
Proliferación de cianobacterias afecta suministro de agua en comunidades del lago de Coatepeque
La presencia de cianobacterias en el lago de Coatepeque ha obligado a suspender la extracción de agua para 18 comunidades, afectando a unas 8,000 personas y repercutiendo en el turismo y la pesca.
La cuenca del lago de Coatepeque, ubicada en el Área Natural Protegida en Santa Ana, enfrenta un nuevo desafío ambiental y social debido a la proliferación de cianobacterias que afecta a 18 comunidades que habitan en sus inmediaciones. Este fenómeno ha provocado que aproximadamente 8,000 habitantes se queden sin acceso al agua potable desde hace más de una semana.
Estas comunidades, que no cuentan con un servicio formalizado de agua potable, dependen directamente del recurso hídrico del lago para abastecerse mediante bombas. Sin embargo, la densa concentración de cianobacterias ha obstruido las tuberías, lo que ha obligado a suspender la extracción del agua para evitar daños en los equipos. Cada familia paga en promedio $6 mensuales por este servicio, que ahora ha quedado interrumpido.
Un residente de la comunidad Planes de la Laguna expresó la gravedad de la situación: "La urgencia más grande somos nosotros, los habitantes que nos hemos quedado sin agua. Más del 60 % de las familias de la cuenca se abastecen del lago, y ahora llevamos más de una semana sin agua para consumo o actividades diarias. La alcaldía y la Autoridad Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) envían camiones cisterna, pero no son suficientes para las 18 comunidades. Por eso, debemos comprar agua embotellada para beber".
La proliferación de estas algas también tiene repercusiones económicas y sociales para la zona. Comerciantes y pescadores han reportado una disminución en la afluencia de visitantes, motivada por el mal olor que emanan las cianobacterias en las playas del lago, lo que afecta la actividad turística y la pesca local.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) reportó oficialmente el fenómeno hasta el 23 de abril, aunque expertos y habitantes indican que la presencia de filamentos de algas se detectó desde el 12 de abril, con una acumulación densa visible desde el 18 de abril. El biólogo Rubén Sorto, con amplia experiencia en la cuenca, explicó que este fenómeno es natural y se relaciona con el aumento de la temperatura del agua, un efecto asociado al cambio climático.
Según el monitoreo realizado por la Fundación Coatepeque, en las semanas recientes la temperatura del lago alcanzó los 30 grados centígrados, superando el promedio habitual de 28 grados. Sorto enfatizó que la concentración densa de algas aumentó notablemente desde el 18 de abril y que, a menos que se presenten lluvias que reduzcan la temperatura y mezclen las aguas, la proliferación podría extenderse hacia el centro y otras zonas del lago.
En cuanto a las acciones para mitigar el problema, el 4 de diciembre de 2024 se inauguró un proyecto de instalación de 60 boyas ultrasónicas en el lago de Coatepeque, con una inversión de $6.7 millones. Estas boyas tienen como objetivo ayudar a controlar el crecimiento de las cianobacterias y contribuir a la restauración ambiental del ecosistema lacustre.
Este viernes 24 de abril, personal del MARN, la Autoridad Salvadoreña del Agua (ASA),la Fuerza Naval, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y alcaldías locales trabajaban en la extracción manual de las algas en el sector de playa El Manguito. Sin embargo, no se ha confirmado el destino final de la biomasa extraída.
Consultas realizadas al MARN y a la ASA sobre las medidas específicas para enfrentar la proliferación y el impacto en las comunidades aún no han recibido respuesta oficial.
El lago de Coatepeque es uno de los cuerpos de agua más importantes de El Salvador, tanto por su valor ambiental como por su relevancia para la economía local a través del turismo y la pesca. La actual crisis pone en evidencia la necesidad de implementar estrategias integrales que combinen monitoreo ambiental, acciones de mitigación y apoyo a las comunidades afectadas para garantizar el uso sostenible y la protección de este recurso vital.
Las autoridades y actores involucrados enfrentan el reto de equilibrar la conservación ambiental con la garantía del acceso al agua potable para miles de salvadoreños que dependen del lago de Coatepeque, en un contexto de cambios climáticos que aumentan la vulnerabilidad de los ecosistemas acuáticos.
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