
Se agota la esperanza de hallar sobrevivientes tras terremotos en Venezuela, dice rescatista
Miles de rescatistas, familiares y voluntarios continúan excavando entre montañas de concreto en Venezuela, donde los dos terremotos del miércoles dejaron casi 1,500 muertos y decenas de miles de desaparecidos, según los últimos reportes de organismos...
Miles de rescatistas, familiares y voluntarios continúan excavando entre montañas de concreto en Venezuela, donde los dos terremotos del miércoles dejaron casi 1,500 muertos y decenas de miles de desaparecidos, según los últimos reportes de organismos internacionales y autoridades.
La búsqueda entra en una etapa crítica. A más de 90 horas de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5, ocurridos con pocos segundos de diferencia, la probabilidad de encontrar personas con vida disminuye cada vez más.
Luego de las primeras 72 horas, consideradas claves en una emergencia de este tipo, las posibilidades de supervivencia bajo los escombros suelen reducirse drásticamente.
En La Guaira, uno de los puntos más golpeados, un rescatista salvadoreño que pidió el anonimato lo resumió así a AFP: “La norma es que los cuerpos ya estén sin vida, pero gracias a Dios sería que podamos encontrar a las personas con signos vitales todavía”.
Aun así, cada rescate mantiene viva la esperanza. La presidenta interina Delcy Rodríguez informó que un niño de 11 años fue rescatado con vida entre los escombros en Caraballeda durante la noche del sábado.
“En estas horas cada vida es esperanza para Venezuela”, escribió Rodríguez en X, junto a un video del rescate. Según la mandataria, solo el sábado fueron recuperadas con vida 33 personas.

La Guaira, epicentro de la desesperación
El balneario de La Guaira, ubicado a unos 40 kilómetros de Caracas, parece una zona de guerra. Decenas de edificios colapsaron como castillos de naipes y quedaron convertidos en montañas de polvo, arena y concreto.
La zona ya había sido golpeada en 1999 por lluvias y deslaves que dejaron más de 10,000 muertos. Ahora, vuelve a quedar en el centro de una tragedia nacional.
El jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, advirtió el viernes que el saldo de fallecidos puede aumentar y que hay más de 50,000 desaparecidos.
Entre los escombros, la espera se mezcla con la frustración. Marlon Ochoa, sobreviviente del desplome de un edificio en La Guaira, contó que busca a su madre, su esposa y su hijo.
“Aún no veo a las autoridades encargándose de la situación aquí en esta zona”, dijo a AFP.
“Me dijeron que están deliberando. ¿Deliberando qué? (…) Si hoy no llega nadie aquí vamos a hacer una revolución porque aquí necesitamos cosas: maquinaria, plantas eléctricas, taladros, de todo”, reclamó.
Otro familiar, Héctor Aguilera, de 60 años, viajó a la zona para buscar a sus parientes sepultados.
“No tenemos el apoyo para sacar a nuestros familiares. Nosotros mismos no podemos. Ahí los tenemos sepultados. Sabemos que están muertos, pero aquí estamos esperando la respuesta de las autoridades”, relató.
Su frase resume el ánimo de muchas familias: “No tenemos esperanzas, lo que me quedan son los recuerdos”.

Ayuda internacional y mensaje del papa
La comunidad internacional ha comenzado a movilizar asistencia para Venezuela. Según Rodríguez, 24 países han enviado más de 2,700 rescatistas y 521 toneladas de ayuda humanitaria. También hay 86 unidades extranjeras con perros entrenados para localizar sobrevivientes bajo los escombros.
Estados Unidos ofreció 150 millones de dólares y el envío de dos buques de guerra, aviones de transporte y helicópteros para apoyar las labores de rescate. Un alto funcionario estadounidense dijo a periodistas que el aeropuerto internacional que sirve a Caracas reabrió parcialmente el sábado y recibe vuelos de carga con ayuda.
El funcionario también indicó que el USS Fort Lauderdale, un barco militar anfibio, se encuentra frente a las costas de Venezuela, lo que permitiría realizar vuelos de rescate en La Guaira.
El papa León XIV expresó este domingo su solidaridad con Venezuela.
“Deseo expresar mi cercanía a las hermanas y hermanos venezolanos”, dijo en español tras el rezo del Ángelus. También manifestó su “gratitud y aliento a cuantos trabajan con generosidad en las labores de búsqueda y asistencia”.
La ONU estima que los sismos podrían dejar casi siete millones de damnificados y daños materiales por 6,700 millones de dólares, equivalentes al 6 % del PIB venezolano.

Restricciones y reclamos en plena emergencia
Rodríguez anunció el viernes la militarización de La Guaira “para garantizar la seguridad” y restringió el acceso a personas con salvoconducto emitido por el Gobierno.
La medida generó molestias entre socorristas y voluntarios que intentan llegar a las zonas afectadas. Centenares de médicos, paramédicos y rescatistas hicieron fila para tramitar el permiso.
“Hay que sacar un permiso para salvar vidas, imagínate”, reclamó Carlos Itriago, rescatista de 27 años.
Mientras tanto, bomberos, brigadas extranjeras y voluntarios trabajan contra el reloj. El calor, la falta de organización y la magnitud de los daños complican las labores.
“Es simplemente muy caótico, hace calor y está todo desorganizado. Ojalá haya más personas por encontrar”, dijo Craig Demeillon, un bombero australiano de 43 años que llegó desde Miami por sus propios medios para ayudar.
Con el paso de las horas, la búsqueda se vuelve más difícil. Para miles de familias venezolanas, cada sonido bajo los escombros todavía puede significar una posibilidad. Pero el margen se reduce y la emergencia entra en su fase más dolorosa: la recuperación de cuerpos y la identificación de desaparecidos.
Con información de AFP
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