
Sector transporte en El Salvador enfrenta crisis: más de 700 unidades no se renovarían en 2024
El sector transporte en El Salvador enfrenta dificultades económicas que impedirían la renovación de más de 700 unidades en 2024, debido al aumento en costos y retrasos en subsidios.
El sector del transporte público en El Salvador atraviesa una situación crítica que amenaza la renovación de más de 700 unidades durante el presente año, según declaraciones recientes de representantes del gremio. Esta situación se atribuye principalmente a las dificultades económicas que enfrentan los transportistas, acentuadas por el incremento en los costos de operación y la falta de liquidez para sostener la flota en circulación.
Reducción significativa en la flota vehicular
De acuerdo con Lucio Vásquez, integrante de la Mesa Nacional de Transporte (MNT),para el año 2024 se tenía proyectada la sustitución de 978 unidades de transporte público; sin embargo, estiman que aproximadamente el 70 % de estas no podrán ser renovadas. Esto representa que más de 700 vehículos no serán reemplazados, lo que impacta directamente en la cobertura y calidad del servicio.
Actualmente, la flota en circulación está compuesta por 9,473 unidades, divididas en 6,305 autobuses y 3,168 microbuses. Esta cifra contrasta con la cantidad previa, que alcanzaba las 11,218 unidades, evidenciando una reducción significativa en el parque vehicular disponible para el transporte público. Vásquez señaló que esta disminución es percibida también por los usuarios en las calles, quienes notan la menor cantidad de unidades operativas.
Impacto del aumento en costos operativos
Uno de los factores más relevantes que afecta la sostenibilidad del sector es el incremento acumulado en el precio del combustible, en particular del diésel. El consumo promedio de un autobús se estima en 25 galones diarios, y el alza en el precio del combustible ha alcanzado un acumulado de $0.88 desde antes del inicio del conflicto entre Irán y Estados Unidos, situación que ha tensionado la operatividad y la rentabilidad de los transportistas.
Esta presión económica ha llevado a que algunos empresarios del transporte público adviertan sobre la posibilidad de un paro técnico, una medida en la que los transportistas detendrían la operación de sus unidades debido a la imposibilidad de cubrir los costos básicos de funcionamiento.
Retrasos en el pago de subsidios y diálogo con autoridades
Al escenario de dificultades económicas se suma el retraso en el pago de la compensación económica otorgada por el Estado a los transportistas a cambio de mantener las tarifas vigentes. El subsidio establecido es de $500 por autobús y $250 por microbús. No obstante, según informó Vásquez, algunos transportistas acumulan una deuda que puede llegar hasta los cuatro o seis meses, lo que agrava la crisis financiera del sector.
En respuesta a esta problemática, el pasado miércoles 15 de abril, representantes del sector se reunieron con el ministro de Obras Públicas, Romeo Rodríguez, y el director general de Transporte Terrestre, Iván Díaz, para exponer la situación económica y operativa que enfrentan. Durante este encuentro, se informó que existe un compromiso por parte de las autoridades para cancelar la deuda acumulada de la compensación económica en los próximos días, lo que podría aliviar parcialmente la crisis.
Propuestas para enfrentar la crisis y mantener el servicio
Asimismo, las autoridades solicitaron a los transportistas presentar propuestas concretas para mitigar el impacto del aumento en el precio del diésel y garantizar la sostenibilidad del sistema de transporte público. Entre las medidas planteadas se destaca la propuesta de establecer un precio máximo de $2.50 por galón de combustible, lo que permitiría controlar los costos operativos y evitar mayores repercusiones en el sector.
Vásquez enfatizó que, sin la implementación de medidas efectivas, el sector no podrá soportar por más tiempo la situación actual, advirtiendo que la continuidad del servicio podría verse comprometida si no se actúa de manera urgente y coordinada entre transportistas y autoridades.
Contexto y relevancia para El Salvador
El transporte público es un servicio fundamental para la población salvadoreña, ya que moviliza a millones de personas diariamente y constituye una fuente importante de empleo. La disminución en la renovación de unidades y la reducción de la flota operativa pueden afectar la movilidad urbana y rural, incrementando tiempos de traslado y generando molestias para los usuarios.
Además, la crisis en el sector se da en un contexto económico desafiante, con presiones inflacionarias y fluctuaciones en los precios internacionales del petróleo, que impactan en los costos locales. La respuesta coordinada entre el gobierno y los transportistas será clave para garantizar la continuidad y mejora del servicio, evitando afectaciones mayores en la calidad de vida de la ciudadanía.
Conclusión
El sector transporte público en El Salvador enfrenta una crisis profunda marcada por la imposibilidad de renovar una gran parte de su flota este año, debido a la falta de recursos económicos y al aumento de los costos operativos, principalmente por el alza en el precio del diésel. El retraso en el pago de subsidios estatales suma presión financiera a los empresarios del transporte, quienes ya han manifestado la urgencia de implementar soluciones conjuntas.
Las recientes reuniones con autoridades gubernamentales han abierto la puerta a posibles soluciones, como la cancelación de la deuda acumulada y la implementación de un precio tope para el combustible. No obstante, la viabilidad de estas medidas dependerá del compromiso y acuerdos que se logren en las próximas semanas, con el objetivo de preservar la operatividad del servicio y evitar un impacto negativo sobre los salvadoreños que dependen diariamente del transporte público.
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