
Liquidez y crecimiento crediticio fortalecen la banca en Centroamérica durante 2025
En 2025, la banca centroamericana registró un aumento significativo en depósitos y crédito, impulsado por un flujo récord de remesas y estabilidad económica regional.
El sistema bancario de Centroamérica cerró 2025 con un desempeño sólido, sustentado en una mayor liquidez y un crecimiento crediticio consistente, factores que reflejan la estabilidad económica y financiera de la región. Este fortalecimiento se atribuye principalmente al récord histórico en el flujo de remesas familiares, que ha impulsado los depósitos bancarios y la capacidad de otorgar crédito a hogares y empresas.
Impacto de las remesas en la liquidez bancaria
El dinamismo de las transferencias de dinero provenientes del exterior se ha consolidado como un pilar fundamental para la estabilidad financiera en el Triángulo Norte de Centroamérica, que comprende El Salvador, Honduras y Guatemala. En 2025, las remesas familiares recibidas en esta subregión totalizaron 47,730.2 millones de dólares, lo que representa un incremento del 20 % respecto al año anterior, según cifras oficiales publicadas por cada país.
Este ingreso constante y creciente de divisas ha tenido un efecto directo en la ampliación de los depósitos bancarios y en el fortalecimiento de la base de fondeo de las instituciones financieras locales. En El Salvador, los depósitos bancarios alcanzaron un crecimiento aproximado del 18 % durante 2025, superando los 20,061 millones de dólares. Por su parte, en Guatemala, la banca reportó depósitos que superaron los 60,000 millones de dólares, con un aumento interanual cercano al 11 %. En Honduras, los depósitos bancarios llegaron a 722,876 millones de lempiras, equivalentes a unos 27,400 millones de dólares, según datos oficiales de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS).
Crecimiento crediticio moderado pero resiliente
En paralelo, el crecimiento del crédito al sector privado mostró un comportamiento moderado pero estable a lo largo del año, alineado con la actividad económica regional y las condiciones del sistema financiero. En términos generales, el crédito nominal se incrementó entre un 5 % y un 13 %, con variaciones significativas según el país.
- Guatemala registró una expansión del crédito privado del 9 % en 2024.
- En Panamá, el crédito interno aumentó un 1.2 %.
- El Salvador reportó un avance superior al 9 %.
- Costa Rica registró un crecimiento del 5.5 %.
- Honduras presentó un aumento del 3.8 %.
Este crecimiento refleja la combinación de factores como el aumento del consumo, la inversión pública en infraestructura, el dinamismo del sector exportador y el fortalecimiento del turismo, así como el impacto positivo de las remesas.
Composición y desafíos del crédito bancario
El análisis del portafolio crediticio revela una distribución equilibrada entre el financiamiento productivo y el crédito a los hogares, aunque con diferencias propias de cada país. Guatemala y Panamá tienen una mayor orientación hacia el crédito empresarial, especialmente en sectores como comercio, servicios y logística. Costa Rica, en contraste, presenta una mayor proporción de crédito dirigido a los hogares, mientras que Honduras y El Salvador muestran una estructura más balanceada, con un reciente crecimiento en el crédito al consumo.
Sin embargo, el acceso al financiamiento para las pequeñas y medianas empresas (pymes) continúa siendo un reto importante, debido a factores como la alta informalidad, la falta de garantías y un historial crediticio limitado. Para contrarrestar estas limitaciones, diferentes actores del sector financiero trabajan en el desarrollo de instrumentos innovadores, esquemas de mitigación de riesgos y servicios de asesoría para ampliar el financiamiento productivo y fortalecer la capacidad de crecimiento de las pymes, contribuyendo así a la generación de empleo y al desarrollo económico.
Avances regulatorios y estándares internacionales
Una tendencia destacada en 2025 fue el avance en el cumplimiento de requerimientos internacionales que buscan mejorar la transparencia y la gestión de riesgos en el sector bancario. La región se encuentra en un proceso gradual de convergencia hacia los estándares de Basilea, con un progreso desigual según cada país.
Panamá, por ejemplo, destaca como uno de los mercados más avanzados en la adopción de elementos de Basilea III, con una hoja de ruta regulatoria clara y actualizaciones emitidas por su ente supervisor. El desafío para la región es continuar fortaleciendo el capital, la liquidez, la gestión de riesgos y la divulgación de información de manera proporcional al tamaño y complejidad de cada sistema financiero.
Asimismo, la incorporación de la medición del riesgo climático en las carteras crediticias, la mejora en la transparencia y la diversificación de productos y servicios financieros son aspectos que están ganando relevancia en la región. También se resalta la necesidad de actualizar los marcos regulatorios para los instrumentos y financiamientos estructurados, así como la regulación y supervisión de entidades financieras no bancarias, que están tomando mayor protagonismo en el mercado.
Perspectivas para 2026: estabilidad y desafíos
Las proyecciones para 2026 indican que el sector financiero centroamericano mantendrá una perspectiva estable, apoyada en el crecimiento económico proyectado para la región, que oscila entre 2.0 % y 4.5 % en los principales países. Este escenario favorable podría dar continuidad a la expansión crediticia observada en 2025.
No obstante, los riesgos globales y geopolíticos generan incertidumbre sobre el desempeño económico de las economías emergentes, incluyendo las de Centroamérica. Factores como la evolución de las remesas, los precios internacionales del petróleo, la volatilidad en los tipos de cambio y el acceso a financiamiento internacional serán variables clave a monitorear en el corto y mediano plazo.
En el caso específico de Guatemala, se espera que las negociaciones arancelarias con Estados Unidos y el crecimiento sostenido de las remesas continúen impulsando el consumo de los hogares y contribuyan al desarrollo del sector bancario. Además, se anticipa un fortalecimiento en los controles contra el lavado de dinero en preparación para la revisión del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) en 2027.
En Costa Rica, la implementación progresiva de normativas alineadas con Basilea III busca fortalecer la resiliencia del sistema bancario mediante mayores requisitos de capital, provisiones más estrictas y nuevas métricas de liquidez, que se aplicarán hasta 2029 para lograr estructuras de capital más sólidas y una gestión de riesgos más eficiente.
Conclusiones
El desempeño del sistema bancario centroamericano en 2025 se caracterizó por una mayor liquidez y un crecimiento crediticio moderado pero sostenido, apoyado en factores estructurales como el flujo récord de remesas, la estabilidad macroeconómica y avances regulatorios. Aunque persisten desafíos, especialmente en el acceso al crédito para las pymes y la adaptación a marcos regulatorios internacionales, el sector muestra resiliencia ante un entorno global complejo.
La continuidad de estas tendencias en 2026 dependerá del manejo adecuado de riesgos internos y externos, así como de la capacidad de las instituciones financieras para innovar y fortalecer la inclusión financiera en favor del desarrollo económico regional.
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