergó el choque entre El Salvador y Jamaica por la tercera jornada de la Liga de Naciones de la Concacaf 2026-2027.

Bajo la sombra de la eventual renuncia de Hernán Darío «Bolillo» Gómez en el tramo definitivo del grupo, el pleito dio inicio con vértigo, acompañado por la masa popular que acudió a respaldar la divisa patria pero que no rebalsó el "Cusca".

Alejandro Henríquez desató la primera exclamación de la parcialidad local mediante un centro envenenado desde la franja izquierda que acarició el travesaño antes de perderse por el fondo.

Instantes más tarde, Bailey Cadamarteri cayó en el área rival reclamando una pena máxima que el colegiado declinó sancionar ante los aspavientos del atacante.

El ariete del mediático Wrexham protestó con vehemencia, evidenciando una distancia notable respecto a la categoría exhibida por su progenitor, Danny Cadamarteri, en el Everton inglés a fines del siglo pasado.

El trámite en los minutos iniciales tuvo un ritmo trepidante. Aunque el juego no siempre transitaba de área a área, cada choque se disputaba con dientes apretados en la divisoria del terreno y por las bandas.

Sorprendentemente, la escuadra caribeña no lastimaba mediante pelotazos largos, sino hilvanando asociaciones rasantes sobre la hierba para aproximarse al marco de Mario González.

A los veinte minutos ambas escuadras firmaron una tregua táctica para ordenar ideas, toda vez que el vértigo puro carecía de la claridad necesaria para romper los cerrojos defensivos.

Expulsión rigurosa, astucia caribeña y la apertura de la cuenta

En plena calma chicha aconteció una entrada de Rudy Clavel sobre Javon East que el juez mexicano Adonay Escobedo González castigó con tarjeta roja directa. El defensor protestó la medida, mientras el atacante exageraba el impacto sobre el césped.

Rafael Tejada debió abandonar la cancha para ceder su puesto a Julio Sibrián en el eje de la zaga. El ariete de FAS venía perdiendo los duelos aéreos y terrestres, erigiéndose en el eslabón frágil de la ofensiva. East se reincorporó cojeando, tras haber vendido una fricción menor con mímica teatral.

La visita olfateó el momento propicio pero careció de la ferocidad del temido depredador caribeño. Con escasa inventiva, la escuadra insular abusó del centro frontal sin cosechar dividendos.

En una de las pocas aproximaciones, Cadamarteri conectó de cabeza desviado sobre el horizontal, en una media hora donde González apenas sufrió exigencias ante un rival espeso.

Brayan Gil y Nathan Ordaz daban pelea en el frente de ataque. El estilete del Baltika ruso batalló cuerpo a cuerpo con Freckleton, King y Latibeaudiere, quienes le cerraron el paso con rigor desmedido.

Un codazo de Cadamarteri apenas mereció tarjeta amarilla de Escobedo, desatando la indignación del público que exigía un criterio de juzgamiento idéntico al aplicado contra el elenco local.

Pese a la falta de brillo, la escuadra jamaiquina abrió el marcador mediante un automatismo simple pero efectivo a los 39 minutos. Javon East cabeceó un envío servido por Freckleton para batir a quemarropa a Mario González y silenciar el recinto.

Efectividad insular en el complemento y el éxodo en las tribunas

Desde la banda, «Bolillo» Gómez gesticulaba al borde del rectángulo intentando ordenar la retaguardia por el carril derecho. Al descanso, la tribuna despidió al juez azteca con una catarata de reproches por su labor imparcial.

En la segunda mitad, una maniobra individual de Gil acarició la parda, pero el disparo salió mordido hacia las manos del golero Blake. El atacante quedó extenuado tras un despliegue físico colosal.

A los 60 minutos, una pifia de King permitió otro remate de Gil que dio en el techo de la valla. La visita cedía el balón por momentos para racionar energías.

Sin embargo, a los 63 minutos Javon East decretó el dos a cero definitivo mediante un bombazo inalcanzable para el esfuerzo volador de González.

Con la segunda estocada, numerosos aficionados abandonaron el escenario apesadumbrados ante la imposibilidad histórica del equipo patrio de remontar en inferioridad numérica.

Con la renta a favor, Jamaica controló el ritmo del partido castigando las bandas defensivas del conjunto cuscatleco. Mario González buscó con pelotazos largos a Gil, quien naufragó en la soledad de la ofensiva.

Los ingresos de Mayer Gil y otros relevos no alteraron el destino del juego. Apenas nueve mil trescientos seis espectadores acudieron al Monumental, en una noche donde ni los planteles juveniles permanecieron hasta el pitazo final.

El desenlace deja flotando la incógnita sobre la continuidad de Hernán Darío Gómez al frente de la Selecta. Un partido donde las fallas individuales sepultaron las aspiraciones del conjunto patrio.

Fuente original: elsalvador.com

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