Producción de granos básicos en El Salvador registra caída del 20.9% en 18 años

Producción de granos básicos en El Salvador registra caída del 20.9% en 18 años

La producción de granos básicos en El Salvador disminuyó 20.9% en los últimos 18 años, con el maíz como el cultivo más afectado. Factores climáticos, sociales y económicos explican esta tendencia.

26 marzo 2026
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La producción de granos básicos en El Salvador ha experimentado una reducción significativa en los últimos 18 años, según datos recientes publicados por el Banco Central de Reserva (BCR) en la segunda entrega del V Censo Agropecuario y I de Pesca. La caída total en volumen alcanza los 3,543,734 quintales, lo que representa un descenso del 20.9% en la producción nacional entre 2006-2007 y 2025.

De acuerdo con el informe oficial, el volumen total producido de granos básicos pasó de 16,991,982 quintales en el ciclo agrícola 2006-2007 a 13,448,248 quintales proyectados para 2025. Este retroceso tiene implicaciones directas en la seguridad alimentaria del país, especialmente considerando la importancia de estos cultivos para la dieta y economía de las familias salvadoreñas.

Maíz: el cultivo más afectado

El maíz, uno de los pilares en la alimentación nacional, concentra la mayor parte de esta disminución. La producción de este cereal se redujo en 2,679,832 quintales, bajando de 13,530,506 quintales en 2006-2007 a 10,850,674 quintales en 2025. Esta caída representa un impacto considerable para los agricultores y consumidores, dado que el maíz es base de numerosos alimentos tradicionales y procesados en el país.

En otros granos básicos, la producción también mostró tendencias a la baja. El frijol descendió en 192,895.5 quintales, pasando de 1,184,051 a 991,155.5 quintales. El maicillo registró una reducción de 403,827.2 quintales, disminuyendo de 1,895,019 a 1,491,191.8 quintales. El caso más pronunciado corresponde al arroz, cuya producción cayó de 382,409 a 76,941.4 quintales, una disminución de 305,467.6 quintales.

Variaciones territoriales en la producción

Un análisis por departamentos revela que únicamente dos regiones han registrado aumentos en la producción de granos básicos entre 2007 y 2025. El departamento de Ahuachapán experimentó un crecimiento de 260,310 quintales (16.4%),pasando de 1,583,356 a 1,843,666 quintales. Por su parte, Sonsonate mostró un incremento de 17,779 quintales, al pasar de 1,121,118 a 1,138,897 quintales.

En contraste, el resto de departamentos presentó disminuciones. Los mayores descensos se observaron en Usulután, con 855,066 quintales menos (-44.9%),seguido de La Paz, que disminuyó 613,605 quintales (-49.4%),y La Libertad, con una caída de 614,372 quintales (-33.6%). Estos resultados evidencian una concentración significativa de la contracción productiva en estas zonas.

Factores que afectan la producción agrícola

Analistas y representantes gremiales atribuyen esta tendencia negativa a una combinación de factores climáticos, sociales y económicos que han impactado al sector agrícola nacional. Entre las causas principales destacan los efectos del cambio climático, la escasez de mano de obra agrícola, el aumento en los costos de alquiler de tierras y las fluctuaciones internacionales que elevan los precios de insumos.

El cambio climático ha provocado eventos meteorológicos adversos que afectan los cultivos. Tormentas recientes como Pilar, Julia y Sara entre 2022 y 2023 causaron pérdidas estimadas entre el 30% y 50% de la producción agrícola, según información de la Mesa Agropecuaria, Rural e Indígena. Estos fenómenos generan déficits anuales que dificultan la recuperación del sector.

En el ámbito social, la migración de jóvenes hacia zonas urbanas o al extranjero en búsqueda de mejores oportunidades ha reducido la disponibilidad de mano de obra en las zonas rurales, complicando la labor agrícola tradicional. Además, el incremento en el precio de los insumos, agravado por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, ha encarecido la producción, afectando principalmente a pequeños y medianos productores.

En cuanto a las políticas públicas, diversos sectores señalan que las importaciones masivas de granos no fomentan la producción local ni benefician al consumidor en términos de precios más accesibles. Esta situación limita los incentivos para que los agricultores incrementen su producción y contribuyan a la autosuficiencia alimentaria.

Medidas gubernamentales para revertir la tendencia

El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ha implementado iniciativas enfocadas en aumentar la producción nacional de granos básicos. Entre ellas destaca un programa dirigido a fortalecer la oferta agrícola, con metas ambiciosas para los próximos ciclos agrícolas.

En una entrevista reciente, el viceministro de Agricultura y Ganadería indicó que la cosecha de maíz podría superar los 18 millones de quintales en el cierre del ciclo actual, consolidando el incremento generado por las medidas gubernamentales. Para el ciclo 2026-2027, la expectativa es alcanzar una producción nacional de 20 millones de quintales de maíz.

Una de las últimas acciones implementadas consiste en la venta de insumos agrícolas a bajo costo, mediante unidades móviles y mecanismos de precompra. Esta estrategia busca facilitar el acceso de los productores a fertilizantes y otros elementos esenciales para la producción, en un contexto internacional marcado por el aumento del precio del petróleo y el cierre del estrecho de Ormuz, que afecta la distribución global de fertilizantes.

En 2022, el gobierno también intervino comercializando fertilizantes a costos reducidos para mitigar el impacto de la crisis global ocasionada por la guerra entre Rusia y Ucrania.

Perspectivas y desafíos para el sector agrícola

A pesar de los esfuerzos gubernamentales, la reducción en la superficie cultivada y en la cantidad de quintales producidos mantiene la producción de granos básicos por debajo de los niveles observados a principios del siglo XXI. Esta tendencia a la baja podría afectar la autosuficiencia alimentaria y la estabilidad económica de las zonas rurales si no se implementan medidas integrales y sostenibles.

El desafío para El Salvador radica en enfrentar simultáneamente las condiciones climáticas adversas, incentivar la participación de nuevos agricultores, mejorar el acceso a insumos y fortalecer las políticas públicas que promuevan el desarrollo agrícola local. Solo mediante un enfoque coordinado será posible revertir la caída en la producción y garantizar la seguridad alimentaria de la población.

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