La ciencia marina en el sur global: retos y desafíos para el desarrollo científico sostenible

La ciencia marina en el sur global: retos y desafíos para el desarrollo científico sostenible

La investigación marina en el sur global enfrenta múltiples obstáculos, desde falta de recursos hasta desigualdades estructurales, lo que limita la capacidad para proteger y gestionar ecosistemas costeros vitales.

3 abril 2026
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La ciencia en el sur global enfrenta retos que van mucho más allá de la simple aplicación del conocimiento o la inteligencia. En regiones con una incipiente madurez científica, investigar se convierte en una actividad cotidiana que demanda una gran resistencia y carácter. Esta realidad es especialmente palpable en las ciencias del mar, donde estudiar los océanos requiere no solo vocación, sino también enfrentar una serie de dificultades logísticas y estructurales que en otros países tienen un peso mucho menor.

El desarrollo científico marino en países con recursos limitados se ve afectado por múltiples factores. Equipos que fallan, embarcaciones que no siempre están disponibles, reactivos que pueden tardar meses en llegar y una cadena de obstáculos burocráticos y económicos constituyen una barrera constante para los investigadores. La ciencia no es únicamente una carrera de ideas; también es una carrera de condiciones que, en muchas naciones del sur, parten desde una posición considerablemente desventajosa.

Desigualdad en el acceso a recursos y visibilidad científica

La evidencia recogida en publicaciones científicas de alto impacto revela que los investigadores del sur global enfrentan mayores dificultades para acceder a financiamiento, infraestructura adecuada, redes internacionales, espacios de publicación y estabilidad laboral. Esta situación no responde a un discurso victimista, sino que refleja una realidad tangible que afecta la producción y el impacto de la ciencia en estas regiones.

En el ámbito de la ciencia marina, esta desigualdad genera una paradoja notable. Muchos países del sur dependen directamente del mar para su economía, alimentación y turismo, y utilizan sus costas como protección natural frente a fenómenos climáticos. Sin embargo, el conocimiento científico que orienta las decisiones estratégicas sobre arrecifes, manglares, pesquerías o contaminación costera está mayoritariamente producido por países con mayores recursos financieros y mejor acceso a la publicación científica.

Estudios recientes sobre redes de colaboración en la investigación de ecosistemas marinos, como los arrecifes de coral, evidencian que los países de altos ingresos concentran el poder científico, la visibilidad y el liderazgo. Esto deja a los países donde se encuentran los ecosistemas más vulnerables en una posición periférica, limitando su capacidad para incidir en la agenda científica y en la toma de decisiones locales y globales.

Consecuencias directas sobre la gestión ambiental y social

Esta concentración del conocimiento tiene consecuencias muy concretas en lo local. Muchas preguntas cruciales para las comunidades costeras quedan insuficientemente atendidas. Lo que para una revista científica internacional puede parecer un problema de alcance local, para estas comunidades puede ser determinante para garantizar la pesca sostenible dentro de cinco años o para preservar su modo de vida.

Monitorear fenómenos como la erosión costera, el aumento de la temperatura del agua, la contaminación, el retroceso de manglares o el blanqueamiento de corales no es un lujo académico, sino una necesidad básica para diseñar políticas y estrategias que permitan vivir y proteger el territorio de manera efectiva.

El impacto de la desigualdad en prácticas científicas

Además, gran parte de la ciencia realizada en el sur global aún está marcada por prácticas desiguales, como la denominada ciencia paracaidista. En este modelo, investigadores externos llegan a los territorios, toman muestras y utilizan recursos locales para luego publicar sus resultados en el extranjero, sin dejar capacidades instaladas ni beneficios duraderos para las comunidades o instituciones locales.

Este modelo, que reproduce relaciones de dependencia, ha sido cuestionado no solo desde las regiones afectadas, sino también desde revistas y organismos científicos de alto nivel, que reconocen que estas prácticas dañan el desarrollo autónomo de la ciencia local y perpetúan la desigualdad.

Limitaciones económicas y precariedad laboral

El financiamiento insuficiente y tardío es otra de las limitantes que impactan la ciencia marina en el sur global. Publicar en revistas de prestigio puede implicar costos equivalentes a varios meses de salario en algunos países. Los gastos asociados a la participación en congresos internacionales —visas, pasajes, alojamiento y matrículas— son inalcanzables para muchos grupos de investigación.

Además, mantener series de tiempo oceanográficas, fundamentales para detectar cambios a largo plazo en los ecosistemas marinos, requiere un financiamiento estable y sostenido que rara vez se garantiza. Esta discontinuidad afecta la calidad y relevancia de la información científica que se genera.

La precariedad laboral es otra realidad palpable. Muchos investigadores talentosos deben enlazar contratos temporales, becas inciertas y empleos paralelos para sostenerse. América Latina y otras regiones del sur global conocen bien esta situación, donde la formación de talento no se traduce en oportunidades laborales estables ni condiciones adecuadas para desarrollar una carrera científica.

El valor del compromiso y la necesidad de un cambio estructural

Hablar del temple necesario para hacer ciencia en estas condiciones no es romantizar el sacrificio ni normalizar la precariedad. Se trata de reconocer que la perseverancia de los investigadores en contextos adversos es un reflejo de su compromiso, pero también debe ser un llamado a la acción para construir condiciones más justas y sostenibles.

El temple al que se hace referencia es el de continuar investigando cuando el equipo falla y no hay repuestos, cuando un artículo se rechaza por ser demasiado local o cuando el salario no alcanza para vivir dignamente. Esta realidad debería ser motivo de reflexión y mayor apoyo por parte de la sociedad y los gobiernos.

Implicaciones para El Salvador y la región

En El Salvador, país con una extensa línea costera y una economía vinculada al mar a través de la pesca y el turismo, estos desafíos científicos adquieren una relevancia particular. La capacidad para anticipar riesgos, proteger los ecosistemas y gestionar recursos marinos es esencial frente a la creciente amenaza del cambio climático y la contaminación.

Sin instituciones científicas sólidas, financiamiento constante y políticas públicas que reconozcan la importancia de la ciencia local, el país corre el riesgo de depender de conocimientos externos que no siempre se ajustan a las realidades y necesidades específicas del territorio.

Conclusión: la ciencia marina requiere apoyo institucional y compromiso público

En definitiva, hacer ciencia en el sur global no requiere héroes aislados, sino el compromiso colectivo de construir instituciones serias, garantizar financiamiento estable y fomentar una cultura pública que valore la ciencia propia. Sin estos elementos, los países miran su mar con ojos prestados y, en ocasiones, hasta cerrados, limitando su capacidad para proteger su medio ambiente y asegurar un futuro sostenible.

El fortalecimiento de la ciencia marina en el sur es vital para enfrentar la crisis climática y garantizar la gestión responsable de los recursos naturales que sustentan la vida y la economía de millones de personas en la región.

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