
Nueva York despide a Willie Colón con homenaje musical en la Catedral de San Patricio
Willie Colón, ícono de la salsa, fue despedido en Nueva York con un homenaje musical frente a la Catedral de San Patricio, reuniendo admiradores de diversas generaciones y países.
Centenares de personas se congregaron este lunes en Nueva York para rendir homenaje y despedir al músico, compositor y productor Willie Colón, una de las figuras más emblemáticas e influyentes de la salsa. El tributo tuvo lugar frente a la Catedral de San Patricio, en la Quinta Avenida de Manhattan, y estuvo marcado por la música, aplausos y recuerdos emotivos que resaltaron el legado del trombonista nacido y criado en el sur del Bronx.
El ambiente del homenaje reflejó la profunda huella que dejó Willie Colón en el desarrollo y popularización de la salsa, especialmente en la ciudad de Nueva York, epicentro de este género musical durante las décadas de 1960 y 1970. Nacido en 1950, Colón se consolidó como uno de los pilares del movimiento salsero, integrando el influyente colectivo Fania All-Stars y estableciendo un vínculo artístico inolvidable con Héctor Lavoe, con quien grabó clásicos que trascendieron generaciones.
Un adiós musical en la Catedral de San Patricio
La ceremonia comenzó con la apertura de las puertas de la emblemática catedral neoyorquina, por donde ingresó el ataúd de Colón acompañado por una banda que interpretó “La murga” o “La murga de Panamá”, uno de los temas más recordados del artista, grabado en 1970 junto a Lavoe. El sonido de los trombones, instrumento que definió la identidad musical de Colón, acompañó este momento solemne y emotivo.
Afueras de la catedral, seguidores del artista expresaron su admiración y despedida con aplausos, cantos y bailes improvisados, rememorando otros grandes éxitos como “Che Che Colé” y “Idilio”, piezas que forman parte fundamental de la historia de la salsa y del repertorio de Colón. Estas canciones fueron acompañadas por banderas de Puerto Rico, Ecuador y otros países latinoamericanos, simbolizando la conexión cultural que el músico logró con diversas comunidades.
Presencia intergeneracional y multicultural
El homenaje reunió a personas de distintas edades y nacionalidades. Mientras algunos asistentes pertenecían a la generación que creció con la salsa neoyorquina y el sello Fania Records, también se observaron jóvenes que continúan disfrutando y difundiendo este género. Entre los presentes se encontraba Ángela Lebrón, una mujer mayor que portaba con orgullo una bandera puertorriqueña y recordó el impacto de Colón en la música latina.
Emilia, una joven ecuatoriana que trabaja como repartidora de comida, relató que pidió permiso en su trabajo para asistir al tributo. También hubo seguidores que viajaron desde otras ciudades, como la familia Alvarado, quienes arribaron desde Montreal, Canadá, para despedir al artista. Davis Alvarado compartió su experiencia personal de haber conocido a Colón y de haber recibido su autógrafo, resaltando la importancia del momento para su familia.
Una misa bilingüe y emotivos recuerdos familiares
Previo al homenaje público, en la Catedral de San Patricio se celebró una misa en inglés y español, presidida por el obispo Joseph Espaillat, quien también tiene raíces en el Bronx. El obispo recibió el ataúd en la entrada del templo y acompañó la procesión hasta el altar. Estuvieron presentes además alguaciles del condado de Westchester, donde residía Colón y en cuya comunidad colaboró como voluntario, llegando a ocupar el cargo de teniente sheriff.
Durante la ceremonia, los hijos del artista, Diego y Alejandro Miguel Colón, pronunciaron un panegírico en el que recordaron la voluntad de su padre de que su funeral se llevara a cabo en ese templo. "Lo logramos", expresó Alejandro Miguel, destacando la importancia de cumplir ese último deseo.
El obispo Espaillat, quien conoce de cerca el legado de Colón, recordó cómo su padre hablaba con admiración sobre el talento musical del artista y citó una de las canciones más emblemáticas compuestas por Colón y Lavoe: “Pronto llegará el día de mi suerte, sé que antes de mi muerte seguro que mi suerte cambiará”, en alusión a un tema que marcó la historia de la salsa.
Legado y despedida final
Tras la misa y dos días de velatorio, los restos de Willie Colón fueron sepultados en una ceremonia privada. Sin embargo, fuera del recinto, sus admiradores continuaron rindiéndole homenaje de la manera que caracterizó su vida y obra: entre salsa, trombones y aplausos, celebrando la trascendencia de un músico que no solo definió un género, sino que también se convirtió en un símbolo cultural para las comunidades latinas de Nueva York y el mundo.
El legado de Willie Colón sigue vivo en la música, en la memoria colectiva y en quienes encuentran en la salsa un canal para expresar identidad, historia y pasión.
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