
PMA alerta sobre posible sequía que impactaría la producción de granos en El Salvador y la región
El Programa Mundial de Alimentos advierte sobre riesgos de sequía durante la siembra en El Salvador y Centroamérica, activando un plan de respuesta anticipada para mitigar impactos en la producción agrícola y seguridad alimentaria.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha emitido una alerta sobre la posible incidencia de una sequía durante el periodo crucial de la siembra de primera en El Salvador y países vecinos, la cual podría afectar significativamente la producción de granos básicos como maíz, frijol y arroz. Esta situación pone en riesgo la disponibilidad de alimentos y podría incrementar la presión sobre los precios en el mercado regional.
Riesgos asociados a la sequía en el ciclo agrícola
Según el PMA, si las precipitaciones se mantienen por debajo de lo esperado en mayo —mes clave para la siembra— se podría observar una reducción considerable en el rendimiento agrícola. En respuesta, la organización ha activado un plan de respuesta anticipada con una inversión de 3.8 millones de dólares en El Salvador, Honduras y Guatemala, orientado a preparar a aproximadamente 75,000 personas para enfrentar los efectos adversos derivados de la escasez hídrica.
Este plan contempla transferencias monetarias directas, distribución de granos básicos, capacitación sobre prácticas agrícolas resilientes y monitoreo continuo de las condiciones climáticas mediante estaciones meteorológicas locales. Estas acciones buscan fortalecer la capacidad de las comunidades agrícolas para anticipar y mitigar las consecuencias de una posible sequía prolongada.
Contexto regional y vulnerabilidad agrícola
En América Central, la agricultura de subsistencia es fundamental para la subsistencia de cientos de miles de familias, especialmente en zonas como el Corredor Seco, que se extiende desde el sur de México hasta Panamá. En esta región, más de 9 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria, un fenómeno exacerbado por eventos climáticos como el fenómeno de El Niño.
Los pronósticos climáticos indican una mayor probabilidad e intensidad del fenómeno de El Niño en los próximos meses, lo que históricamente ha estado asociado a periodos prolongados de sequía en Centroamérica. Episodios anteriores han demostrado que estas condiciones pueden reducir significativamente la producción agrícola y deteriorar el acceso a alimentos básicos.
Impacto en El Salvador y situación actual
El Salvador ha experimentado recientemente los efectos de condiciones climáticas adversas. En 2023, las lluvias insuficientes y las altas temperaturas afectaron el rendimiento de cultivos clave, situación reflejada en el Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición 2024. El informe señala un aumento en la población con inseguridad alimentaria grave, que pasó de 900,000 personas en el periodo 2019-2021 a 1 millón entre 2021 y 2023.
Además, entre 2022 y 2024, aproximadamente un millón de salvadoreños enfrentaron condiciones severas de inseguridad alimentaria. Aunque recientemente se observó una leve reducción en el indicador de inseguridad alimentaria moderada a grave —de 3 millones a 2.9 millones de personas—, el riesgo de retroceso persiste debido a la amenaza constante de nuevos choques climáticos.
Perspectivas del sector agrícola y respuesta gubernamental
El sector agrícola salvadoreño sigue con atención los pronósticos climáticos. El presidente de la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO) ha señalado que las previsiones no son alentadoras. Según él, la influencia del fenómeno de El Niño podría conllevar temporadas de sequía prolongadas, que históricamente han reducido la productividad agrícola.
Ante este panorama, el gobierno mantiene sus proyecciones optimistas para el ciclo agrícola 2026-2027. El viceministro de Agricultura y Ganadería estimó que la cosecha de maíz podría alcanzar los 20 millones de quintales, mientras que la producción de frijol se situaría alrededor de 2.4 millones de quintales. Estas cifras representan un incremento respecto al ciclo anterior, que terminó con cerca de 18 millones de quintales de maíz producido, uno de los granos más consumidos en el país.
Las autoridades gubernamentales continúan impulsando programas enfocados en aumentar la producción agrícola como una estrategia clave para garantizar la seguridad alimentaria y el abastecimiento nacional.
Importancia del seguimiento climático y perspectivas futuras
El escenario de posible sequía y la probable llegada del fenómeno de El Niño colocan a El Salvador y a la región centroamericana en un estado de alerta. La evolución del comportamiento de las lluvias en las próximas semanas será determinante para definir si el impacto climático se limita a una advertencia o si se materializa en una reducción significativa de las cosechas y un aumento en los precios de los alimentos básicos.
En este contexto, la combinación de monitoreo climático, preparación comunitaria y políticas públicas orientadas a la resiliencia agrícola se presenta como el camino más viable para mitigar los efectos negativos de la sequía que amenaza la estabilidad alimentaria regional.
El Programa Mundial de Alimentos y los gobiernos locales continúan trabajando conjuntamente para implementar medidas preventivas y garantizar que las poblaciones vulnerables cuenten con los recursos necesarios para enfrentar este desafío climático, que podría poner en riesgo años de esfuerzo en la agricultura de subsistencia en Centroamérica.
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