Los cinco destinos más exóticos de futbolistas salvadoreños

Los cinco destinos más exóticos de futbolistas salvadoreños

El resultado apunta prácticamente en una sola dirección: Asia. Nelson Bonilla encabeza el recorrido más lejano ¿Quiénes más completan esta particular lista?

3 septiembre 2026
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Determinar qué país es más “exótico” no tiene una medición oficial. Para este ejercicio, el concepto no describe la calidad de una liga ni establece valoraciones culturales, sino que combina lejanía geográfica y diferencia lingüística respecto de El Salvador.

El filtro excluye además a futbolistas nacidos fuera del país, aunque tengan ascendencia salvadoreña. Así, por ejemplo, Roberto Llamas queda fuera pese a haber jugado profesionalmente en Filipinas, pues nació en Berkeley, California.

También se priorizó a jugadores que, además de haber nacido en territorio salvadoreño, formaron parte del fútbol nacional o llegaron a representar a la Selecta. Con ese ajuste, China desplaza del listado a Arabia Saudita y el caso de Hugo Pérez.

La revisión tampoco permitió encontrar un caso verificable de un futbolista nacido en El Salvador que haya competido profesionalmente en África. Los destinos más inusuales documentados se concentran en Asia y en territorios de antiguas repúblicas soviéticas.

Malasia, el punto más lejano al que llegó Nelson Bonilla

El destino que mejor combina los dos criterios es Malasia. En agosto de 2024, Nelson Bonilla dejó el Sukhothai tailandés y fichó por Terengganu FC, conjunto de la Superliga de Malasia, máxima categoría profesional del país.

Bonilla, nacido en San Salvador e internacional con la selección salvadoreña, convirtió así a Malasia en otro capítulo de una carrera que anteriormente había pasado por Rumania, Azerbaiyán, Portugal, Turquía y Tailandia.

Desde San Salvador hasta Kuala Terengganu, ciudad del club, hay aproximadamente 17,500 kilómetros en línea recta. Es prácticamente el otro extremo del mundo para un futbolista formado en Centroamérica.

A la distancia se suma el idioma. El malayo pertenece a una familia lingüística completamente diferente de las lenguas romances, aunque actualmente utiliza el alfabeto latino y en el país existe también un uso considerable del inglés.

La experiencia de Bonilla tampoco fue meramente simbólica. Debutó como titular en la primera división malasia contra Sabah FC en septiembre de 2024, antes de regresar posteriormente al fútbol salvadoreño.

Tailandia, el destino exótico que terminó creando una ruta salvadoreña

Aproximadamente 16,800 kilómetros separan San Salvador de Bangkok. Allí el idioma predominante es el tailandés, perteneciente a la familia kra-dai y escrito mediante un sistema gráfico completamente diferente al castellano.

Lo extraordinario es que Tailandia dejó de ser una aventura individual y terminó convirtiéndose en el país asiático con una de las presencias salvadoreñas más llamativas. Christian Castillo fue uno de los precursores cuando llegó a Suphanburi en 2012.

Después siguieron David Rugamas, con Chiangmai United, y Léster Blanco, quien defendió a Phrae United, Nakhon Pathom y Sukhothai. Blanco, nacido en Soyapango, permaneció varias temporadas en el fútbol tailandés.

Pero nadie explotó aquella ruta como Nelson Bonilla. El delantero pasó por Sukhothai, Bangkok United, Port FC y Chiangrai United, con actuaciones en la Thai League, máxima categoría profesional.

Su primera campaña con Sukhothai fue especialmente productiva, con 25 goles en liga. Aquella adaptación explica en parte que lo que inicialmente parecía uno de los destinos más improbables para un salvadoreño terminara ocupando varios años de su carrera.

Tailandia demuestra además que “exótico” no significa necesariamente anecdótico. Pero para Bonilla terminó siendo uno de los mercados donde alcanzó mayor continuidad y rendimiento fuera de El Salvador.

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Foto: elsalvador.com/archivo

China, la aventura de Alexander Amaya del Cid en Beijing

Mucho antes de que la liga china comenzara a contratar figuras internacionales mediante grandes inversiones, Alexander Amaya del Cid ya había llevado el fútbol salvadoreño hasta Beijing.

El mediocampista, nacido en San Salvador y seleccionado nacional, formó parte del Beijing Guoan en 2000, cuando el club competía en la Jia-A League, entonces máxima categoría profesional de China.

Registros internacionales le contabilizan tres apariciones ligueras con el conjunto capitalino. Su paso por China ocurrió durante una etapa de su carrera vinculada también a Club Deportivo Águila en el fútbol salvadoreño.

La distancia entre San Salvador y Beijing ronda los 13,500 kilómetros en línea recta, lo que coloca el viaje de Amaya entre los desplazamientos geográficos más extremos efectuados por un futbolista nacido en El Salvador.

