Salvadoreños aprendices de robótica a ganar la medalla de oro en Corea del Sur
«¡¡¡Le ganamos a China!!!», exclamó con efervescencia Stephanie Orantes, mentora de los cinco jóvenes salvadoreños que participaron en el FIRST Global Challenge 2026, celebrado en octubre en Corea del Sur. Detrás de aquella expresión y de la medalla de...
«¡¡¡Le ganamos a China!!!», exclamó con efervescencia Stephanie Orantes, mentora de los cinco jóvenes salvadoreños que participaron en el FIRST Global Challenge 2026, celebrado en octubre en Corea del Sur.
Detrás de aquella expresión y de la medalla de oro obtenida por el equipo hubo meses de preparación, pruebas, modificaciones y experiencias que comenzaron en los talleres de la Fundación Salvador del Mundo (FUSALMO).
La competencia reunió a delegaciones de más de 190 países, entre ellos representantes de Europa, Asia y América.

De las primeras clases de robótica al mundial en Corea del Sur
Gabriela Valencia, Judith Pérez, Elisa Ramos, Miguel Alferes y Mario Alvarenga representaron a El Salvador en el FIRST Global Challenge 2026, celebrado del 7 al 10 de octubre en Incheon, Corea del Sur.
Durante la competencia, Miguel desempeñó el papel de jugador humano (human player), mientras que Mario fue el encargado de controlar los movimientos del robot (driver).
Los cinco integrantes obtuvieron una medalla de oro como parte de una alianza internacional conformada también por delegaciones de Venezuela, Uzbekistán y la República de Moldavia.
Aunque el resultado se conoció durante el campeonato, las historias de sus protagonistas comenzaron mucho antes, incluso años. Algunos llegaron a los talleres sin conocimientos previos de robótica.

Gabriela Valencia de 16 años, capitana del equipo, comenzó a aprender robótica en 2026, cuando su mamá la animó a inscribirse en FUSALMO. Sin experiencia previa, descubrió una enseñanza basada en la práctica y el trabajo en equipo.
Con el tiempo asumió la capitanía, un papel que, según explicó, implica escuchar las ideas de sus compañeros y definir estrategias para competir. Aunque enfrentarse a robots de otros países le generó nervios e inseguridad, el apoyo del equipo fortaleció su confianza.
A diferencia de Gabriela, Judith Pérez, programadora del equipo, llevaba tres años formándose en FUSALMO. Su pasión por la robótica comenzó desde pequeña. En este consiguió un lugar en la delegación salvadoreña, esta vez para competir en Corea del Sur.

La joven de 18 años reconoció que enfrentarse a equipos asiáticos y europeos le generó presión, pero también le permitió demostrar sus habilidades. Ahora se prepara para ingresar a la universidad y estudiar Ingeniería en Ciencias de la Computación. Judith destacó el apoyo de su familia y del Liceo Cristiano de La Coruña durante este proceso.
Elisa Ramos, encargada del área mecánica del equipo, conoció el programa de robótica de FUSALMO cuando fue anunciado en su centro educativo. Aunque inicialmente dudó en inscribirse porque no tenía conocimientos de tecnología, su mamá la animó a participar.
En STEAM Maker Academy descubrió una enseñanza basada en construir, experimentar y aprender mediante la práctica. “Lo que más me llamó la atención fue darme cuenta de que podía pasar de tener una idea a convertirla en algo real mediante la robótica y el trabajo en equipo”, expresó.

Meses de construcción y pruebas antes del mundial
La preparación no se limitó a las clases. Los jóvenes también tuvieron que desarrollar un robot capaz de cumplir las misiones establecidas para el FIRST Global Challenge 2026.
La mentora del equipo, Stephanie Orantes, explicó que el diseño utilizado en Corea del Sur surgió de un proceso de evaluación de diferentes mecanismos construidos por estudiantes de FUSALMO.
El 26 de agosto se realizó una competencia interna de las distintas delegaciones de FUSALMO en la que los participantes presentaron prototipos con distintas funciones, entre ellas lanzar objetos, extender estructuras y desarrollar sistemas de escalada.

Los cinco integrantes de la delegación seleccionaron mecanismos de esos trabajos para integrarlos en el robot con el que competirían.
Judith recordó que el equipo pasó por tres prototipos antes de llegar al diseño final. Durante las pruebas identificaron mecanismos que no funcionaban como esperaban y realizaron modificaciones para mejorar su desempeño.
Las jóvenes también recordaron, entre risas y durante su conversación con elsalvador.com, las ocasiones en que el prototipo se les cayó mientras realizaban pruebas de sus mecanismos.
¿Qué tenía que hacer el robot salvadoreño en Corea?
La competencia de 2026 se desarrolló bajo el lema Igniting Innovation y planteó desafíos relacionados con la prevención y respuesta ante incendios forestales.
Gabriela explicó que los participantes debían diseñar un robot inspirado en las funciones de un bombero o brigadista.
En la pista había 500 pelotas de poliuretano que representaban el fuego. Los robots debían recogerlas y trasladarlas a unidades de supresión como parte de las misiones del juego.

Elisa detalló que el robot salvadoreño incorporaba diferentes mecanismos, entre ellos un sistema recolector, una lanzadora y una estructura de escalada.
También contaba con un mecanismo que permitía decidir si las pelotas almacenadas se lanzaban o se devolvían al jugador humano, quien cumplía una función dentro de la competencia.
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