La música de The Beatles como refugio: la historia de un salvadoreño entre guerra y migración

La música de The Beatles como refugio: la historia de un salvadoreño entre guerra y migración

Horacio Chávez, salvadoreño que emigró a EE. UU. tras la guerra civil, relata cómo la música de The Beatles fue su refugio y guía emocional, trascendiendo generaciones.

31 marzo 2026
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En medio del conflicto armado que marcó a El Salvador durante la última década del siglo XX, la música se convirtió en un refugio fundamental para muchos. Entre ellos está Horacio Chávez, un salvadoreño que encontró en las canciones de The Beatles un punto de apoyo para sobrellevar la violencia y la incertidumbre de la época, así como el proceso de adaptación a la vida en Estados Unidos tras su migración.

Un refugio en tiempos de guerra

Originario de Sonsonate, en la zona occidental de El Salvador, Horacio vivió su infancia y parte de su adolescencia durante los años más cruentos de la guerra civil, que comenzó cuando él tenía apenas cinco años y se extendió por 12 años. En su colonia había una base militar cercana, lo que implicaba frecuentes ataques y una constante sensación de inseguridad.

“Recuerdo que tenía un walkman que mi papá me regaló con un cassette de The Beatles. Tendría unos seis años cuando me ponía los audífonos para escuchar música y no oír la guerra. Esa música me dio vida hasta la fecha”, relató Horacio, quien destacó que las canciones de la banda británica fueron su “estrella del norte” durante esos años difíciles.

Sin conocer cómo lucían los integrantes de la banda ni entender completamente las letras de las canciones, temas como “She Loves You”, “I Want to Hold Your Hand” y “Love Me Do” se convirtieron en su compañía constante. La música fue para él una guía que protegió su mundo en medio del conflicto.

El reto de la migración y el aprendizaje del inglés

En 1993, tras la firma de los Acuerdos de Paz, Horacio emigró a Estados Unidos, específicamente a Miami, siguiendo a su madre, que había migrado previamente. En ese momento era un adolescente que llegó sin dominar el inglés, enfrentando la soledad y la nostalgia por su tierra natal.

“Llegué sin saber inglés. Fue difícil, como para cualquier inmigrante. Pasaba solo en la casa, extrañando Sonsonate, las pupusas, todo. La música seguía siendo mi refugio”, afirmó Horacio. Para superar la barrera del idioma, usó un libro sobre The Beatles, que su madre le compró en inglés. Con un diccionario en mano, tradujo palabra por palabra, proceso que le tomó meses y que le permitió aprender el idioma.

Durante esos años, la música continuó siendo un apoyo emocional. Canciones como “No One” le transmitían esperanza y calma en momentos de tristeza y ansiedad.

Una vida construida alrededor de la música

Más de tres décadas después, The Beatles siguen siendo un pilar en la vida de Horacio. Su experiencia quedó plasmada en un libro autobiográfico titulado Finding Shelter in Sound, donde cada recuerdo significativo está vinculado a una canción de la banda. Este texto no solo documenta su historia personal, sino que también refleja cómo la música le sirvió para entender el mundo y definir su manera de vivir.

Horacio describe que la música de The Beatles ha funcionado como una forma de meditación, especialmente en momentos de ansiedad o enojo. Canciones como “Nowhere Man”, “Across the Universe” e “I Will” le permiten encontrar serenidad y equilibrio emocional.

La música como un vínculo familiar

La influencia de The Beatles trascendió la historia personal de Horacio y se convirtió en un legado familiar. Conoció a su esposa Patricia en 2010, y poco después asistieron juntos a un concierto de Paul McCartney en Miami, confirmando una promesa que él había hecho años atrás: casarse con la mujer con quien vería a uno de los integrantes de la banda en vivo.

Su boda estuvo marcada por la música de The Beatles, con canciones elegidas para momentos clave de la ceremonia, como “If I Fell”, “Here Comes the Sun” y “All You Need Is Love”. Incluso el nombre de sus hijas es un homenaje directo a la banda: Sadie, por “Sexy Sadie”, y Eleanor, por “Eleanor Rigby”. Curiosamente, ambas nacieron un 7 de febrero, la misma fecha en que The Beatles llegaron por primera vez a Estados Unidos en 1964.

“Ellas no vinieron a conquistar el país, vinieron a conquistar nuestro corazón”, reflexiona Horacio, quien también destaca que el cumpleaños de su esposa coincide con una fecha en la que The Beatles tocaron en Atlanta en 1965, ciudad donde actualmente residen.

Una colección que narra una historia de vida

Desde aquel primer póster, Horacio ha construido una extensa colección de memorabilia relacionada con The Beatles, que incluye cassettes, vinilos, CDs, libros y calendarios desde 1994 hasta 2025, con la excepción del calendario de 2002, un año que recuerda como complicado. Esta colección es una manifestación tangible del lazo que mantiene con la banda desde su infancia hasta la actualidad.

De Sonsonate a Estados Unidos: un legado musical y humano

El recorrido de Horacio Chávez no solo es la historia de un niño salvadoreño que enfrentó la guerra y la migración, sino también la de un hombre que encontró en la música un refugio, una guía y una forma de conectar generaciones. En un reciente concierto de Paul McCartney en Estados Unidos, Horacio pudo cantar “Hey Jude” junto a su familia, un momento que definió la continuidad de esa herencia musical.

Así, la historia de Horacio trasciende la memoria personal para convertirse en un testimonio vivo de resiliencia y esperanza, un ejemplo de cómo la música puede sostener, unir y definir a una familia que, desde Georgia, Atlanta, mantiene vivo el legado de The Beatles como símbolo de vida y superación.

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