Por qué México importa más del 50% de su gasolina a pesar de ser gran productor de petróleo

Por qué México importa más del 50% de su gasolina a pesar de ser gran productor de petróleo

México, segundo mayor productor de petróleo en América Latina, importa más de la mitad de su gasolina debido a la calidad pesada y sulfurosa de su crudo y a refinerías obsoletas que limitan la autosuficiencia energética.

22 mayo 2026
0

México se posiciona como uno de los principales productores de petróleo a nivel mundial y es el segundo en América Latina, solo por detrás de Brasil. Esta riqueza en hidrocarburos representa alrededor del 30% de los ingresos federales y constituye un pilar fundamental para su economía y gasto social. Sin embargo, el país importa más del 50% de la gasolina que consume, principalmente desde Estados Unidos, aunque también recibe suministros de China, Singapur, Corea del Sur y los Países Bajos.

Según datos de la Secretaría de Energía, en 2018 México importaba aproximadamente el 75% de la gasolina consumida. En años recientes, esta cifra ha disminuido gracias a los esfuerzos gubernamentales para alcanzar la autosuficiencia energética, impulsados por las administraciones de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. Este objetivo se vuelve aún más relevante en un contexto mundial de volatilidad en los precios internacionales del petróleo y tensiones geopolíticas que afectan el suministro.

La naturaleza del petróleo mexicano y sus desafíos

Una de las razones fundamentales por las cuales México no es completamente autosuficiente en combustibles radica en la composición del petróleo que extrae. El crudo mexicano es predominantemente pesado y sulfurosos, similar al de Venezuela pero con un contenido incluso mayor de azufre. Esta característica complica su refinación y plantea retos tecnológicos importantes para las instalaciones mexicanas.

El país produce principalmente tres tipos de crudo: Maya (pesado),Istmo (ligero) y Olmeca (extraligero). Sin embargo, una parte significativa del petróleo nacional contiene altos niveles de asfaltenos, moléculas pesadas y pegajosas que pueden obstruir tuberías y equipos en las refinerías, generando dificultades operativas y costos adicionales.

Esta condición particular del crudo mexicano hace que el proceso de refinación sea costoso y desafiante, pues las instalaciones requieren tecnología avanzada para tratar un petróleo tan ácido y complejo.

Obsolescencia de las refinerías mexicanas

El estado de las refinerías mexicanas es otro factor crucial. Durante décadas, la inversión en mantenimiento y modernización fue insuficiente, bajo la premisa de que refinar petróleo no era rentable y que Pemex debía enfocarse en la venta de crudo sin procesar. Esto llevó a un abandono progresivo de las plantas, muchas de las cuales quedaron oxidadas, con maquinaria obsoleta o inoperante.

Actualmente, México procesa menos de 600,000 barriles diarios en sus refinerías, pese a una capacidad instalada de 1.6 millones. En contraste, las refinerías de la costa del Golfo de Estados Unidos, diseñadas para crudos pesados y complejos, operan con tecnologías mucho más avanzadas y eficientes.

Iniciativas para la autosuficiencia energética

Ante esta situación, el gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador impulsó un ambicioso plan para rehabilitar las seis refinerías existentes y construir una nueva en Dos Bocas, Tabasco. El objetivo fue dejar de importar gasolina y alcanzar la autosuficiencia en un plazo de tres años, como parte de una estrategia para garantizar la soberanía energética y evitar la vulnerabilidad ante interrupciones en el suministro externo.

El invierno de 2021 evidenció la dependencia de México respecto a los combustibles importados, cuando una helada en Texas paralizó gasoductos y ocasionó pérdidas millonarias. Ante este escenario, el gobierno buscó fortalecer la capacidad nacional de refinación para proteger la economía y mantener estables los precios a los consumidores.

Las inversiones han sido significativas: Pemex adquirió el 50% de la refinería Deer Park en Texas por 600 millones de dólares y destinó más de 21,000 millones de dólares para la construcción de la refinería Olmeca en Dos Bocas, diseñada para procesar los crudos extrapesados nacionales.

Continuidad y retos bajo la administración actual

En el Plan de Trabajo 2025-2030 presentado por Pemex y respaldado por el gobierno de Claudia Sheinbaum, se reafirma el compromiso con la seguridad energética y la ampliación de reservas que garanticen al menos una década de consumo. La petrolera estatal ha reportado avances en la producción de gasolina y diésel, atribuibles al fortalecimiento del Sistema Nacional de Refinación.

No obstante, expertos señalan que refinar petróleo en México sigue siendo más costoso que importar combustibles terminados, debido a la ineficiencia operativa y la tecnología aún en proceso de actualización. Esto representa un desafío para la rentabilidad de Pemex y para lograr la completa autosuficiencia energética.

Perspectivas económicas y críticas a la estrategia

El negocio de la refinación es reconocido por sus márgenes de beneficio reducidos y alta competitividad global. Algunos especialistas cuestionan si resulta conveniente para México invertir recursos en procesos que podrían ser más económicos si se importan combustibles desde países con mayor eficiencia tecnológica.

El economista Juan Carlos Belausteguigoitia destaca que, desde un punto de vista económico, puede ser más sensato vender el crudo a precio internacional y comprar gasolina en el extranjero, optimizando recursos para sectores prioritarios como educación, salud e infraestructura.

En el primer trimestre de 2026, Pemex reportó pérdidas de 2,600 millones de dólares, atribuibles al énfasis en la refinación nacional frente a un mercado global al alza y a las limitaciones operativas heredadas. Moody’s ha señalado que los desafíos incluyen la disminución de la producción y las pérdidas continuas en el segmento de refinación, debido a restricciones presupuestarias y falta de modernización.

Aunque el gobierno ha mantenido su apuesta por la autosuficiencia, el camino para procesar rentablemente el crudo pesado mexicano sigue siendo complejo y costoso.

Situación actual y retos futuros

Actualmente, la producción nacional de gasolina cubre cerca del 50% de la demanda interna, cifra significativa en comparación con el 20% registrado en 2018. Este avance refleja una transición hacia una mayor independencia energética, aunque aún persiste la necesidad de importar más de la mitad del combustible.

El balance entre la inversión en capacidad de refinación y la importación continúa siendo un tema central para la política energética mexicana, en un contexto de incertidumbre mundial y volatilidad en los precios del petróleo.

La experiencia mexicana evidencia que, más allá de ser un gran productor de petróleo, la calidad del crudo y la infraestructura de refinación son determinantes clave para la autosuficiencia en combustibles. El futuro dependerá de la capacidad del país para modernizar sus instalaciones, optimizar procesos y gestionar de forma eficiente sus recursos energéticos, asegurando así la estabilidad económica y energética.

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar este artículo.

Debes iniciar sesión para poder comentar.

Iniciar sesión