El contraste lingüístico es todavía mayor. El mandarín pertenece a la familia sino-tibetana y emplea caracteres chinos, por lo que la separación respecto del español es considerable tanto en estructura como en escritura.

Su aventura posee además un valor histórico particular. Amaya llegó a China en 2000, más de una década antes de la etapa en la que la Superliga china comenzó a atraer nombres internacionales mediante fichajes de gran repercusión.

Beijing Guoan terminó sexto aquella temporada. Para un seleccionado salvadoreño de finales del siglo XX y comienzos del XXI, arribar a la primera división china representaba una ruta profesional extraordinariamente poco habitual.

Casi 13,000 kilómetros de distancia

Pocos destinos de un seleccionado salvadoreño han sido tan inesperados como Oskemen, Kazajistán. Ramón Alfredo Sánchez, nacido en San Juan Opico, llegó en 2013 al Vostok para competir en la máxima categoría de aquel país.

La distancia aproximada entre San Salvador y Oskemen alcanza los 12,900 kilómetros. La particularidad no era únicamente geográfica: Sánchez pasó de Centroamérica a una ciudad del extremo oriental kazajo, relativamente próxima a las fronteras de Rusia y China.

Transfermarkt registra al Vostok Oskemen dentro del recorrido profesional del mediocampista y contabiliza además decenas de encuentros internacionales con El Salvador.

Su etapa terminó el mismo año en que recibió la sanción de por vida relacionada con el caso de amaños de partidos que afectó a varios futbolistas de la selección salvadoreña.

El componente lingüístico vuelve especialmente singular aquel paso. El kazajo es el idioma estatal, mientras el ruso mantiene una presencia muy extendida en las ciudades y en buena parte de la vida institucional del país.

En aquella época, obtener incluso fotografías, transmisiones o información cotidiana sobre un salvadoreño compitiendo en Kazajistán resultaba considerablemente más complicado que seguir a legionarios ubicados en México o Estados Unidos.

Japón, la “Chelona” llegó antes de la explosión de la J.League

La distancia pura coloca a Japón muy cerca de Kazajistán y otros destinos asiáticos, pero el componente lingüístico fortalece su presencia en la selección. Aproximadamente 12,500 kilómetros separan San Salvador de Yokohama.

El japonés se encuentra completamente alejado de las lenguas romances y utiliza una combinación de kanji, hiragana y katakana. Para un futbolista salvadoreño de comienzos de los años noventa, la adaptación lingüística y cultural era particularmente exigente.

El protagonista fue Jaime “Chelona” Rodríguez, nacido en San Salvador y mundialista con la Selecta en España 1982. Primero militó en NKK Soccer Club y posteriormente pasó al Yokohama Flügels.

Los registros estadísticos le atribuyen 18 partidos y cinco goles con NKK en 1991, además de 17 encuentros y cuatro tantos con Yokohama Flügels entre 1992 y 1993.

Su trayectoria japonesa terminó además con un logro importante: conquistó la Copa del Emperador, uno de los torneos de mayor tradición en el fútbol nipón.

La “Chelona” fue un adelantado a su época. Llegó a Japón cuando el fútbol del país estaba entrando en la transformación que conduciría al nacimiento y consolidación de la J.League profesional.

Apenas fuera de esta selección queda Azerbaiyán, aproximadamente a 12,700 kilómetros de San Salvador hasta Bakú. Allí Nelson Bonilla tuvo probablemente una de las actuaciones más exitosas de un salvadoreño en uno de estos destinos remotos.

Bonilla anotó 14 goles en 29 partidos ligueros con Zira y terminó entre los principales goleadores del campeonato azerbaiyano, convirtiendo aquella experiencia en mucho más que una simple escala internacional.

También aparecen muy cerca Irak, donde jugaron Odir Flores, Néstor Renderos, David Rugamas y otros salvadoreños, y Armenia, donde Kevin Reyes defendió al Alashkert.

Las diferencias entre estos casos son pequeñas y cualquier clasificación podría cambiar si se concede mayor peso a idioma, distancia, cultura o tiempo de permanencia.

Bajo el criterio utilizado aquí, sin embargo, la fotografía queda clara: Malasia, Tailandia, China, Kazajistán y Japón representan cinco de los saltos geográficos y lingüísticos más extremos realizados por futbolistas nacidos en El Salvador.

Y hay otro dato que refuerza la rareza de esas historias: entre las bases y fuentes revisadas no apareció ningún caso verificable de un futbolista nacido en territorio salvadoreño que haya disputado profesionalmente una liga de África.

La frontera más remota conquistada por los legionarios cuscatlecos continúa estando, sobre todo, en Asia.

Fuente original: elsalvador.com

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