
Reino Unido acuerda devolver Chagos a Mauricio pese a críticas y controversias internacionales
El Reino Unido firmó un acuerdo para devolver el archipiélago de Chagos a Mauricio, bajo polémicas por la base militar y derechos de los habitantes expulsados hace décadas.
El pasado 22 de mayo, el Reino Unido firmó un acuerdo histórico para devolver el archipiélago de Chagos a Isla Mauricio, tras décadas de controversia sobre la soberanía y los derechos de sus antiguos habitantes. Este pacto, aún pendiente de ratificación en ambos países, ha desatado críticas internacionales y una fuerte reacción política en Estados Unidos, donde el expresidente Donald Trump calificó la decisión como una “gran estupidez”.
Contexto histórico y disputa territorial
El archipiélago de Chagos, ubicado en el Océano Índico, fue objeto de disputa desde la independencia de Mauricio en 1968. Antes de ello, el Reino Unido separó este conjunto de islas del territorio mauriciano para mantener el control estratégico que representa Diego García, la isla más grande del archipiélago. En este enclave, Reino Unido y Estados Unidos establecieron una base militar conjunta entre 1967 y 1973, proceso que implicó la expulsión forzada de la población local, conocida como los chagosianos, quienes fueron reasentados principalmente en Mauricio, Seychelles e Inglaterra.
Desde entonces, Mauricio ha reclamado la soberanía sobre Chagos argumentando que la cesión fue impuesta para asegurar la base militar. En apoyo a esta postura, organismos internacionales como la Corte Internacional de Justicia (CIJ),la Asamblea General de Naciones Unidas y la Unión Africana se pronunciaron a favor de la devolución del archipiélago a Mauricio.
El acuerdo de devolución y sus condiciones
El acuerdo firmado por el primer ministro británico, Keir Starmer, establece la transferencia formal de soberanía del archipiélago a Mauricio, mientras que Reino Unido mantendrá el arrendamiento de la base militar en Diego García por un plazo mínimo de 99 años. El contrato de arrendamiento está valorado en 101 millones de libras esterlinas anuales, aproximadamente 120 millones de euros.
Además, el tratado incluye disposiciones para facilitar el reasentamiento de los chagosianos expulsados, aunque no contempla su retorno a Diego García, donde permanece la instalación militar. Esta situación ha generado debate sobre los derechos humanos y el reconocimiento de las víctimas de la expulsión forzada ocurrida hace más de medio siglo.
Reacciones internacionales y críticas
La devolución del archipiélago ha suscitado opiniones encontradas. Por un lado, Mauricio celebra el avance hacia la recuperación de su territorio, mientras que organizaciones como Human Rights Watch han criticado la falta de consulta significativa a los chagosianos durante las negociaciones, señalando que sus derechos no fueron adecuadamente considerados.
En junio, expertos de la ONU manifestaron que el acuerdo no garantizaba plenamente los derechos de los antiguos habitantes, recomendando una renegociación de los términos para incluir sus demandas y reparar las injusticias históricas.
En Estados Unidos, la reacción fue especialmente crítica por parte del expresidente Donald Trump, quien utilizó su plataforma en la red social Truth Social para calificar la decisión británica como una “gran estupidez”. Trump argumentó que la cesión de un territorio de alta importancia estratégica representa un riesgo para la seguridad nacional y aprovechó para reiterar su propuesta de adquisición de Groenlandia, en un contexto de competencia geopolítica global.
Las negociaciones previas y la participación de Estados Unidos
Las negociaciones entre Reino Unido y Mauricio se oficializaron en noviembre de 2022, bajo el gobierno conservador británico, con la participación del entonces ministro de Exteriores James Cleverly. Durante este proceso, surgieron demandas por parte de distintos grupos chagosianos para ser incluidos en las discusiones o para realizar un referéndum que definiera el futuro del archipiélago.
En octubre de 2024, Reino Unido anunció su intención de devolver Chagos a Mauricio, pero la victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos puso en incertidumbre el futuro del acuerdo, dado el papel estratégico de la base militar estadounidense en Diego García. Finalmente, en abril de 2025, el gobierno británico confirmó el respaldo estadounidense para la firma del acuerdo, con la aprobación explícita de Trump, aunque posteriormente este mismo expresidente criticó el pacto.
Implicaciones estratégicas y futuras perspectivas
La base militar en Diego García es considerada un activo clave para la proyección estratégica de Reino Unido y Estados Unidos en el Océano Índico y la región del Indo-Pacífico. La continuidad del arrendamiento en el marco del acuerdo garantiza la permanencia de esta instalación, pero el cambio de soberanía implica un nuevo escenario diplomático.
Para Mauricio, la recuperación formal de Chagos es un paso importante hacia la consolidación de su integridad territorial y el reconocimiento de las injusticias históricas sufridas por los chagosianos. Sin embargo, el desafío de garantizar el derecho al retorno o a una reparación efectiva para los afectados permanece abierto y ha sido señalado como una deuda pendiente por organismos internacionales de derechos humanos.
En El Salvador y la región, este caso ejemplifica la complejidad de las disputas territoriales vinculadas a intereses geopolíticos y militares, así como la importancia del respeto a los derechos humanos en la resolución de conflictos internacionales.
El acuerdo entre Reino Unido y Mauricio marca un precedente significativo en el ámbito diplomático y muestra cómo las presiones internacionales y las demandas históricas pueden influir en la redefinición de fronteras y soberanías, incluso cuando existen intereses estratégicos de gran envergadura.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar este artículo.
Debes iniciar sesión para poder comentar.
Iniciar sesión