
Proyecto RECLIMA restaura más de 2,600 hectáreas en La Unión Norte para fortalecer resiliencia climática
El proyecto RECLIMA ha restaurado más de 2,600 hectáreas en La Unión Norte, fortaleciendo ecosistemas y capacidad hídrica en el Corredor Seco, con participación comunitaria y apoyo internacional.
Entre 2024 y 2025, un total de 2,600 hectáreas de terreno en ocho distritos del municipio La Unión Norte han sido restauradas como parte de una iniciativa integral para fortalecer la resiliencia climática en El Salvador. Esta labor se desarrolla en el marco del proyecto denominado RECLIMA, cuyo objetivo principal es mitigar los efectos del cambio climático en el Corredor Seco, una de las regiones más afectadas por la sequía y la degradación ambiental.
El proyecto, liderado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Fundación Campo, cuenta con el financiamiento del Fondo Verde del Clima y la activa colaboración de las comunidades locales. Las acciones implementadas incluyen reforestación, conservación de suelos y mejoras en la infiltración del agua, enfocándose especialmente en zonas próximas a fuentes de recarga hídrica, vitales para la sostenibilidad de los ecosistemas y actividades productivas.
Intervenciones técnicas y participación comunitaria
Las labores de restauración han involucrado una combinación de actividades técnicas y el compromiso directo de los habitantes del territorio. Los trabajos de reforestación buscan recuperar la cobertura vegetal que ha sido degradada por años de uso intensivo o abandono, mientras que las técnicas de conservación de suelo buscan detener la erosión y mejorar la capacidad del terreno para retener agua.
La subcoordinadora del proyecto RECLIMA destacó la importancia de la participación comunitaria, señalando que los propietarios de las tierras han asumido un rol activo en la siembra de árboles y en la adopción de prácticas que favorecen la infiltración hídrica. Este involucramiento es fundamental para garantizar la sostenibilidad de las intervenciones y fortalecer el sentido de responsabilidad ambiental local.
Diagnóstico inicial y retos del territorio
RECLIMA comenzó con un diagnóstico territorial que permitió identificar las principales problemáticas ambientales del área, entre ellas la degradación crítica de suelos, la pérdida de áreas boscosas y el deterioro de los sistemas productivos. Estas condiciones limitan la capacidad de las comunidades para adaptarse a eventos climáticos extremos y afectan directamente la seguridad alimentaria y los medios de vida.
Desde Fundación Campo se ha destacado que muchas zonas intervenidas presentaban un estado de abandono y ecosistemas dañados, por lo que la restauración ambiental se convierte en una prioridad para recuperar la funcionalidad de estos espacios. La recuperación de suelos y la mejora en la infiltración de agua son acciones que permiten no solo restablecer la biodiversidad, sino también aumentar la disponibilidad hídrica para el consumo humano y agrícola.
Amplitud y alcance del proyecto en el Corredor Seco
Si bien las intervenciones en La Unión Norte han tenido un impacto significativo, el alcance del proyecto RECLIMA se extiende a 114 distritos dentro del Corredor Seco salvadoreño. Esta región, caracterizada por condiciones climáticas adversas y una elevada vulnerabilidad a la escasez hídrica, requiere de estrategias integrales para mitigar los efectos del cambio climático.
El enfoque del proyecto contempla no solo la restauración de ecosistemas degradados, sino también la mejora en la gestión del agua y la promoción de prácticas agrícolas sostenibles. La articulación con instituciones nacionales e internacionales ha sido clave para el desarrollo de estas acciones, generando un marco colaborativo que fortalece las capacidades locales y garantiza un manejo integrado de los recursos naturales.
Un modelo replicable para la adaptación climática
Los resultados alcanzados en La Unión Norte evidencian que la combinación de financiamiento internacional, conocimiento técnico especializado y participación comunitaria puede ofrecer soluciones concretas y sostenibles frente a la degradación ambiental. Este modelo ha permitido restaurar áreas naturalizadas y mejorar las condiciones productivas, lo cual es fundamental para la adaptación de las comunidades a los efectos del cambio climático.
Las acciones continuarán en los próximos meses con actividades complementarias, incluyendo el monitoreo constante de las áreas intervenidas, el mantenimiento de las obras realizadas y el fortalecimiento de las capacidades locales mediante capacitación y acompañamiento técnico. Estos procesos son esenciales para garantizar la conservación y el buen uso de los recursos restaurados.
Finalmente, el proyecto RECLIMA constituye una referencia para otras zonas del país que enfrentan problemáticas similares. Su enfoque integral y participativo puede ser replicado para promover la resiliencia y adaptación climática en territorios que requieren urgentemente restauración ambiental y manejo sostenible de sus recursos.
Esta iniciativa representa un avance importante en la respuesta a los desafíos ambientales de El Salvador, contribuyendo a la protección de los ecosistemas y al bienestar de las comunidades rurales en la región del Corredor Seco.
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