
Moody’s destaca la salud y liquidez sólida de la cartera de préstamos bancaria en El Salvador
Moody’s reporta que la banca salvadoreña mantuvo una cartera de préstamos sana en 2025, con crecimiento de 8.8%, mora del 2% y alta liquidez, proyectando estabilidad para 2026.
El sistema financiero salvadoreño continúa mostrando sólidos indicadores en su cartera crediticia, posicionándose entre las más saludables de Centroamérica, según un reciente informe publicado por Moody’s Local. Durante 2025, la banca en El Salvador mantuvo un ritmo favorable en la generación de créditos, con un crecimiento aproximado del 8.8%, impulsado principalmente por los sectores de construcción, consumo y comercio, los cuales aportaron más del 60% de dicho crecimiento.
Salud crediticia y morosidad controlada
Un aspecto destacado en el análisis de Moody’s Local es la baja tasa de morosidad crediticia, que se ubicó alrededor del 2%. Esto sitúa a la cartera de préstamos salvadoreña como una de las más sanas de la región, respaldada además por una cobertura de reservas sobre cartera vencida que supera el 150%. Este nivel de cobertura indica que las entidades financieras mantienen un colchón prudencial para hacer frente a posibles incumplimientos, lo que fortalece la confianza en la estabilidad del sistema bancario.
El informe también señala que estas condiciones propician un escenario favorable para que la banca continúe generando utilidades, apoyada no solo en la calidad del portafolio crediticio, sino también en la estabilidad macroeconómica del país. Para 2026, Moody’s proyecta que la tendencia positiva en la cartera de créditos se mantendrá, aunque anticipa un crecimiento económico moderado, estimado entre 2.6% y 3.3%.
Factores que impulsan el crecimiento crediticio
El dinamismo observado en la cartera de préstamos se explica en buena medida por el fuerte desempeño de sectores claves como construcción, consumo y comercio. Estos sectores han registrado un aumento en la demanda de financiamiento, reflejando una recuperación económica sostenida y un ambiente favorable para la inversión y el consumo interno.
Además, la banca local ha mostrado capacidad para gestionar el riesgo crediticio, manteniendo indicadores prudentes que contribuyen a la fortaleza del sistema financiero en un contexto regional que aún enfrenta desafíos derivados de la volatilidad económica global.
Liquidez elevada y cumplimiento regulatorio
Otro punto enfatizado en el documento de Moody’s es el alto nivel de liquidez que exhibió el sistema financiero salvadoreño en 2025. Los saldos mantenidos en el Banco Central de Reserva (BCR) superaron en promedio el requisito mínimo vigente del 14% al cierre del año. Este indicador refleja la capacidad de las entidades financieras para contar con recursos líquidos suficientes que les permitan afrontar obligaciones inmediatas y eventuales choques externos.
Se espera que el encaje legal continúe un ajuste gradual para alcanzar el 15% previsto para 2026, conforme al acuerdo establecido con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Este aumento en el requerimiento de reservas responde en parte a la estrategia gubernamental de canjear deuda de corto plazo por instrumentos a mediano y largo plazo, principalmente en manos de la banca local, buscando mayor estabilidad financiera.
El economista José Luis Magaña ha señalado que, a pesar de esta mejora, los niveles de liquidez aún no alcanzan los estándares previos a la pandemia, cuando las reservas líquidas oscilaban entre 22% y 24%. Actualmente, se aproxima al 14%, lo que representa un avance, pero todavía deja espacio para fortalecer el colchón financiero frente a posibles choques externos.
Depósitos en crecimiento por remesas y regulación
El informe destaca también el aumento significativo en los depósitos bancarios, que cerraron 2025 con un crecimiento del 16.9%, el nivel más alto en los últimos cuatro años. Este incremento fue impulsado principalmente por un flujo constante de remesas desde el exterior, las cuales constituyen un pilar fundamental para la economía salvadoreña y el sistema financiero local.
Adicionalmente, la gestión del requerimiento regulatorio de liquidez ha contribuido a este crecimiento en los depósitos, evidenciando una banca que fortalece su estructura financiera y se prepara para cumplir con las normativas internacionales y locales.
Perspectivas para 2026
En conjunto, los indicadores presentados por Moody’s Local anticipan un panorama optimista para el sistema bancario salvadoreño en 2026. La banca se perfila para mantener la estabilidad en la cartera de préstamos, consolidar la generación de utilidades y continuar con niveles sólidos de liquidez, a pesar de que el crecimiento económico nacional se proyecta como moderado.
Este contexto refleja la resiliencia del sistema financiero frente a los retos económicos regionales y globales, posicionando a El Salvador como un referente en la gestión prudente del riesgo crediticio y en la adopción de políticas que fomentan la estabilidad macroeconómica y financiera.
El seguimiento continuo de estos indicadores será clave para garantizar que la banca salvadoreña siga contribuyendo al desarrollo económico del país, brindando financiamiento seguro y eficiente a los sectores productivos y a los hogares.
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