Sampaoli y sus contratos: cuatro indemnizaciones y un millonario fallo judicial
Jorge Sampaoli volvió a dejar un proyecto antes de la fecha establecida en su contrato, esta vez después de apenas siete partidos con Talleres
Jorge Sampaoli volvió a quedarse sin equipo este domingo 30 de agosto. Su experiencia en Talleres de Córdoba terminó después de apenas siete jornadas del Torneo Clausura argentino, con una victoria, dos empates y cuatro derrotas.
El entrenador tenía contrato hasta finales de 2027, según informaron medios argentinos durante su etapa en Córdoba. Sin embargo, esta vez no habrá una millonaria cláusula de salida a su favor.
Talleres hizo una aclaración poco habitual en el mismo comunicado mediante el que anunció su desvinculación: “Honrando su compromiso y su palabra, Jorge y su cuerpo técnico cobran hasta su último día trabajado”.
Es un detalle relevante porque durante los últimos años se popularizó alrededor del entrenador argentino una imagen asociada a contratos de larga duración, ciclos cortos y elevados finiquitos.
Incluso en medios y redes sociales se han utilizado calificativos mucho más agresivos para describir esta circunstancia.
Tomando exclusivamente clubes profesionales y utilizando un criterio estricto —que la institución termine antes de tiempo un contrato vigente y deba compensar económicamente al entrenador— aparecen cuatro casos claramente documentados: Sevilla en 2023, Flamengo ese mismo año, Rennes en 2025 y Atlético Mineiro en 2026.
Hay un quinto episodio que suele aparecer mezclado en las listas: Santos. Pero ese caso necesita una explicación diferente.
Sevilla, Flamengo, Rennes y Mineiro: cuatro salidas que costaron dinero
La segunda etapa de Sampaoli en Sevilla comenzó en octubre de 2022 con un contrato que alcanzaba hasta junio de 2024. Duró menos de seis meses.
El club lo destituyó el 21 de marzo de 2023 cuando el equipo estaba peligrosamente cerca de los puestos de descenso.
Antes de despedirlo, el diario español AS había calculado que completar económicamente el vínculo podía costarle al Sevilla alrededor de 10 millones de euros. Medios españoles informaron posteriormente de una negociación que habría rebajado el finiquito hasta aproximadamente ocho millones de euros.
La cantidad exacta no fue detallada públicamente por Sevilla, que sí confirmó oficialmente haber alcanzado un acuerdo con Sampaoli para liquidar el contrato.

El siguiente empleo del argentino fue Flamengo. Llegó en abril de 2023 y fue despedido el 28 de septiembre, después de cinco meses. Su contrato tenía vigencia hasta el 31 de diciembre de 2024.
En este caso la cifra está mucho mejor documentada. El medio brasileño Globo Esporte informó que Flamengo debió desembolsar 1.8 millones de euros, entonces equivalentes a aproximadamente 9.5 millones de reales.
La cláusula había comenzado en 2.5 millones de euros y disminuía progresivamente a medida que Sampaoli cumplía días de contrato.
Después llegó Stade Rennais. El argentino firmó en noviembre de 2024 hasta junio de 2026, pero su aventura francesa terminó el 30 de enero de 2025, apenas unos 80 días después.
Rennes confirmó oficialmente, tanto en francés como en inglés, que las partes ponían fin a su relación “de común acuerdo”. L'Équipe informó posteriormente que el club tuvo que asumir indemnizaciones por la salida de Sampaoli.
Aquí existe un problema para calcular el supuesto “total” acumulado por el entrenador: no existe una cifra oficial pública indiscutible.
Publicaciones chilenas situaron la cantidad entre aproximadamente 2.6 y seis millones de dólares, una diferencia demasiado grande como para escoger arbitrariamente uno de los valores y presentarlo como definitivo.
El cuarto caso llegó en febrero de 2026. Atlético Mineiro había contratado nuevamente a Sampaoli en septiembre de 2025 con un vínculo por dos temporadas. Cinco meses después, el club anunció el final del ciclo.
En mayo, Globo Esporte reveló un dato particularmente relevante: Sampaoli y su cuerpo técnico acordaron recibir 10 millones de reales por la terminación del contrato, divididos en 15 cuotas de 666,666 reales.
El problema fue que Mineiro habría pagado únicamente la primera. Sampaoli acudió entonces a la Cámara Nacional de Resolución de Disputas de Brasil para reclamar el cumplimiento del acuerdo.
Existe aquí otra precaución necesaria para cualquier suma global: esos 10 millones de reales corresponden a Sampaoli y su comisión técnica, no necesariamente al patrimonio personal del entrenador.
Por eso las publicaciones que suman todas estas cantidades, las convierten a dólares y presentan el resultado como “dinero ganado por Sampaoli” pueden terminar comparando conceptos diferentes.
Santos, la cláusula de un día y una victoria en los tribunales
El caso de Santos es posiblemente el más interesante desde el punto de vista contractual. Sampaoli había firmado por dos temporadas y su vínculo originalmente alcanzaba hasta finales de 2020.
Durante 2019, sin embargo, Santos y el entrenador modificaron el contrato mediante adendas.
Una de ellas establecía una ventana muy particular: a partir del 10 de diciembre de 2019 cualquiera de las partes podía terminar el vínculo sin pagar la multa rescisoria, fijada en 10 millones de reales.
Sampaoli comunicó su intención de marcharse. Santos sostuvo posteriormente ante la Justicia que el entrenador había renunciado el 9 de diciembre, es decir, un día antes de que desapareciera la penalización, y que por ello debía asumir aquella multa.
