
¿Qué revela un planeta que sobrevivió a una estrella muerta sobre el futuro del Sol?
Un planeta gigante, similar a Júpiter, está dando nuevas señales sobre lo que podría ocurrir con los mundos más grandes del sistema solar cuando el Sol llegue al final de su vida. El hallazgo de WD 1856 b, un exoplaneta que orbita de forma sorprendente...
Un planeta gigante, similar a Júpiter, está dando nuevas señales sobre lo que podría ocurrir con los mundos más grandes del sistema solar cuando el Sol llegue al final de su vida.
El hallazgo de WD 1856 b, un exoplaneta que orbita de forma sorprendentemente cercana los restos de una estrella muerta, se ha convertido en una ventana hacia un futuro extremadamente lejano: el momento en que el Sol deje de ser la estrella que sostiene la vida en la Tierra y se transforme primero en una gigante roja y después en una enana blanca.
De acuerdo con información publicada por CNN, nuevas observaciones realizadas con el Telescopio Espacial James Webb permitieron estudiar con más detalle este sistema planetario, ubicado a unos 80 años luz de la Tierra. Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature el 1 de julio de 2026 bajo el estudio “Aerosols and hydrocarbons in the atmosphere of a white dwarf planet”.
Un planeta gigante alrededor de una estrella muerta
WD 1856 b fue detectado en 2020 y desde entonces llamó la atención de los astrónomos por una razón difícil de ignorar: es un planeta del tamaño de Júpiter que gira alrededor de una enana blanca, es decir, el remanente compacto de una estrella que ya murió.
El sistema resulta extraño porque la estrella muerta tiene aproximadamente el tamaño de la Tierra, mientras que el planeta es unas siete veces más grande que ella. Según los datos citados por CNN, WD 1856 b completa una vuelta alrededor de su estrella cada 34 horas y se encuentra a menos de 3 millones de kilómetros de su anfitriona.
Esa cercanía es lo que vuelve el caso tan desconcertante. Cuando una estrella similar al Sol agota su combustible, se expande hasta convertirse en una gigante roja. En ese proceso, puede crecer más de 100 veces su tamaño original y destruir o alterar los planetas que están demasiado cerca.
Por eso, la gran pregunta para los investigadores era cómo un planeta gigante pudo sobrevivir a una etapa tan violenta y terminar orbitando tan cerca de los restos de su estrella.

El Webb encontró señales en su atmósfera
Para responder a ese misterio, un equipo internacional de astrónomos utilizó el Telescopio Espacial James Webb. Según la Agencia Espacial Europea, las observaciones permitieron estudiar el tránsito de WD 1856 b frente a su estrella, medir su masa, estimar su temperatura y detectar señales de su atmósfera.
Observar el fenómeno no fue sencillo. CNN detalla que el tránsito del planeta dura apenas ocho minutos, un margen extremadamente corto para capturar la luz necesaria y obtener información sobre su atmósfera.
El espectro obtenido por el Webb reveló indicios de hidrocarburos, aerosoles y emisión térmica del lado nocturno del planeta. La NASA también informó que el telescopio detectó señales de metano en la atmósfera de WD 1856 b mientras el planeta pasaba frente a la enana blanca.
Los datos del estudio estiman que WD 1856 b tiene entre 4.3 y 10.9 veces la masa de Júpiter, además de una temperatura efectiva mayor a la esperada si solo estuviera siendo calentado por su estrella muerta.
Ese calor adicional es una de las claves del caso. Para los científicos, podría indicar que el planeta no siempre estuvo tan cerca de la enana blanca, sino que migró hacia el interior del sistema después de la muerte de su estrella.
Dos posibles caminos para explicar su supervivencia
Según CNN, los investigadores manejan dos teorías principales para explicar cómo WD 1856 b llegó a su órbita actual.
La primera es el llamado “modelo de engullimiento”. Esta posibilidad plantea que el planeta pudo haber sido tragado por su estrella cuando esta se expandió como gigante roja, pero logró sobrevivir a ese episodio extremo.
La segunda hipótesis es el “modelo de interacción gravitacional”. En ese escenario, WD 1856 b habría evitado ser destruido durante la fase más violenta de la estrella, pero después fue empujado hacia una órbita más cercana por la influencia gravitacional de otros cuerpos del sistema.
Los nuevos datos parecen favorecer la segunda explicación. El estudio citado por Nature indica que el planeta pudo haber experimentado un evento de recalentamiento relacionado con su migración miles de millones de años después de que la estrella ya se había convertido en una enana blanca.
Además, la presencia de metano en su atmósfera suma otra pista. De acuerdo con los investigadores citados por CNN, si el planeta hubiera sido engullido durante la etapa de gigante roja, su composición atmosférica podría haber cambiado de otra manera.

Qué tiene que ver con el futuro del Sol
El caso de WD 1856 b no solo importa por ser un sistema raro. También ofrece una referencia para pensar en el destino del sistema solar.
El Sol no morirá pronto. Según la información citada por CNN, se espera que dentro de unos 5,000 millones de años se expanda hasta convertirse en una gigante roja. En esa etapa, los planetas más cercanos, como Mercurio y Venus, quedarían en una zona de alto riesgo.
La Tierra se encontraría cerca del borde de esa región peligrosa, por lo que su destino todavía no está completamente claro. Sin embargo, los gigantes gaseosos del sistema solar, como Júpiter y Saturno, podrían sobrevivir durante mucho más tiempo.
Después de la fase de gigante roja, el Sol terminaría convirtiéndose en una enana blanca. En ese escenario, los planetas que sobrevivan continuarían orbitando el remanente estelar, aunque sus distancias podrían cambiar.
El sistema WD 1856 muestra que la muerte de una estrella no siempre significa el final inmediato de todos sus planetas. Algunos mundos pueden permanecer, transformarse y moverse hacia órbitas inesperadas incluso después de una etapa estelar extrema.
Un adelanto de un futuro lejano
El hallazgo también ayuda a ampliar la forma en que los científicos entienden la evolución de los sistemas planetarios. Durante mucho tiempo, se asumía que los planetas ubicados cerca de una estrella moribunda tenían pocas probabilidades de sobrevivir.
WD 1856 b demuestra que la historia puede ser más compleja. Un planeta gigante puede resistir, migrar y conservar una atmósfera detectable incluso después de que su estrella haya muerto.
Para el público general, la importancia del descubrimiento está en la imagen que ofrece: un mundo enorme, parecido a Júpiter, girando alrededor de una estrella apagada, como si fuera una fotografía anticipada de lo que podría ocurrir en el sistema solar dentro de miles de millones de años.
La investigación no permite afirmar que Júpiter o Saturno tendrán exactamente el mismo destino, pero sí abre una posibilidad fascinante: los planetas gigantes podrían seguir existiendo mucho después de que el Sol deje de brillar como lo hace hoy.
Según CNN, los científicos esperan nuevos resultados de observaciones adicionales del Webb para analizar con mayor profundidad la química atmosférica de WD 1856 b. Esos datos podrían ayudar a entender mejor cómo sobrevivió este planeta y qué dice su historia sobre el futuro remoto de otros sistemas solares, incluido el nuestro.
En el fondo, WD 1856 b no solo es un planeta extraño alrededor de una estrella muerta. Es una pista cósmica sobre la resistencia de algunos mundos ante el final de sus estrellas y una mirada anticipada a un capítulo lejano de la historia del sistema solar.
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