Marjorie Hodnett, la mujer británica que comparte sus claves para vivir más de un siglo

Marjorie Hodnett, la mujer británica que comparte sus claves para vivir más de un siglo

Marjorie Hodnett-Aylward, británica de 112 años, comparte su visión sobre el optimismo, la esperanza y la importancia de hacer el bien como claves para una vida larga y plena.

12 abril 2026
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Superar el umbral de un siglo de vida es un logro excepcional que solo un reducido grupo de personas en el mundo logra alcanzar. Este selecto conjunto se denomina “supercentenarios” y está conformado por quienes llegan a los 110 años o más. Entre ellos se encuentra Marjorie Hodnett-Aylward, una mujer británica que recientemente celebró su cumpleaños número 112, consolidando una trayectoria vital que abarca más de once décadas de historia global.

Nacida el 1 de abril de 1914 en Londres, Hodnett-Aylward ha sido testigo de importantes acontecimientos que marcaron el siglo XX, como la Segunda Guerra Mundial, además de presenciar significativas transformaciones sociales y tecnológicas que han cambiado radicalmente el modo de vida de las personas alrededor del mundo. Actualmente, reside en Formby Manor Care Centre, una residencia para adultos mayores ubicada en las cercanías de Liverpool, donde lleva aproximadamente seis años y es conocida cariñosamente como “tía Marj”.

Una mirada optimista y valores que perduran

En diversas ocasiones, al ser consultada sobre los motivos que le han permitido vivir más de un siglo, Marjorie Hodnett-Aylward destaca la importancia de mantener una actitud positiva y constructiva frente al paso del tiempo. Su filosofía de vida puede sintetizarse en la frase: “Mira hacia adelante con esperanza y no hacia atrás con arrepentimiento”, una idea que refleja su convicción de que aferrarse al pasado puede impedir disfrutar plenamente el presente.

Para ella, la responsabilidad de cómo se vive la vida recae en cada individuo, pues “la vida es para vivirla y depende de ti aprovecharla al máximo”. Esta perspectiva invita a aprovechar las oportunidades y a cultivar una mentalidad de crecimiento y esperanza constante.

Además del optimismo, Hodnett-Aylward subraya la importancia de los valores éticos y la manera en que se trata a los demás. Frecuentemente cita una máxima que considera una brújula moral fundamental: “Debes hacer todo el bien que puedas, por todos los medios que puedas, de todas las maneras que puedas, en todos los lugares que puedas, a todas las personas que puedas, mientras puedas”. En su opinión, este principio guía las relaciones humanas y es difícil equivocarse cuando se sigue con sinceridad.

Una vida marcada por desafíos y compromiso

La trayectoria personal de Marjorie ha estado marcada por episodios tanto de alegría como de dificultad. En 1939 conoció a Stanley, su primer esposo, mientras ambos participaban en la Fellowship of Reconciliation, una organización internacional que promueve la resolución pacífica de conflictos. Contrajeron matrimonio en 1941, en pleno contexto de la Segunda Guerra Mundial.

Luego del conflicto, la pareja se estableció en Harrow, al norte de Londres. La vida de Marjorie se vio profundamente afectada en 1955 con el fallecimiento de Stanley. Un año después contrajo matrimonio con su cuñado, Hugh, y se trasladaron a Sidbury, en el condado de Devon, donde desarrolló una carrera como profesora de preescolar durante 23 años. La pérdida de Hugh también marcó su vida, quedando viuda nuevamente a los 45 años.

Celebración de un siglo y más de vida

En la actualidad, Marjorie Hodnett-Aylward continúa rodeada de una comunidad que la apoya y celebra su longevidad. En su cumpleaños número 112, recibió más de 125 tarjetas de felicitación, incluyendo un mensaje especial del rey Carlos III, quien mantiene la tradición de reconocer a los ciudadanos británicos que alcanzan edades excepcionales.

El personal de la residencia organizó una celebración especial que incluyó sus alimentos favoritos, como sándwiches triangulares de pan integral, bizcocho Victoria, té y pequeñas copas de jerez. La reunión también contó con un juego lúdico llamado “¿Quién soy yo?”, que consiste en que cada participante adivine el personaje que tiene escrito en una tarjeta sobre la frente, una actividad que a Marjorie le resulta especialmente entretenida.

Rutina activa y pasiones mantenidas

Pese a su avanzada edad, mantiene una rutina activa que incluye actividades como leer, escribir, pintar y mantenerse informada sobre la actualidad. Además, conserva una pasión por el rugby y sigue con entusiasmo al club inglés Exeter Chiefs.

Al reflexionar sobre su longevidad, admite que nunca imaginó llegar a esta edad: “Realmente no esperaba llegar a los 112 años, pero estoy encantada de estar aquí y tengo tanto que celebrar”, expresó con gratitud.

Su mensaje a quienes la escuchan es claro y sencillo: mantener la esperanza en el futuro, aprovechar el tiempo presente y procurar hacer el bien siempre que sea posible. Estos principios, según su testimonio, han sido fundamentales para vivir una vida plena y longeva.

Contexto y reflexiones sobre la longevidad

El caso de Marjorie Hodnett-Aylward destaca en el contexto global donde la población mundial envejece progresivamente, pero alcanzar edades superiores a los 110 años continúa siendo excepcional. En El Salvador, donde la esperanza de vida promedio ronda los 74 años, historias como la de Hodnett-Aylward invitan a reflexionar sobre los factores que pueden influir en una vida larga y saludable, incluyendo el bienestar emocional, las relaciones sociales, y una actitud positiva.

Además, su experiencia resalta la importancia de las redes de apoyo y los cuidados especializados que permiten a las personas mayores mantener calidad de vida en etapas avanzadas, un desafío que también enfrenta el sistema de salud y servicios sociales en El Salvador.

En suma, la historia de Marjorie Hodnett-Aylward ofrece un testimonio inspirador sobre la longevidad, el valor del optimismo y la ética de la solidaridad, elementos que contribuyen a una existencia significativa más allá del tiempo.

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