Los abogados del técnico lograron demostrar que la desvinculación se había formalizado el 11 de diciembre. La diferencia de dos días resultó económicamente trascendental.
La Justicia laboral brasileña determinó que Sampaoli no debía pagar los 10 millones de reales y, además, condenó al Santos a abonarle aproximadamente 4.4 millones de reales.
Pero llamarlo simplemente “indemnización por despido” altera lo ocurrido.
El monto incluía alrededor de 3.5 millones de reales por la bonificación relacionada con la clasificación a la Copa Libertadores, además de vacaciones, decimotercer salario, FGTS y días trabajados en diciembre.
Sampaoli había sido quien decidió marcharse. El episodio puede ser visto como una negociación contractual extremadamente favorable para su posición, pero la Justicia brasileña terminó reconociendo que tenía derecho a esos pagos.
Por eso, en un recuento estricto de despidos anticipados de clubes que generaron indemnización, Santos no debería agregarse a Sevilla, Flamengo, Rennes y Mineiro.
Sí debería aparecer si la pregunta es cuántas veces Sampaoli terminó anticipadamente una relación contractual y posteriormente obtuvo dinero del club: en ese criterio más amplio serían al menos cinco casos documentados.
Las otras negociaciones que alimentaron su fama en los despachos
Sampaoli también tiene episodios en los que ocurrió exactamente lo contrario: fue él quien tuvo que pagar o renunciar a dinero para marcharse.
Su primera salida del Sevilla, en 2017, es un buen ejemplo. Tenía todavía una temporada de contrato cuando apareció la posibilidad de dirigir a Argentina.
El entonces presidente sevillista José Castro expresó públicamente su molestia porque la Asociación del Fútbol Argentino había mantenido conversaciones con un entrenador que continuaba contratado por su club. Castro calificó incluso de “inaceptable” que se negociara con Sampaoli mientras mantenía vínculo con Sevilla.
Pero el contrato tenía solución: una cláusula de 1.5 millones de euros. Sevilla la exigió.
Parte del mecanismo resultó peculiar. Sampaoli utilizó aproximadamente 830,000 euros que Sevilla todavía le debía para cubrir una porción de la cláusula y la AFA pactó posteriormente devolverle ese dinero en cuotas.
Puede discutirse si negociar otro empleo mientras continúa vigente un contrato resulta elegante desde el punto de vista de las relaciones institucionales. Contractualmente, sin embargo, Sevilla recibió la compensación prevista para liberarlo.
Algo parecido ocurrió cuando Sampaoli abandonó su primera etapa en Atlético Mineiro para marcharse al Olympique de Marsella en 2021. Su contrato todavía estaba vigente.
Esta vez era Sampaoli quien debía pagar una multa cercana a cuatro millones de reales al Mineiro. Globo Esporte explicó entonces que el club descontaría de ese importe cantidades que todavía adeudaba al entrenador, entre ellas una prima por la clasificación directa a la Libertadores.
Tampoco recibió indemnización cuando decidió abandonar Marsella en julio de 2022 pese a que todavía tenía un año de contrato. El presidente Pablo Longoria confirmó que Sampaoli y sus colaboradores se marcharon sin compensación económica.
Y ahora Talleres constituye otro contrapeso al relato.
El argentino había llegado a Córdoba en junio de 2026 y tenía un acuerdo que se extendía hasta 2027. Después de solamente siete partidos oficiales, las partes decidieron terminarlo, pero el club dejó expresamente establecido que el entrenador y su cuerpo técnico cobrarán únicamente hasta el último día efectivamente trabajado.
Fuera del fútbol de clubes existe otro episodio que explica por qué la imagen de Sampaoli como negociador duro viene de mucho antes.
Después de ganar la Copa América 2015 con Chile, quería abandonar la selección pese a tener contrato vigente. Su acuerdo establecía una cláusula de salida de 6.3 millones de dólares.
Tras semanas de tensión y negociaciones con la ANFP, esa cantidad fue reducida hasta aproximadamente 1.2 millones de dólares, según ESPN y medios chilenos.
Ese dinero debía pagarlo Sampaoli para marcharse, no recibirlo.
Su salida posterior de la selección argentina sí produjo el fenómeno contrario. Tras el Mundial de Rusia 2018, la AFA terminó cuatro años antes de tiempo un vínculo que inicialmente alcanzaba hasta Qatar 2022 y pactó pagarle aproximadamente 1.55 millones de dólares en siete cuotas.
Este último caso tampoco debe entrar en la cuenta solicitada sobre clubes profesionales porque se trataba de una selección nacional.
Todas estas distinciones explican por qué es difícil sostener con rigor cifras como “Sampaoli ganó 21 millones de dólares en indemnizaciones”.
Algunas listas mezclan Sevilla, selecciones nacionales, salarios pendientes, premios deportivos, sentencias laborales, compensaciones de cuerpos técnicos y multas que, en realidad, Sampaoli tuvo que pagar para poder marcharse.
Lo que sí puede afirmarse con documentación disponible hasta hoy es más concreto: Sampaoli ha tenido cuatro salidas anticipadas de clubes en las que existe evidencia sólida de indemnizaciones o acuerdos rescisorios a pagar por la institución: Sevilla, Flamengo, Rennes y Atlético Mineiro.
El Santos constituye un quinto episodio financiero de salida anticipada, pero fue una victoria judicial por derechos laborales y premios después de que el propio técnico se marchara.
Talleres no será el sexto. El club argentino se encargó de dejarlo escrito.
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