
Residentes de La Asunción rechazan viviendas temporales ante desalojo por obra del metrocable
Cuatro familias en La Asunción, San Salvador, enfrentan inminente desalojo por construcción del metrocable. Rechazan viviendas temporales que les ofrecen y solicitan soluciones dignas.
La Comunidad La Asunción, ubicada sobre la Alameda Juan Pablo II en San Salvador, se encuentra en medio de un proceso de desalojo debido a la construcción de una de las torres del sistema de metrocable Mejicanos-San Salvador. El espacio donde habitan no supera los 30 metros cuadrados y alberga a cuatro familias que deberán desocupar el lugar, aunque aún no cuentan con una fecha exacta para el desalojo.
Actualmente, las obras ejecutadas por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) generan una gran cantidad de polvo que afecta directamente a los residentes. Blanca Rivas, una de las habitantes, manifestó su preocupación por las condiciones en las que se encuentra su vivienda y su salud. “Mire, hasta yo tengo polvo en el cuerpo”, comentó, mientras mostraba cómo las mesas, sillas y sillones de su casa están cubiertos por una capa de polvo producto de los trabajos de demolición y construcción realizados desde la semana pasada.
El equipo del MOP trabaja frente a las viviendas, lo que ha provocado que objetos como el ventilador de Blanca también se llenen de polvo. La residente expresó su incomodidad y rechazó las opciones de reubicación que les han ofrecido, argumentando que no son viables para sus necesidades.
Ofrecimiento de viviendas temporales genera rechazo
El pasado 3 de marzo, representantes del Fondo Nacional de Vivienda Popular (FONAVIPO) visitaron la comunidad para informar a las familias de La Asunción que, en caso de no encontrar una casa para alquilar, serán reubicadas en “champas temporales” con baños portátiles. Esta solución provisional estaría ubicada en un terreno cercano, donde se planea construir apartamentos en el proyecto habitacional Los Cocodrilos, en Agua Caliente, Soyapango.
Según Blanca, la propuesta no satisface las necesidades de las familias, quienes consideran que las condiciones son precarias e inadecuadas. “El representante de FONAVIPO me dijo que si no encontramos casa podemos ir a hacer una champita, pero que los baños serán portátiles mientras construyen los apartamentos”, relató. Otros habitantes manifestaron su desconcierto ante la reubicación, dado que no consideran que su presencia obstaculice las obras, y temen las consecuencias de residir en espacios tan limitados y expuestos.
Dificultades para encontrar viviendas en alquiler
Las familias recibieron un apoyo económico de $300 mensuales por un año para facilitar la búsqueda de una vivienda en alquiler. Sin embargo, esta ayuda no ha sido suficiente para cubrir las altas demandas del mercado inmobiliario en San Salvador. Los residentes aseguran que las casas disponibles tienen precios que oscilan entre $400 y $500, además de requerir depósitos adicionales.
Ante esta situación, los habitantes de La Asunción solicitan que se les facilite una vivienda acorde a sus condiciones, en la que puedan mantener sus negocios y animales domésticos. Una residente que prefirió mantener el anonimato señaló: “Vamos a andar con las cosas de un lado para otro y esto (la construcción de los apartamentos) de aquí que termine... Estamos a tiempo de ser escuchados, que al menos nos den un lote o una vivienda pequeña donde tengamos espacio”.
Inconformidad con el terreno asignado para reubicación
Las familias visitaron el terreno asignado para la construcción de los apartamentos en Agua Caliente, pero expresaron su descontento, principalmente por la existencia de un barranco en la parte posterior del terreno, lo que consideran un riesgo. Además, manifestaron que un apartamento no se ajusta a su modo de vida ni a sus ingresos.
Una de las residentes describió el espacio provisional propuesto para la construcción de las “champas” temporales como un estacionamiento con un gran solerón, sin acceso a agua potable. “Me imagino que vamos a terminar salcochados”, indicó, evidenciando la preocupación por la exposición al sol y la falta de servicios básicos.
El temor de estas familias radica en que, sin recursos suficientes ni negocios propios, no podrán cubrir los costos de servicios como agua, energía eléctrica, vigilancia y mantenimiento que conlleva vivir en un apartamento.
Peticiones al Gobierno y riesgos para la salud
Ante la incertidumbre y la desesperación, los residentes han hecho un llamado al presidente de la República para que intervenga y les proporcione una solución adecuada. Blanca Rivas enfatizó que no buscan viviendas lujosas, sino un espacio digno donde puedan conservar sus pertenencias y animales, y que les permita mantener su estilo de vida humilde.
Además de las preocupaciones por la reubicación, las condiciones actuales de la comunidad afectan la salud de los residentes. Uno de los habitantes, de 79 años y que vive en La Asunción desde 1996, tiene problemas de audición y teme el traslado a un lugar sin árboles ni sombra que proteja del calor intenso. Su esposa, que padece diabetes, también ha sufrido afectaciones respiratorias debido al polvo generado por las obras.
Otra residente expresó su angustia por su salud, pues es diabética, hipertensa y presenta taquicardia. Manifestó que prefieren un terreno propio donde puedan construir su vivienda y no un apartamento donde no se les permita realizar adaptaciones como colocar láminas o tener mascotas. “Tengo cinco perros y un gato, no los puedo regalar ni botar”, afirmó con preocupación.
Avances en la construcción y perspectivas
Las obras del metrocable continúan y ya se registran avances con la construcción de la torre número 4, ubicada entre los edificios 23 y 24 de la colonia Zacamil. Vecinos relataron que se realizaron excavaciones de entre 3 y 4 metros de diámetro, lo que indica el progreso de la infraestructura.
Mientras tanto, las familias de La Asunción mantienen la esperanza de ser escuchadas y recibir una respuesta que tome en cuenta sus necesidades reales, tanto para la reubicación como para preservar su calidad de vida durante y después del proceso de desalojo.
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