Sequía reduce embalses hidroeléctricos ¿qué puede pasar en El Salvador?

Sequía reduce embalses hidroeléctricos ¿qué puede pasar en El Salvador?

La sequía ya comienza a sentirse en los embalses de El Salvador. Cuatro de las cinco centrales hidroeléctricas reportan niveles de agua más bajos que en 2025, una situación que no solo importa para la generación de electricidad, sino también porque ref...

29 agosto 2026
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La sequía ya comienza a sentirse en los embalses de El Salvador. Cuatro de las cinco centrales hidroeléctricas reportan niveles de agua más bajos que en 2025, una situación que no solo importa para la generación de electricidad, sino también porque refleja qué tan fuerte está golpeando la falta de lluvia al país.

Datos de la Unidad de Transacciones, que administra el mercado mayorista de electricidad, muestran que la mayor reducción se registra en el embalse de la central 3 de Febrero, conocida también como El Chaparral.

Su nivel pasó de 206.6 metros sobre el nivel del mar en 2025 a 199.47 metros en 2026. Son 7.13 metros menos, equivalentes a una reducción del 3.45%.

Pero, ¿qué significa esto para vos y por qué debería importarte?

Menos agua puede significar menos generación hidroeléctrica

Las centrales hidroeléctricas aprovechan el movimiento y la caída del agua para producir energía. Por eso, cuando los embalses reciben menos agua debido a una temporada seca prolongada, también puede reducirse su capacidad de generar electricidad.

Eso no significa que automáticamente habrá apagones ni que la tarifa eléctrica subirá de inmediato.

El sistema eléctrico salvadoreño combina diferentes fuentes de generación, como hidroeléctrica, geotérmica, solar, biomasa y plantas térmicas, además de los intercambios de energía con otros países de Centroamérica.

La sequía comienza a reflejarse en los principales embalses hidroeléctricos del país, donde cuatro registran niveles más bajos que en 2025.
La sequía comienza a reflejarse en los principales embalses hidroeléctricos del país, donde cuatro registran niveles más bajos que en 2025. / Foto cortesía IA.

Sin embargo, si la generación hidroeléctrica disminuye, el sistema puede necesitar apoyarse más en otras fuentes disponibles para cubrir la demanda.

En términos sencillos: mientras menos agua haya disponible en los embalses, menor podría ser el aporte de las hidroeléctricas, dependiendo también de cómo se administre el recurso durante los próximos meses.

¿Qué embalses han bajado?

Además de El Chaparral, el embalse de Cerrón Grande pasó de 240.10 metros sobre el nivel del mar en 2025 a 236.90 metros en 2026, una reducción del 1.33%.

Guajoyo bajó de 424.64 a 420.81 metros, una disminución de 3.83 metros o aproximadamente 0.9%.

La central 5 de Noviembre presenta una variación menor: pasó de 178.39 metros en 2025 a 178.24 este año, una reducción del 0.08%.

La excepción es la central 15 de Septiembre. Su embalse aumentó de 46.66 metros sobre el nivel del mar en 2025 a 47.44 metros en 2026, un incremento del 1.67%.

Aunque los porcentajes pueden parecer pequeños, el dato cobra importancia porque El Salvador se encuentra bajo alerta roja por sequía y todavía quedan varios meses en los que podrían continuar los períodos secos.

La preocupación va más allá de la electricidad

El problema no termina en las hidroeléctricas.

Protección Civil declaró esta semana alerta roja debido a la sequía asociada al fenómeno de El Niño y advirtió que durante agosto y parte de septiembre podrían repetirse períodos secos relacionados también con la extensión de la canícula.

La institución calcula una probabilidad de entre 20% y 40% de que ocurra al menos un episodio de sequía meteorológica a escala nacional.

Eso pone presión sobre otro sector clave para los hogares salvadoreños: la agricultura.

La Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios, CAMPO, estima que alrededor de 6.9 millones de quintales de maíz, frijol y sorgo correspondientes a las siembras de agosto y septiembre podrían estar en riesgo.

Su presidente, Luis Treminio, explicó que en algunas zonas del oriente del país las lluvias han sido insuficientes incluso para humedecer adecuadamente los terrenos y permitir la germinación de las semillas.

Menos agua en los embalses puede reducir el aporte de las hidroeléctricas y aumentar la presión sobre otras fuentes de generación eléctrica.
Menos agua en los embalses puede reducir el aporte de las hidroeléctricas y aumentar la presión sobre otras fuentes de generación eléctrica. / Foto cortesía IA.

Si se perdiera completamente la siembra de postrera, las afectaciones estimadas alcanzarían unos 3.19 millones de quintales de maíz, 2.24 millones de sorgo y 1.46 millones de frijol.

A esto se suma que los cultivos sembrados desde mayo ya podrían registrar pérdidas de entre el 20 % y 30 %.

¿Cómo te puede afectar la sequía?

Para la población, los efectos de una sequía prolongada pueden aparecer de distintas maneras.

Por un lado, está la presión sobre la disponibilidad de agua para generación hidroeléctrica y otros usos. Por otro, una menor cosecha de maíz, frijol y otros granos básicos podría reducir la oferta local y aumentar la dependencia de productos provenientes de otras zonas o del extranjero.

Eso no significa que los precios necesariamente subirán de inmediato, pero una reducción importante en las cosechas sí puede convertirse en un factor que presione el mercado, especialmente si la sequía continúa.

También habrá que poner atención a la evolución de los embalses durante septiembre y los meses siguientes. Una recuperación de las lluvias podría mejorar sus niveles; si el déficit continúa, la administración del agua se volverá todavía más importante.

Por ahora, los datos funcionan como una señal de alerta: la falta de lluvia ya no solo se nota en los campos secos. También está comenzando a reflejarse en algunos de los principales embalses del país.

Fuente original: elsalvador.com

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