¿Por qué el Papa León XIV verá la túnica atribuida a Jesús que fue robada y cortada?
Guardada desde hace unos 1,200 años en Francia, la reliquia atribuida a la túnica que Jesús llevó durante su pasión tiene una historia marcada por guerras, un robo, piezas perdidas y estudios científicos. Fue escondida para protegerla de invasores, cor...
Guardada desde hace unos 1,200 años en Francia, la reliquia atribuida a la túnica que Jesús llevó durante su pasión tiene una historia marcada por guerras, un robo, piezas perdidas y estudios científicos.
Fue escondida para protegerla de invasores, cortada en pedazos durante la Revolución Francesa, robada misteriosamente en 1983 y sometida siglos después a pruebas de laboratorio que todavía alimentan el debate sobre su antigüedad. Ahora, la Santa Túnica de Argenteuil, una de las reliquias vinculadas a la pasión de Cristo más veneradas en Francia, suma un nuevo capítulo a su particular historia: será presentada este viernes 25 de septiembre ante el Papa León XIV.
La reliquia será trasladada excepcionalmente desde la Basílica Saint-Denys de Argenteuil hasta el Stade de France, en Saint-Denis, donde el pontífice presidirá una vigilia de oración con unos 80,000 jóvenes como parte de su viaje apostólico a Francia, que se desarrolla del 25 al 28 de septiembre. Vatican News confirma que durante el encuentro habrá un momento especial de veneración de la túnica.
Pero ¿qué tiene de especial esta pieza de tela y por qué ha despertado tanta curiosidad durante siglos?
La túnica que los soldados no habrían querido cortar
De acuerdo con la tradición cristiana, la pieza conservada en Argenteuil sería la túnica sin costuras que llevaba Jesús durante su pasión.
El Evangelio de Juan relata que, después de la crucifixión, los soldados dividieron las vestiduras de Jesús, pero decidieron no romper una de ellas porque estaba tejida de una sola pieza. En lugar de cortarla, echaron suertes para decidir quién se quedaría con ella.
La Iglesia presenta la pieza de Argenteuil como vinculada a ese relato, aunque su autenticidad histórica no ha podido establecerse de manera concluyente.
Normalmente, ni siquiera podés verla completa. La prenda permanece enrollada dentro de un relicario en una capilla de la basílica y únicamente una pequeña parte queda visible. Las ocasiones en que se despliega completamente reciben el nombre de ostensiones.

Desde hace unos dos siglos se estableció la tradición de realizar una ostensión solemne aproximadamente cada 50 años. Hubo exposiciones en 1934 y 1984, aunque después se organizaron otras extraordinarias en 2016 y 2025.
La más reciente ocurrió precisamente entre el 18 de abril y el 11 de mayo de 2025, coincidiendo con el Jubileo de la Iglesia católica. En 2016, otra exposición excepcional atrajo a más de 220,000 peregrinos.
Una reliquia que habría llegado con Carlomagno
La historia tradicional de la Santa Túnica lleva hasta el Imperio bizantino.
Según la versión conservada por el santuario de Argenteuil, alrededor del año 800 la emperatriz Irene de Constantinopla habría entregado la reliquia a Carlomagno, quien posteriormente la confió a su hija Teodrada, religiosa y abadesa vinculada al monasterio de Argenteuil. Desde entonces, la ciudad francesa quedó asociada a la prenda.
Hay referencias todavía más antiguas a una supuesta túnica de Cristo. Gregorio de Tours escribió en el siglo VI sobre una prenda sin costuras conservada en Oriente, mientras otros textos medievales sitúan reliquias similares en lugares distintos.
Ahí comienza precisamente uno de los grandes misterios: reconstruir con certeza el recorrido de una tela durante tantos siglos resulta extremadamente difícil.
La cortaron para evitar que desapareciera
Uno de los episodios más llamativos ocurrió durante la Revolución Francesa.
En noviembre de 1793, ante el peligro de que los bienes religiosos fueran confiscados o destruidos, el sacerdote de Argenteuil decidió cortar la túnica en varias partes. Algunas fueron entregadas a habitantes de la zona y otras fueron enterradas.

Cuando salió de prisión en 1795, el sacerdote recuperó parte de la reliquia, pero nunca consiguió reunir todos los fragmentos.
A finales del siglo XIX, los pedazos existentes fueron colocados sobre un soporte de tela con forma de túnica. Esa es, en términos generales, la apariencia con la que la reliquia ha llegado hasta nuestros días.
Y cuando parecía que ya había sobrevivido a suficiente historia, ocurrió algo todavía más extraño.
El misterioso robo de 1983
El 12 de diciembre de 1983 se descubrió que la Santa Túnica había desaparecido de la basílica.
Durante semanas no se supo dónde estaba.
En febrero de 1984, la reliquia fue devuelta misteriosamente al entonces párroco. Las circunstancias completas de la devolución y la identidad de los responsables nunca quedaron públicamente aclaradas. Pese al episodio, la ostensión prevista para la Semana Santa de ese año pudo celebrarse.
Ese antecedente ayuda a entender por qué cualquier traslado de la reliquia exige fuertes medidas de seguridad.
¿Realmente tiene 2,000 años?
Aquí la historia se vuelve todavía más interesante.
La reliquia ha sido sometida a distintas investigaciones. Estudios promovidos por sus custodios han señalado la existencia de sangre humana, características textiles vinculadas con Oriente y micropartículas y pólenes asociados con el Mediterráneo y Oriente Próximo. Sin embargo, estos indicios no han resuelto definitivamente su autenticidad.
Una prueba de carbono 14 realizada en 2004 produjo un resultado particularmente polémico: situó la fabricación del tejido entre los años 530 y 650 después de Cristo, varios siglos después de la época de Jesús. El resultado fue difundido por el propio obispado de Pontoise.
Los responsables de la reliquia sostienen que su accidentada conservación —entierros, humedad, contaminación y numerosas manipulaciones— podría influir en determinados análisis y señalan otros estudios como argumentos a favor de una antigüedad diferente. Por eso, desde el punto de vista histórico y científico, la identificación de la pieza con la túnica de Cristo continúa siendo una cuestión abierta.
Una noche inédita en el Stade de France
Con toda esa historia detrás, la túnica dejará temporalmente Argenteuil este 25 de septiembre para llegar al Stade de France.
León XIV tiene previsto participar allí desde las 9:00 p. m., hora francesa, en una vigilia con jóvenes de entre 17 y 35 años. El programa incluye preguntas al Papa, oración, adoración y un momento de veneración ante la Santa Túnica.
Será una escena difícil de repetir: una prenda que atravesó más de un milenio de historia, sobrevivió a conflictos, fue cortada para esconderla, desapareció durante un robo y todavía genera preguntas entre creyentes, historiadores y científicos estará frente a un pontífice en uno de los estadios más conocidos de Francia.
Y, más allá de lo que cada persona crea sobre su origen, pocas piezas de tela pueden contar una historia semejante.
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