
Nahuaterique: El pueblo centroamericano donde sus habitantes pueden elegir su nacionalidad
Nahuaterique, territorio en disputa entre El Salvador y Honduras, permite a sus habitantes elegir su nacionalidad según un acuerdo binacional tras fallo de la CIJ en 1992.
En la región centroamericana, un territorio singular ofrece a sus habitantes una posibilidad poco común: elegir su nacionalidad entre dos países. Se trata de Nahuaterique, una zona que durante años estuvo en disputa entre El Salvador y Honduras y que actualmente permite a su población optar por la nacionalidad salvadoreña, hondureña o incluso conservar ambas, amparados por un acuerdo binacional.
Contexto histórico y territorial
Este fenómeno jurídico tiene su origen en el fallo emitido el 11 de septiembre de 1992 por la Corte Internacional de Justicia (CIJ),con sede en La Haya, que resolvió un conflicto limítrofe entre El Salvador y Honduras. La disputa abarcaba seis sectores denominados “bolsones”, equivalentes a 432 kilómetros cuadrados de territorio en litigio a lo largo de la frontera terrestre entre ambos países.
El fallo otorgó el 62% de esta área a Honduras, incluyendo el ex bolsón de Nahuaterique, mientras que El Salvador mantuvo la soberanía sobre las islas de Meanguera y Meanguerita. En el caso de Nahuaterique, el territorio pasó a ser parte del departamento hondureño de La Paz, con una extensión aproximada de 142.9 kilómetros cuadrados y una población cercana a los 6,000 habitantes.
El cambio abrupto de nacionalidad
Para los habitantes de Nahuaterique, la decisión judicial fue un cambio repentino y sorpresivo. La noticia llegó a través de la radio, y muchos se percataron de que, de un día para otro, habían dejado de ser salvadoreños para convertirse en hondureños. Este cambio afectó no solo la identidad, sino también el comercio, que tradicionalmente se realizaba hacia territorio salvadoreño.
El territorio se encuentra ubicado entre 1,500 y 1,800 metros sobre el nivel del mar, con un clima caracterizado por temperaturas promedio de entre 12 y 20 grados centígrados y precipitaciones que varían entre 800 y 2,000 milímetros anuales. Además, la zona forma parte del corredor seco centroamericano, lo que la hace susceptible a sequías prolongadas especialmente en los meses de marzo a agosto.
La complejidad de la delimitación fronteriza
La disputa entre Honduras y El Salvador tiene raíces históricas profundas. En el siglo XIX, ambos países intentaron fijar límites fronterizos mediante convenios en 1895 y 1918, pero las tareas prácticas para definirlos no se concretaron. En 1980, se ratificó un Tratado General de Paz que incluía la creación de una Comisión Mixta de Límites, encargada de demarcar la frontera basada en documentos históricos, títulos de propiedad ejidales y argumentos jurídicos asentados en el Derecho Internacional.
El Salvador sustentó su postura en seis títulos ejidales que datan entre 1724 y 1829, mientras que Honduras defendió la validez de su ocupación ancestral y la presencia de asentamientos humanos hondureños que recibían beneficios sociales y seguridad. Finalmente, la Corte Internacional de Justicia otorgó la soberanía sobre Nahuaterique a Honduras, tomando en cuenta factores como la proximidad de poblados, recursos naturales y densidad poblacional.
Impacto en la identidad y vida cotidiana
El fallo generó incertidumbre en la población local respecto a su identidad nacional, un sentimiento que persiste hasta la actualidad. Los habitantes usan tanto el dólar estadounidense como el lempira hondureño y mantienen relaciones familiares y comerciales a ambos lados de la frontera. Esta dualidad también se refleja en expresiones culturales y deportivas, donde la preferencia nacional a veces resulta dividida.
Además, la comunidad ha denunciado abandono por parte de ambos gobiernos, señalando que la región no ha recibido la inversión necesaria para su desarrollo. A pesar de existir acuerdos para que ambos países contribuyeran en infraestructura y servicios, la implementación ha sido insuficiente, y los pobladores perciben que la zona ha sido utilizada principalmente con fines políticos.
La Convención de 1999 y el derecho a elegir nacionalidad
Un avance importante para los habitantes de Nahuaterique fue la ratificación en 1999 de la Convención sobre Nacionalidad y Derechos Adquiridos en las zonas delimitadas por la sentencia de la CIJ. Esta normativa reconoce que las personas nacidas en estos territorios pueden optar por la nacionalidad salvadoreña o hondureña, conforme a su elección personal.
El artículo 7 de dicha Convención establece este derecho de opción para los nacidos antes o después de la delimitación. Los menores de 18 años pueden decidir su nacionalidad dentro de los dos años siguientes a cumplir la mayoría de edad, y mientras no ejercen ese derecho, conservan la nacionalidad de sus padres. El procedimiento para formalizar esta elección implica presentar la solicitud ante las autoridades departamentales correspondientes, junto con la partida de nacimiento y constancia de inscripción en el censo realizado por la Comisión Técnica Especial. La resolución debe emitirse en un plazo máximo de 60 días.
Este mecanismo permite que los habitantes mantengan una identidad flexible, reconociendo la complejidad histórica y social del territorio.
Intentos de reconocimiento municipal y desarrollo local
En 2009, durante el gobierno hondureño de Manuel Zelaya Rosales, se impulsó la entrega de documentos de identidad oficiales a los pobladores de Nahuaterique, lo que representó el primer reconocimiento administrativo efectivo como hondureños tras el fallo de La Haya. Ese mismo año, la comunidad intentó constituirse como municipio autónomo, con un respaldo casi unánime de la población y la identificación como pueblo indígena lenca, pero el proceso fue interrumpido por el golpe de Estado ocurrido en Honduras.
En 2024, esta iniciativa fue retomada y presentada ante el Congreso Nacional hondureño, aunque hasta ahora no ha avanzado significativamente. La creación de un municipio formal facilitaría la atención gubernamental directa y la inversión en servicios públicos para la región, atendiendo una demanda histórica de sus habitantes.
Una frontera que permite elegir identidad
Nahuaterique representa un caso único en Centroamérica donde la nacionalidad no es únicamente un hecho de nacimiento, sino un derecho de opción individual. Esto refleja la complejidad de las fronteras trazadas por la historia y el derecho internacional, y cómo estas líneas pueden afectar profundamente la vida y la identidad de las personas.
En este enclave, los habitantes viven entre dos países, usan dos monedas, mantienen vínculos familiares y culturales con ambos lados y tienen la posibilidad de elegir a qué nación desean pertenecer. Esta realidad es un ejemplo de cómo la política fronteriza puede adaptarse a las particularidades humanas y sociales, permitiendo que la ciudadanía sea una elección consciente más que una imposición geográfica.
Así, Nahuaterique continúa siendo un territorio con una identidad compartida y un futuro en construcción, donde la historia y el derecho convergen para ofrecer a sus habitantes una opción única en la región centroamericana.
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