Setsubun: La tradicional festividad japonesa para expulsar la mala suerte y dar la bienvenida a la primavera

Setsubun: La tradicional festividad japonesa para expulsar la mala suerte y dar la bienvenida a la primavera

El Setsubun es una festividad japonesa que marca el fin del invierno y el inicio de la primavera mediante rituales para alejar la mala suerte y atraer la fortuna, destacando el lanzamiento simbólico de frijoles de soja tostada.

1 febrero 2026
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En la tradición japonesa, el período del invierno y el Año Nuevo se considera un momento en el que el mundo espiritual se acerca con mayor intensidad al ámbito físico, generando la necesidad de realizar rituales para protegerse y purificar el entorno. Esta creencia ancestral se materializa en el Setsubun, una festividad que se celebra el día antes del inicio de la primavera según el antiguo calendario japonés, que este año corresponde al 3 de febrero, aunque en otras ocasiones puede caer el 2 o 4 de febrero.

El Setsubun representa más que una festividad alegre; es un símbolo de cierre y renovación, marcando el fin del invierno y la llegada de la primavera. Esta transición estacional se interpreta como un momento propicio para eliminar las energías negativas acumuladas y abrir paso a las positivas, un proceso que se ha mantenido vigente en la cultura japonesa desde tiempos remotos.

El Oni, la figura central de la celebración

La imagen más reconocible de esta celebración es la del oni, un ogro mitológico de la cultura japonesa caracterizado por su cuerpo rojo o azul, colmillos prominentes, cabellera desordenada y cuernos. Aunque en la actualidad no existen ogros reales, durante el Setsubun una persona se disfraza con una máscara para representar a esta criatura, que simboliza la mala fortuna, la enfermedad y los conflictos cotidianos que se acumulan sin ser atendidos, similar al polvo que se asienta en muebles olvidados.

El papel del oni es ser el receptor simbólico de la expulsión de estas energías negativas. Para ello, los participantes lanzan frijoles de soja tostada hacia el disfrazado mientras pronuncian la frase tradicional “Oni wa soto! Fuku wa uchi!”, que significa “¡Fuera los ogros! ¡Que entre la fortuna!”. Esta acción es conocida como mamemaki y constituye el núcleo ritual de la festividad.

El mamemaki y su significado

El mamemaki se practica tanto en hogares como en escuelas, pero es en los santuarios donde alcanza su máxima expresión, con ceremonias que incluyen cantos y la participación de personalidades locales que lanzan bolsitas con los frijoles hacia el público. Los asistentes, emocionados, intentan atrapar estas bolsitas como una forma de recibir una porción de buena suerte.

Los frijoles utilizados en esta práctica, llamados fukumame o “frijoles de la fortuna”, poseen un significado simbólico profundo: representan la abundancia, la salud y la continuidad. Además, existe un juego de palabras en japonés que enriquece el ritual. La palabra mame, que significa frijol, suena igual que mametsu, que se traduce como “destruir el mal”. Esta coincidencia fonética convierte el lanzamiento de las semillas en un acto simbólico de eliminación del mal.

Costumbres adicionales y simbolismo cultural

Tras la ceremonia del mamemaki, es común que las personas coman una cantidad de frijoles correspondiente a su edad como un deseo de salud y longevidad. En años recientes, también se ha popularizado la tradición de consumir ehomaki, un tipo de rollo de sushi que se ingiere mirando hacia una dirección auspiciosa determinada para cada año.

Este conjunto de prácticas refleja un enfoque cultural que reconoce cómo las tensiones y las pequeñas dificultades diarias pueden acumularse y afectar el bienestar emocional y social. A veces, la mala suerte no se manifiesta como un evento catastrófico, sino como un desgaste gradual que impacta las relaciones personales y el ambiente de trabajo o familiar.

Reflexión sobre la renovación personal y colectiva

El Setsubun invita a una reflexión profunda: es necesario identificar y nombrar lo que está mal para poder dejarlo ir y permitir que lo positivo entre. Esta acción, aunque sencilla en apariencia, tiene un efecto catártico, pues obliga a confrontar la realidad en lugar de ignorarla. En este sentido, el ritual es una metáfora universal para cualquier cultura y sociedad, incluido El Salvador, donde la renovación y la purificación emocional son herramientas valiosas para iniciar nuevos ciclos.

En definitiva, el Setsubun es mucho más que una tradición japonesa; es un recordatorio de la importancia de la limpieza espiritual y emocional, del cierre consciente de etapas y de la apertura a la esperanza y la buena fortuna. Este ritual ancestral sigue vigente como una forma de mantener el equilibrio entre el mundo visible y el invisible, entre lo que se desea dejar atrás y lo que se quiere recibir con optimismo.

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