
Prevención y retos del grooming: la realidad de niños y adolescentes frente a una pantalla
El grooming es una amenaza creciente para niños y adolescentes en El Salvador, quienes enfrentan riesgos digitales desde temprana edad. Datos recientes revelan la insuficiente supervisión y desconocimiento sobre este delito, que explota la vulnerabilid...
En el contexto actual de creciente digitalización, la seguridad de niños y adolescentes frente a las pantallas se ha convertido en un tema de suma importancia en El Salvador. Durante una reciente conferencia sobre ciberseguridad, se planteó una reflexión que invita a repensar las percepciones comunes sobre la protección infantil: a partir de dos imágenes —una mostrando a niños y adolescentes jugando al aire libre y otra con un joven sentado frente a una pantalla en su habitación— se preguntó a los asistentes dónde creían que los menores estaban más seguros.
Las respuestas evidenciaron la complejidad del tema. Mientras que en la calle los riesgos de accidentes o delitos como hurtos son palpables y, en muchos casos, pueden ser mitigados con vigilancia directa, en el entorno doméstico la seguridad física parece estar garantizada. Sin embargo, surge una incertidumbre creciente respecto al tipo de actividades que los jóvenes realizan frente a sus dispositivos digitales y, sobre todo, con quién interactúan a través de ellos.
Violencia digital y grooming: un fenómeno silencioso pero alarmante
Según datos recopilados por el Mapa de Embarazo en Adolescentes, elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en colaboración con el Ministerio de Salud (MINSAL) de El Salvador, al menos un 3 % de adolescentes entre 13 y 17 años ha sufrido algún tipo de violencia en el entorno digital. Entre las manifestaciones identificadas se encuentran la publicación no autorizada de contenido sensible, la creación de material humillante, insultos, acoso sexual, suplantación de identidad y exclusión de grupos virtuales.
Estas situaciones suelen mantenerse en el anonimato, muchas veces desconocidas por padres, madres y docentes. Los adolescentes afectados intentan resolverlas por sí mismos o con apoyo de sus pares, lo que dificulta aún más la detección y atención adecuada. La dimensión del problema es difícil de imaginar para quienes no lo han vivido directamente, y esa falta de visibilidad contribuye a que el fenómeno persista sin la debida respuesta institucional y social.
¿Qué es el grooming y por qué es un riesgo creciente?
El grooming es un proceso de manipulación sexual en línea que involucra a un adulto que construye progresivamente un vínculo de confianza con un menor para luego explotarlo sexualmente. Esta modalidad delictiva no es nueva, pero su incidencia se ha multiplicado con la expansión de los teléfonos inteligentes y el uso masivo de redes sociales y plataformas digitales.
Los agresores no necesitan ingresar físicamente a los hogares o escuelas ni esperar en espacios públicos. Basta con una pantalla y una conexión a internet para que puedan captar la atención de niños, niñas y adolescentes, haciéndolos creer que están interactuando con alguien de su misma edad que los comprende y apoya.
En El Salvador, aunque el tema no ha alcanzado aún una atención pública significativa, los casos registrados y la experiencia regional muestran que el grooming ocurre con frecuencia y representa un grave problema para la seguridad y bienestar de los menores.
Respuesta regional y local: la Red Latinoamericana Grooming LATAM
Frente a los vacíos institucionales en la prevención y atención del grooming en El Salvador y otros países de América Latina, ha surgido la Red Latinoamericana Grooming LATAM. Esta alianza agrupa a 32 organizaciones de 15 países que trabajan de manera coordinada para abordar este fenómeno digital de alta gravedad.
En El Salvador, la Fundación Salvador del Mundo, una asociación salesiana, se ha sumado a este esfuerzo regional con el propósito de fortalecer las capacidades locales para detectar, prevenir y combatir el grooming.
Cifras que llaman a la reflexión
Los datos recopilados por Grooming LATAM para 2024 y 2025 reflejan una preocupante realidad:
- El 63 % de los jóvenes recibió su primer teléfono celular a los 9 años o antes, sin supervisión adulta ni formación sobre riesgos digitales.
- El 60 % de niños, niñas y adolescentes de la región ha mantenido conversaciones con desconocidos a través de redes sociales o videojuegos.
- Al 15 % se les solicitó el envío de imágenes desnudos o semidesnudos mediante internet.
- El 26 % ha sido invitado a establecer un noviazgo virtual.
- Siete de cada diez menores desconocen qué es el grooming y no pueden identificar las señales de esta modalidad de abuso.
Implicaciones para familias, escuelas y sociedad
Los riesgos digitales a los que están expuestos los menores frente a una pantalla demandan un compromiso conjunto de padres, madres, docentes y autoridades. Es fundamental aumentar la conciencia sobre las vulnerabilidades que el entorno digital puede generar, especialmente para quienes sufren soledad emocional o carencias afectivas, condiciones que el grooming explota para establecer vínculos de manipulación.
Las víctimas de grooming suelen ser jóvenes que buscan atención y comprensión, pero cuando el abuso ocurre, el silencio se convierte en el principal aliado del agresor. Por ello, la comunicación abierta, la educación en competencias digitales y la supervisión responsable son herramientas indispensables para proteger a los menores.
Acciones recomendadas
- Implementar programas educativos que informen a niños, niñas y adolescentes sobre los peligros digitales y cómo identificarlos.
- Promover espacios de diálogo en el hogar y en la escuela para que los menores se sientan seguros de expresar sus inquietudes.
- Fomentar la participación activa de los adultos en el uso responsable de las tecnologías por parte de los jóvenes.
- Fortalecer las normativas y mecanismos institucionales para la detección temprana y atención de casos de grooming.
- Difundir información accesible que permita a la sociedad reconocer y denunciar estas prácticas.
El desafío es claro: una pantalla puede ser suficiente para poner en riesgo la integridad de niños y adolescentes, pero también puede ser una herramienta para su protección si se utiliza con responsabilidad y conocimiento. En El Salvador, el camino hacia un entorno digital seguro requiere la suma de esfuerzos desde el hogar, la escuela y las organizaciones sociales, con el respaldo de políticas públicas efectivas y una cultura de prevención.
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