Sindicalista denuncia maltratos y condiciones inhumanas durante su detención bajo régimen de excepción en El Salvador

Sindicalista denuncia maltratos y condiciones inhumanas durante su detención bajo régimen de excepción en El Salvador

Tras cuatro años detenido bajo régimen de excepción, un sindicalista salvadoreño denuncia maltratos, golpes, hambre y condiciones inhumanas en cárceles del país.

24 abril 2026
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Sabino Antonio Ramos, reconocido sindicalista y gestor cultural de Panchimalco, Salvador, compartió públicamente las duras experiencias que enfrentó durante los cuatro años que permaneció detenido en centros penitenciarios del país bajo el régimen de excepción. Su relato pone en evidencia las condiciones precarias y los maltratos sufridos por personas privadas de libertad en el sistema penitenciario salvadoreño.

Ramos fue liberado el pasado 22 de abril tras una resolución del Tribunal Quinto contra el Crimen Organizado que le concedió medidas alternas a la detención. Desde entonces, ha denunciado públicamente que fue víctima de agresiones físicas por parte de custodios, alimentación insuficiente y condiciones insalubres que afectaron gravemente su salud física y mental.

Golpes, castigos y condiciones infrahumanas

Según el testimonio de Ramos, al ingresar al Penal de Mariona fue sometido a un trato violento por parte de los custodios, que incluía golpes con macanas por movimientos mínimos como levantar la cabeza mientras caminaba agachado. Relató que recibió múltiples contusiones, especialmente en el hombro, y que el objetivo era intimidar a los reclusos para que obedecieran sin cuestionar.

Además, fue confinado en celdas de castigo donde las condiciones eran deplorables, con presencia de insectos y ausencia de luz natural durante meses. En al menos tres ocasiones, por el hambre extrema, llegó a desmayarse siendo trasladado a la clínica penitenciaria para recibir suero, aunque sin recibir un tratamiento adecuado para sus dolencias.

“Sufrí maltratos, me hicieron aguantar hambre por 30 días ya que nos daban solo una tortilla al día, no había agua para bañarnos y dormíamos en el suelo, en la oscuridad y rodeados de insectos que nos picaban hasta sangrar”, detalló Ramos. Estas condiciones, afirmó, fueron acompañadas por la incomunicación con su familia durante los cuatro años, aumentando el impacto psicológico.

Deficiencias en la atención médica y recepción de paquetes

El sindicalista denunció que, aunque eran obligados a asistir a consultas médicas dentro del penal, estas se limitaban a un control administrativo para registrar asistencia sin que se suministraran medicamentos adecuados. Ramos señaló que solo recibían analgésicos básicos como ibuprofeno o acetaminofén, insuficientes para tratar enfermedades o condiciones como la escabiosis que padeció.

Además, denunció irregularidades en la entrega de paquetes enviados por su familia. Muchos artículos como café, azúcar, medicinas, colchonetas y ropa no le fueron entregados, pese a que el penal exigía a sus familiares comprar y depositar estos productos. En una ocasión, estuvo ocho días usando únicamente un boxer, lo que agravó problemas de salud como la escabiosis, diarrea y fiebre.

Contexto de la detención y proceso judicial

Sabino Ramos fue detenido en abril de 2022 cuando se dirigía a su trabajo en la Alcaldía de Panchimalco. Está acusado por agrupaciones ilícitas, una figura legal común en procesos relacionados con el régimen de excepción vigente en El Salvador desde 2022. El proceso judicial en su contra ha sido prolongado y, según su abogado defensor, Guillermo García, la audiencia única abierta comenzará en agosto de 2027.

El abogado calificó los maltratos denunciados por Ramos como torturas cometidas por agentes del Estado. Señaló que estos hechos constituyen violaciones graves a los derechos humanos y delitos de lesa humanidad dentro del sistema penitenciario, especialmente contra personas privadas de libertad que, como Ramos, son sindicalistas y ciudadanos inocentes.

Situación de otros sindicalistas y respuesta institucional

La defensa legal y organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por otros sindicalistas que permanecen detenidos en condiciones similares. Destacan el caso de Giovanni Aguirre, quien cuenta con dos órdenes de libertad que la Dirección General de Centros Penales (DGCP) no ha ejecutado, manteniéndolo recluido en el Centro de Confinamiento contra el Terrorismo (CECOT).

Representantes de organizaciones jurídicas han solicitado públicamente al director de centros penales, Osiris Luna, que se respeten dichas órdenes y se garantice la liberación de Aguirre, evidenciando la persistencia de irregularidades dentro del sistema penitenciario.

Hasta el momento, la Dirección General de Centros Penales no ha emitido una respuesta oficial respecto a las denuncias realizadas por Sabino Ramos sobre las condiciones y maltratos sufridos durante su detención.

Implicaciones y llamado a garantizar derechos humanos

El caso de Sabino Ramos refleja una problemática que afecta a múltiples personas detenidas bajo el régimen de excepción en El Salvador, un mecanismo que ha sido objeto de análisis y críticas por parte de organismos nacionales e internacionales en cuanto al respeto de los derechos humanos y al debido proceso.

Las denuncias de maltrato, condiciones inhumanas y torturas dentro de los centros penales instan a una revisión profunda y a la implementación de medidas que garanticen la dignidad, la salud y los derechos fundamentales de quienes se encuentran privados de libertad, conforme a los estándares constitucionales y los compromisos internacionales asumidos por el país.

El seguimiento a estos casos y la transparencia en el sistema judicial y penitenciario son imprescindibles para asegurar el respeto a la justicia y evitar la repetición de abusos que afectan no solo a los detenidos sino también a sus familias y a la sociedad en general.

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